Al encuentro de los cristianos de Oriente

TRADUCIDO POR MONICA LICEA Y AGOSTINA MASSARINI

“Hablar de crueldad y de bondad del Oriente”, tal es el desafío de Pascal Maguesyan. Periodista desde hace años y aficionado de la fotografía, recorre tierras del Medio y Cercano Oriente desde hace más de diez años y así pues, toma el bolígrafo para dar su testimonio. En Cristianos de Oriente, sombra y luces, publicado en el 2013, cuenta lo vivido en sus viajes y encuentros. Le Journal International se ha reunido con él.

“Todas las personas con las que me he encontrado me han inspirado para narrarlas […] incluirlas en la Historia.” Desde hace años, Pascal Maguesysan va al encuentro de Oriente y sus poblaciones. Terrenos minados de Palestina e Israel, revolución de papiro en Egipto, sufrimiento en Siria, labor memorial en Armenia y en Turquía, supervivencia en Irak, apertura del Líbano, diversidad en Irán…desenmascará la precaria situación de seguridad de las comunidades étnicas y religiosas.

Sus viajes son cortos y regulares, “intensos y valiosos”. Para estos, necesita previamente encontrar contactos, puntos de referencia. El objetivo es estar a salvo, todo esto dejándose llevar por: “el placer del descubrimiento, el placer de lo inesperado”. Pero para él, “una vez que allí estamos, no hay vuelta atrás. El miedo ya no forma parte de la ecuación”.

“En Oriente, todo es asunto de religión.”

(Audio en francés)

En este mar de oscuridad, Pascal Maguesyan aborda los “islotes de vida” dirigidos por agentes de paz. En el hospital materno de Belén, en Palestina, hay personal médico activo, en su mayoría cristiano, para atender a pacientes, los cuales son en su mayoría musulmanes. En el territorio de Anáfora, en la carretera de Alejandría en Egipto, “un obispo ortodoxo copto, Anba Thomas, intenta promover la educación en la ciudadanía […]compartida entre coptos y musulmanes. En cuanto al monasterio de Mar Musa, este se sitúa en el desierto sirio y ha sido restaurado por Paolo Dall’Oglio, un hombre dedicado al “diálogo interreligioso, islámico-cristiano”. Él se define como “creyente de Jesús, enamorado del Islam”.

Pero aquellos que predican la paz y el diálogo en Oriente, están bajo una amenaza permanente. “Estas personas quieren hablarle al mundo, enrolarse en un proceso abierto, pluralista, fraterno”. “Hay que darles, cada vez más, la oportunidad de expresarse […], de respirar”. Las redes sociales han sido un medio de comunicación esencial, particularmente durante las agitaciones de la primavera árabe. Ahora, hay que “pasar de lo virtual, a lo real”.

Viajemos un poco…

Israel-Palestina: “una prisión a cielo abierto”

Recorriendo Tierra Santa, Pascal Maguesyan constata la supervivencia de los pueblos presentes, aún sujetos a un conflicto milenario. Acusa al Estado israelita de ser el líder de un “sistema colonial” tóxico para los palestinos, cuya contención territorial les impide abrirse al ámbito internacional en un contexto mundial.

(audio en francés)

Es la historia de un conflicto sin fin, del que la comunidad internacional se aleja. “Puede permitir la intervención de mediadores- Estados Unidos, Francia, Alemania, Reino Unido […], pero si no hay confianza por parte de los agentes del conflicto, nada es posible […]. Cuando tiene agentes de este tipo, que no se dedican más que el odio y que llaman a la muerte del otro, no se puede construir un ambiente de diálogo.”

Escalas turcas y armenias

Pascal Maguesyan es de origen armeniano. Sus abuelos sobrevivieron al genocidio de inicios del siglo XX. Huyó de estas tierras con una carga personal y al mismo tiempo ligada con la magnitud de los fenómenos destructivos”. Recorrió caminos por los que la población local conoció la deportación, la hambruna y las masacres organizadas por la administración de Jóvenes-Turcos de 1915 a 1917. Una“solución final” al estilo de Oriente.

“Ayse Gunaysu es una mujer turca, muy comprometida con la lucha por los derechos civiles en Turquía. La primera vez que viajé a Turquía, encontré a esta mujer en Estambul. Me tomó de las manos y me pidió perdón […] por lo que los turcos le habían hecho a los armenios. Me he liberado un poco.” Pascal Magueysan).

Las “fosas comunes de piedra”

El negocio del genocidio armenio deja una política de Estado en Turquía. El odio anti-armenio siempre está presente en ciertos sectores. A esto, se opone una voluntad por dejar la amnesia colectiva. Turcos, kurdos o inclusive armenios, se reúnen para establecer la verdad histórica. “El reconocimiento de este punto permitiría resolver los otros.” El filósofo y periodista armenio, Hrant Dink, abatido en Estambul es un ejemplo de que estos actores deseaban poner fin al tabú entre dos pueblos.

Pascal Maguesyan enfrente de la Iglesia de la Santa Cruz de Aghtamar (Armenia Occidental, Turquía) en septiembre 2010. Créditos Pascal Maguesyan.

“Turquía es un universo de paradojas. Podemos hablar del genocidio y, al mismo tiempo, no podemos hacerlo. Hace falta entonces que se trace esta franja y mucha gente intenta hacerlo, incluso si la negación es muy agresiva e incluso si Turquía continúa destruyendo el patrimonio cultural armenio”. Cerca de 2 500 iglesias y 500 monasterios de Armenia occidental han sido transformadas en “fosas comunes de piedra”. Solamente la Iglesia de la Santa Cruz de Aghtamar y la catedral Sourp Guirados han sido reestablecidas. El Estado turco contribuiría en el proceso de destrucción permitiendo el saqueo de las ruinas y la profanación de los cementerios.

(audio en francés)

En julio de 2015, Pascal Maguesyan se propuso un desafío: irse de Ani hasta Diyarbakir. De esta manera, sigue el camino donde fueron conducidos a la muerte de armenios, siríacos y caldeos, en pleno desierto mesopotámico. Su objetivo es conmemorar esta tragedia, crear un camino. En 30 días, el periodista se lanza en su recorrido de 900 kilómetros, cuyas peripecias serán relatadas en su última obra “Sobre los caminos de Guirados, publicada en el 2017.

(audio en francés)

Egipto: el despertar de la sociedad civil

Julio 2011. Pascal Maguesyan nos hace vivir la revolución egipcia del interior.

(audio en francés)

La sociedad civil, “actor principal de la revolución”, ha sido ocupada por la organización islamista de los hermanos musulmanes. Estos “se habían comportado como agentes cívicos participando en el conjunto de la masa” y tomaron el papel de benefactores sociales frente al incumplimiento del Estado. La sociedad “no se reconoce” en este nuevo gobierno de ideología islámica y nuevamente se manifiesta. Hoy, Egipto agoniza, sin perspectiva de desarrollo individual y colectivo. “Allí el potencial de violencia es muy importante, particularmente mediante el islam político, e incluso el islam radical”, aún y cuando la presencia de Daesh permanece al margen.

Para mi Oriente bien amado

“Podemos abrirnos al Oriente a través de la producción intelectual […]. Todo un campo de posibilidades está abierto”. En vista de la terrible actualidad que vive el pueblo de Siria, evocado muy a menudo, Pascal Maguesyan llama a la benevolencia. Nosotros somos un poco como las hormigas. Vivimos en sociedad, […] a veces esto es causa de nuestra desgracia porque no nos escuchamos y entramos en guerra; a veces el vivir en sociedad es la causa de nuestra felicidad. Hay que encontrar un punto medio.

¿La última palabra? “El Oriente es pluralista, es indefinible”. Seguir caminando, escribiendo y testimoniando, tal es la voluntad de Pascal Maguesyan. “Espero que estas sociedades lleguen a encontrar un espacio de acuerdo civil y que el islamismo y el fundamentalismo, lleguen completamente a su fin”, concluye.

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