Descubriendo tierras inexplotadas, parte 2/5: "Antártida, Árctico... más allá de los glaciares”

TRADUCIDO POR AINO LEHTONEN Y BRENDA OROZCO

El mundo no ha revelado aún todas sus riquezas. Numerosos espacios, constituyentes de reservas de biodiversidad única, continúan vírgenes de todo contacto humano. Frente al agotamiento de recursos naturales, el hombre sobrepasa sus límites y accede a lugares cada vez más remotos del globo terrestre.  Estas “tierras raras” podrían ser su pasaporte de vida para los siglos siguientes. Durante una semana, Le Journal International los invita a un viaje marinoLa búsqueda del tesoro apenas comienza…

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Parte 1/5: “Bajo el océano…”

La exploración de las tierras congeladas de los dos polos es difícil y parcial a causa de las condiciones climáticas rigurosas que reinan en estas zonas.  El derretimiento de las capas de hielo crea nuevas rutas comerciales y favorece el acceso a estos territorios aislados.

Capa de hielo en la Antártida. Créditos Dominique Génin.

Existe un tratado sobre la Antártida, firmado en 1959 por una decena de países.  Este tratado impide la explotación de los recursos minerales para proteger la fauna y la flora.  Ciertos países, entre ellos los Estados Unidos y Australia, reiteran la propuesta de convertir el territorio en reserva nacional.  Sin embargo, en el contexto del agotamiento de recursos naturales, otros defienden la idea de relajar los requisitos para encontrar petróleo y agua dulce en la zona (un 70 % de las reservas mundiales).  Rusia y China son los primeros en vetar para aceptar la explotación.

En octubre 2016, después de décadas de negociaciones y tras numerosos compromisos con los países disidentes, la comunidad internacional creó una reserva marina en la Antártida. El Mar de Ross es la primer área protegida del continente. Esto no evita que Pekín, que ya ha adquirido barcos rompehielos, espere con paciencia que el calentamiento global derrita el hielo.

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En el otro lado del mundo se habla de un “nuevo Qatar“. El Árctico también provoca codicia por sus reservas de petróleo y de gas, que representarían respectivamente 90 mil millones de barriles y 1,600 mil millones de metros cúbicos, aproximadamente. La zona es también rica en minerales, especialmente en oro y en diamantes.  En los territorios ruso y canadiense se añadirían en la lista el níquel, el carbón, el cobre y el estaño. Las inversiones son costosas, las condiciones climáticas extremas y las extracciones peligrosas. Esto frena las ganas de explotación.

El deshielo hace el territorio más accesible. Tomando en cuenta lo que puede ofrecer este océano blanco, estallan discusiones respecto a la soberanía del continente.  Los ocho Estados denominados “polares” han creado el Consejo Árctico que se encarga de resolver los conflictos y de establecer un diálogo en lo que concierne al desarrollo sostenible y la protección del territorio. Sin embargo su afán de conquista puede representar una amenaza al ecosistema y a las etnias polares. Las asociaciones ecologistas se movilizan para luchar contra estas exploraciones glaciares. Tienen por objeto prevenir los riesgos ambientales como la pesca comercial o el riesgo de mareas negras causadas por vertido de petróleo.

Hasta el fin del mundo…

Una gran cantidad de territorios nos son todavía desconocidos y constituyen reservas de riquezas inimaginables. Bolivia y su “oro blanco”, el litio, aparece como un nueva apuesta energética. Las arenas de alquitrán están convirtiendo a Canadá en un peso grande en la producción de petróleo. Pero la carrera por los recursos no es simplemente terrestre, la conquista espacial estaría volviéndose el nuevo El Dorado.

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Parte 4/5: “Los mundos perdidos del continente africano”

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