2017: ¿El cine chino entra en una nueva era?

TRADUCIDO POR MARÍA DEL MAR RODRÍGUEZ Y BRENDA OROZCO

El 11 de enero saldrá la película La Gran Muralla, la cual fue producida por el estudio americano Legendary Pictures y realizada por el chino Zhang Yimou. La salida de este largometraje, que tiene como protagonistas en los afiches actores americanos (Matt Damon, Willem Dafoe) y chinos (Jing Tian, Andy Lau), señala que el cine chino está en plena mutación. Éste se constituye a partir de lógicas complejas y a veces antagónicas. De vuelta a las ambiciones chinas.

Antes que nada, es importante precisar que no hay “un” cine chino, sino “varios” cines chinos. Históricamente los cines hongkonés, Taiwanés y de China continental, se desarrollaron bajo diferentes géneros y códigos. En este artículo hablaremos sobre todo del cine de China continental.

Número de películas producidas en China e ingreso por ventas de la box office china (2010-2015). Fuentes: National Bureau of Statistics of China y Hollywood Reporter.

El segundo mercado cinematográfico del mundo

China conoció, en paralelo al desarrollo económico de estos últimos treinta años, un rápido aumento de su clase media. Gustosa de actividades de ocio y entretenimiento, esta última contribuyó al desarrollo de la industria del cine en el país.

En 2002 se contabilizaban 1400 salas de cine en China y en el 2014 se contaron aproximadamente 20 000. En un solo año se abrieron 6000 salas (es una media de 16 salas por día). Este mercado está lejos de haberse desarrollado por completa puesto que en promedio hay una sala por cada 56 000 habitantes. China se ha vuelto, en unos años, la segunda cadena más grande de salas después de los Estados Unidos (quienes cuentan con cerca de 40 000). Estas salas son esencialmente grandes multicinemas integrados dentro de los centros comerciales y propicios al entretenimiento de la multitud.  Siendo los cines de arte y de ensayo casi inexistentes en China.

El 2012 fue el año del boom de la producción de películas ya que se produjeron cerca de 745 largometrajes en un año.  Los ingresos recaudados por la industria cinematográfica crecieron anualmente un 40 % entre 2008 y 2014. De esta manera el ingreso por ventas del año 2014 logró recaudar 4,8 millares de dólares. Esto convierte a China en el segundo mercado cinematográfico del mundo.

China en la era de los éxitos de taquilla

Alrededor de los años 2000 aparecen los primeros éxitos taquilleros chinos, especialmente Tigre y Dragón de Ang Lee en 1999, e incluso Hero realizada por Zhang Yimou que salió en 2002. Esta última marca una verdadera ruptura. Reuniendo a las mejores estrellas chinas internacionales como Jet Li o Tony Leung en una gran producción, la película logra elevarse al rango del segundo mejor lanzamiento en la historia del cine para una película en lengua extranjera en los Estados Unidos. Podía suceder al mismo tiempo que una película china encuentre un gran éxito en el extranjero.

Desde entonces los “blockbusters” chinos se han multiplicado. Estas superproducciones- grabadas con un importante presupuesto y complementadas con una intensa campaña mediática destinadas a atraer al mayor número de personas- representan un gran reto económico para el poder. El realizador Jia Zangke explica que lo que era antes “considerado como una herramienta de propaganda ideológica” es visto a partir de los años 2000 como “una industria”.

Fragmento de la pelicula Hero de Zhang Yimou. Créditos : Sil-Metropole Organisation, Zhang Yimou Studio, Beijing New Picture Film.

Un reto político a doble escala: local e internacional

Según Zhang Hongsen, un poderoso dirigente de lo audiovisual chino: “Fue en 2014 cuando la guerra entre Hollywood y Pekín había empezado en verdad”. Esta frase respalda la decisión de los estudios chinos al inspirarse de las técnicas hollywoodienses con el fin de producir entretenimiento de masas. El mismo año, la mitad de las películas del top 10 del box-office chino eran americanas. En 2015, las películas chinas toman la ventaja con siete películas contra tres de Estado Unidos. Sin embargo en 2016, el reporte se reequilibra con cinco películas chinas contra cinco estadounidenses. Es importante notar el rendimiento de la comedia romántica de Stephen Chow The Mermaid (La Sirena), porque ella sobrepasa fuertemente las otras películas habiendo recaudado 527 000 dólares.

Incluso si China es capaz de competir contra la producción americana en su propio mercado local, Hollywood conserva una larga ventaja. Sobre todo, cuando se sabe que la difusión de las películas extranjeras está limitada por el poder. El cine en China se encuentra bajo el control de la Oficina del Cine, esta misma bajo la tutela del SARFT (“State Administration of Press, Publication, Radio and Television”). Esta organización que supervisa la producción de los medios chinos, tiene todo el control. Ella escoge las películas que serán difundidas y la manera en que lo serán. Además, ella fija las cuotas de las películas extranjeras que pueden ser retranscritas sobre el territorio.

Un control estricto sobre las películas extranjeras

Se tolera un límite de alrededor de setenta películas extranjeras por año. Y esto, según reglas muy estrictas, editadas por la poderosa SARFT. Casi unas cuarenta películas son difundidas en base a un protocolo (los productores reciben un monto fijado por las autoridades independientemente de las ganancias de la película). Sólo treinta y cuatro películas están autorizadas a repartirse los ingresos, con un porcentaje de ingresos acordados a los distribuidores extranjeros limitado entre 20 % y 25 %.

También hay un límite en el tiempo de exposición de las películas extranjeras. Estas son proyectadas durante dos semanas, como media, y deben renovar las autorizaciones una vez este plazo haya expirado.  Las condiciones de distribución son complicadas: los distribuidores extranjeros no pueden hacer ellos mismos la promoción de sus propias películas. Deben pasar por las sociedades de importación, que someten las películas a las autoridades, para obtener la autorización et imponen un calendario y las condiciones de difusión.

Las cooperaciones para eludir la política de cuotas

Para esquivar este sistema de cuotas, numerosos realizadores americanos colaboran con productores chinos. Películas como Transformers IV o Iron Man 3 se han beneficiado de este sistema. Sin embargo, esto suele implicar transformaciones en el contenido. Se puede tratar del emplazamiento de algún producto, de la integración de actores chinos, incluso como en el caso de Iron Man 3, de la creación de una segunda versión dedicada al cine chino. Con respecto a eso hay voces que denuncian la influencia de China sobre el cine americano.

La MPAA (Motion Picture Association of America, asociación que defiende los intereses de las grandes producciones hollywoodienses) apoyada por los más grandes estudios, hace presión desde algunos años en el caso de las negociaciones internacionales para aumentar las cuotas. Los americanos apuntan en particular a la reapertura de las negociaciones en el caso de la OMC, para terminarlas en el 2017. Esta cuestión se volvió un verdadero reto diplomático.

El cine americano, aún muy dominante, parece ver su éxito obstruido por una producción china que se afirma. Ella gana tanto en calidad como en cuotas de mercado. De junio hasta agosto del 2012, la SARFT lanzó una fase de “protección del cine nacional”, resultando en un bloqueo casi completo de las películas extranjeras. Esto fue un fracaso. Si la frecuentación de las películas chinas aumentó al comienzo del periodo, ésta terminó por apagarse. La frecuentación de las películas americanas se explotó cuando el bloqueo llegó a su fin.  En ese tiempo, esto demostraba claramente la superioridad del cine americano sobre el cine chino. Pero si la experiencia fuese reiterada hoy en día, ¿el resultado sería el mismo? La pregunta queda en suspenso.

La voluntad de exportar la cultura china al extranjero

Otro reto importante para el poder chino es utilizar el cine para construir un sólido soft-power. Esto permite a la vez, vender el modelo chino al mundo y afirmarse como potencia cultural. Según una encuesta de la Academia para la Comunicación Internacional de la Cultura China realizada junto a los jóvenes extranjeros en 2011, un tercio no conocía para nada las películas chinas, menos de la mitad, y solamente un quinto las veía seguido. Esta encuesta muestra que son mayoritariamente los asiáticos quienes se interesan por las películas chinas.

La diferencia cultural, la lengua y los escenarios son las principales causas de desinterés para el cine chino. Jackie Chan y Ang Lee son, respectivamente, el actor y el productor más conocidos. Sin embargo, ellos también tuvieron una importante carrera en Estados Unidos. Es relativo decir que a los jóvenes les interesa el cine chino.

Con respecto a esto el realizador Feng Xiaogang cuenta “Me sucede frecuentemente que los espectadores extranjeros digan ‘interesante’ saliendo del cine, pero mis amigos me explican que no se trata de un buen término para juzgar una película, esto es igual a ‘no entiendo nada de esta película’. Entonces, la impresión que las películas chinas dejan a los extranjeros es solamente ‘interesante’”. Esto cuestiona la accesibilidad de las películas chinas para los occidentales. Incluso cuando se trata de grandes producciones destinadas a un gran público.

Una producción que encuentra éxito en Asia

Este hecho se debe matizar. Ya que si las películas chinas, no tienen o tienen poco eco en occidente, estas encuentran un público en los otros países de Asia. De esta manera The Mermaid, que salió en 2016, ha obtenido muy buenos números en Malasia y en Singapur.

La estrategia china en la materia parece ser muy limitada. Las producciones más importantes funcionan muy bien localmente y en los países cercanos. Sin embargo, el Occidente parece ser, salvo por unas raras excepciones, insensible al soft power chino. Si hay un actor de China contemporánea que tiene ambiciones en cuestión de soft power, es Wang Jianlin.

La estrategia agresiva de Wanda

Wang Jianlin, magnate de la industria cinematográfica china. Créditos: PR Newswire.

Hombre de negocios a la cabeza del Dalian Wanda Group y clasificado por la revista Forbes como el hombre más rico de China, a los 62 años, Wang Jianlin es una figura ineludible de la industria del cine en China. En 2013 su grupo invirtió en un gigantesco estudio de cine en Qingdao con el fin de acoger los más grandes rodajes asiáticos. La apertura está prevista para el 2017: ¿Será el Hollywood chino?

La firma podía jactarse en 2014 de poseer 1 616 pantallas en China continental. Pero este número no se acaba allí. La empresa compró en mayo 2012 AMC Theaters, el segundo poseedor de salas más grande en los Estados Unidos. Haciendo de Wanda el primer propietario mundial de salas de cine. La firma también creó colaboraciones de producción con Sony y adquirió Dick Clarck Production, la empresa que organiza los Golden Globes. En marzo del 2016, AMC Theaters compró Carmike Production (junto con sus 2 938 pantallas), haciendo de Wang el primer poseedor de cines estadounidenses con un total de 8 272 pantallas.

La Gran Muralla: ¿La película de la ruptura?

Wanda compró Legendary Pictures en 2016, una sociedad de producción americana especializada en los efectos especiales. Esta ha producido particularmente la serie de los Batman de Christopher Nolan, The Hangover o incluso Jurassic World.

La compra del grupo coincide con la salida de un proyecto de hace tiempo: La Gran Muralla. La película realizada por Zhang Yimou, trata de un grupo de europeos y chinos que luchan contra una invasión de monstruos en la China del siglo XV. Esta co-producción chino-americana que ya se anuncia como la más cara de la historia de China (135 000 000 $), demuestra a la vez la intención de internacionalización de China, pero también la voluntad americana de penetrar un mercado chino que limita la entrada de las películas extranjeras.

Parece ser que estamos en un momento clave en la historia del soft-power chino. La Gran Muralla de Zhang Yimou aparece cargada de retos tanto financieros, ligados a su costo, como culturales. Visiblemente, China quiere darse los medios para exportar su modelo, es por eso que coopera con el extranjero. ¿Cuál será el resultado? Tendremos el veredicto el 11 de enero, fecha de estreno en Francia.

Foto de portada: un cartel chino de la película “La Gran Muralla”. Créditos : Legendary Pictures, Universal Pictures, China Film Group.

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