Adani y Australia: una relación conflictiva

TRADUCIDO POR BERNAT ARANDA Y CORREGIDO POR SÒNIA GUALDO

El 6 de junio de 2017 el presidente del conglomerado Adani anunció «el lanzamiento oficial» de la construcción de la mina de carbón Carmichael. Situada cerca de la Gran Barrera de coral, sería una de las mayores minas del mundo. Este proyecto suscita debate y manifestaciones desde que se planteó en 2010 y el resultado no se ha determinado todavía.

Los entresijos del grupo Adani

Fundado por Gautam Adani, el grupo Adani está formado por distintas multinacionales indias. De todas ellas, Lakshmi Mitall es la más conocida en Francia. Aunque por desgracia Mittal es famosa por haber despedido más de X empleados en Florange, también lo es por razones medioambientales. Cabe constatar que su análogo indio tiene muy poca estima al medio ambiente. A todo eso hay que añadir negocios manchados por el blanqueamiento de dinero y la corrupción. El periódico australiano ABC realizó un documental para exponer sus prácticas dudosas, como la extracción ilegal del mineral del hierro que tuvo lugar en 2010 en Belekeri, un pueblo de India.

Un futuro con más carbón y menos corales

Uno de los temas que provoca más indignación en cuanto a la mina de carbón Carmichael tiene que ver con las consecuencias nefastas para el medio ambiente. Este proyecto atenta claramente contra la Gran Barrera. Teniendo en cuenta que ya está bastante degradada, el proyecto preocupa profundamente a Australia, como también a escala internacional, desde hace varios años. El proyecto de Adani no implica solamente el dragado del fondo marino hasta a 1,1 millones de metros cúbicos, pero produciría 4 700 millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero a raíz de la extracción y combustión del carbón. Además, se estima que la mina de carbón Carmichael podría utilizar 23 millones de litros de agua dulce procedentes de la Gran Cuencia Artesiana, una reserva esencial para todo el país y cada vez más presa de las sequías. A nivel local, los habitantes de esta región están en primera línea.

Los aborígenes defienden sus derechos

Los propietarios tradicionales de las tierras en las que se prevé la construcción de la mina de carbón son los Wangan y los Jagalingou, pueblos aborígenes australianos. En 2004, presentaron una «reivindicación de título nativo» para una parte de estas tierras. Para realizar su proyecto, el grupo Adani debe llegar a un acuerdo con los aborígenes para que le permitan utilizar sus tierras. Desde 2012, Adani ha intentado en distintas ocasiones negociar con los Wangan y los Jagalingou sin éxito. Según estos últimos, la mina de carbón destruiría sus costumbres, cultura y patrimonio.

¿A qué precio pagarán el tener más empleo?

Con el objetivo de promover su proyecto, Adani declaró que crearían 10 000 puestos de trabajo, una ayuda importante para Queensland, el estado australiano con mayor tasa de paro. El primer ministro, Malcolm Turbull, también usó ese argumento para justificar su apoyo al proyecto. En cambio, el economista Jerome Fahrer, portavoz del grupo Adani ante el Tribunal de tierras de Queensland en 2015, afirmó que el número de puestos de trabajo netos sería de 1 464. Además de 22 000 millones de dólares australianos previsto para este proyecto, Adani espera un préstamo de 1 000 millones de dólares del gobierno australiano. Este dinero proviene de fondos públicos destinados al desarrollo de infraestructuras en el norte de Australia. El jefe de dirección de Adani Australia, Jeyakumar Janakaraj, confirmó en un comunicado el 6 de octubre de 2017 que el grupo todavía necesitaba 4 200 millones de dólares para financiar el proyecto.

Listos para «ponerse ante las niveladoras»

Para que el proyecto se haga, será necesario que Adani llegué a un acuerdo con los Wangan y los Jagalingou. En marzo de 2018 tendrá lugar un proceso judicial. Durante la espera, el líder el partido político «los Verdes australianos», Richard Di Natale, confía en el poder del pueblo para defender el medio ambiente. Según el, los activistas están listos para «ponerse ante las niveladoras» en caso de perder en el parlamento. La mayor manifestación contra la mina de carbón Carmichael tuvo lugar el 7 de octubre de 2017 y reunió aproximadamente a 16 000 personas por todas partes del país. Según un sondeo reciente un cuarto de la población estaba a favor del proyecto. Un porcentaje débil que da pie al optimismo. Pero, ¿la movilización ciudadana contra el proyecto será suficiente para evitar un desastre ecológico y humanitario?

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