TRADUCIDO POR AGOSTINA MASSARINI Y MARC LAMAS

El mundo no ha revelado aún todas sus riquezas. Numerosos espacios, constituyentes de reservas de biodiversidad única, continúan vírgenes de todo contacto humano. Frente al agotamiento de recursos naturales, el hombre sobrepasa sus límites y accede a lugares cada vez más remotos del globo terrestre.  Estas “tierras raras” podrían ser su pasaporte de vida para los siglos siguientes. Durante una semana, Le Journal International los invita a un viaje marino. La búsqueda del tesoro apenas comienza… 

El fondo marino no ha sido todavía descubierto por el hombre en su totalidad. A más de 150 km bajo tierra se esconde una mina de grandes recursos: organismos vivos para la pesca y la cría, energía marina producida por las mareas y corrientes, diversos recursos minerales como el níquel y el cobre, e incluso hidrocarburos como el petróleo y el gas.

Fotografía: El fondo del océano Pacífico. Crédito Valérie Hukalo.

El océano Pacífico encierra especialmente minas de oro y cobre que atraen a las compañías mineras. El aumento de la demanda mundial en metales no hace otra cosa que incitar a la exploración y explotación. La empresa canadiense Nautilus Minerals ha emprendido una gran obra minera en las profundidades del Mar de Bismarck: el proyecto “Solwara 1”. Por lo que respecta a Papúa Nueva Guinea, esta ha negociado un permiso de veinte años para recorrer el fondo marino y llevar a cabo esta inédita operación minera submarina.

Aunque el proyecto requiera millones en inversiones, la rentabilidad está asegurada gracias al cobre (de 80 a 100 000 toneladas) y a las onzas de oro (200 000 aproximadamente) que allí se encuentran. La operación ha sido criticada con dureza ya que las poblaciones locales no habrían obtenido los beneficios esperados. Los riesgos ambientales no parecen haber sido realmente estudiados. El conocimiento de este ecosistema apenas descubierto y de sus especies, al parecer, no ha sido la prioridad de los “buscadores de oro”. La compañía Nautilus Minerlas dispone de más de 500 000 kilómetros de fondo marino bajo derecho de explotación, sobre todo en Nueva Zelanda y en las Islas Fiji.

El 95% del océano inexplorado

Un gran número de recursos minerales se encuentran en las fosas abisales, como los montes hidrotermales. Estas chimeneas expulsan en las aguas frías y profundas fluidos calientes cargados de minerales o metales disueltos, como el hidrógeno, el hierro y el zinc. Estos fenómenos naturales permiten el desarrollo de especies animales y de un ecosistema único. Esta expulsión constituiría al mismo tiempo un recurso energético en potencia ya que podría generar electricidad. Los estados se disputan sobre cómo repartirse el pastel, sin realmente tomar en cuenta las consecuencias ambientales nefastas que podría traer consigo la extracción.

Los nódulos polimetálicos de las llanuras oceánicas abisales y las cortezas que encontramos en los relieves submarinos y cerca de los volcanes sumergidos forman también parte de los recursos del fondo oceánico. Ambos poseen óxido de hierro y de magnesio y tienen por tanto un gran valor económico. El océano Pacífico contiene metales con propiedades electromagnéticas, buscados para fabricar tecnologías punta, pero su extracción es particularmente difícil.

Mares y océanos proveen por otro lado provisiones farmacéuticas y medicamentosas. Las micro-algas, a veces llamadas “oro verde”, se cuentan por millones. Estas algas son el objeto de numerosos estudios de laboratorio y podrían tal vez curarnos e incluso producir combustible. Pero los estados no siempre proveen los medios necesarios.

La falta de conocimiento en ciencia marina representa un desafío. El 95% de estas inmensidades azules son todavía vírgenes de toda presencia humana. La inaccesibilidad de sus profundidades las vuelve difíciles de explotar. Los estudios científicos son limitados y los riesgos imprevisibles, sin embargo, el potencial es inmenso. ¿Es el mar el porvenir del hombre?

Hasta el fin del mundo…

Una gran cantidad de territorios nos son todavía desconocidos y constituyen reservas de riquezas inimaginables. Bolivia y su “oro blanco”, el litio, aparece como un nueva apuesta energética. Las arenas de alquitrán están convirtiendo a Canadá en un peso grande en la producción de petróleo. Pero la carrera por los recursos no es simplemente terrestre, la conquista espacial estaría volviéndose el nuevo Eldorado.

Artículos por venir…

Parte 2/5: “Antártida, Árctico… más allá de los glaciares”

Parte 3/5: “En el corazón del bosque virgen”

Parte 4/5: “Los mundos perdidos del continente africano”

Parte 5/5: “Los paraísos bajo tierra de Asia”

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