Argentina: trabajadores y estudiantes afectados por la crisis

TRADUCIDO POR MYRTILLE SCHLUR Y BRENDA OROZCO

En Argentina, la crisis económica se ha intensificado significativamente estos últimos meses: entre enero y agosto de 2018, el Peso se devaluó por la mitad. Hoy, un dólar vale 36.77 pesos, mientras que en el 2000 las dos monedas eran equivalentes.

Como lo subraya Nelson Fermín Trilles, trabajador joven de 28 años oriundo de San Fernando: “La gente compra menos alimentos con la misma plata, esto se debe a la inflación y al aumento del dólar. El problema es que hoy un paquete de fideos secos puede salir en $22 y mañana si hay un aumento del dólar puede valer por ejemplo $25.” Algunos alimentos han sufrido más el aumento de los precios como el trigo, la pasta o también la harina.

“Hay muchas pymes que fueron cerrando también por la subida del dólar. En algunos casos estas pymes deben importar materia prima pagada en dólares. Esto hace que vayan cerrando algunas fábricas o simplemente que los empresarios despidan a los trabajadores por no poder pagar sus sueldos.” Según Nelson Fermín Trilles: “La única manera de ahorrar plata es en dólares o euros”. Para él, cada vez es más difícil salir adelante económicamente siendo un trabajador joven. De la misma manera se siente Melina Buzón, de 19 años, que estudia comunicación social en la Universidad Nacional de Cuvo: “Es muy difícil para un estudiante de clase media y aún más para un estudiante de clase baja. Aunque no hay costos de matrícula, los costes de transporte son muy altos. Además, muchos estudiantes viven solos y deben trabajar para pagar el alquiler y la comida”.

La universidad no se vende, se defiende

Esta joven estudiante participó activamente en las movilizaciones para la defensa de la Universidad pública. Durante todo el mes de agosto y la primera semana de septiembre, nos explica que estaba en huelga: “Participé en las manifestaciones de la lucha de los profesores y de la educación pública. La educación se deterioró últimamente a causa de un contexto nacional en el que el presupuesto de las universidades públicas está cada vez más reducido. Hicimos huelga, los estudiantes y los profesores, durante un mes para defender la universidad pública”. Melina añade que muchas aulas de la universidad estaban vacías y que los profesores, mayoritariamente huelguistas, organizaban conferencias en los espacios públicos: parques o plazas. Los huelguistas participaban “en las marchas, en las ocupaciones de la facultad, en las asambleas generales, en las cuales [discutían] la situación de los estudiantes de la universidad.” La joven estudiante expone claramente sus reivindicaciones : “Nuestra meta es que la universidad sea pública, laica, libre, excelente y feminista” concluye.

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