Crédit Georgia Mouton-Lorenzo.

Berlinale 2017: oda al ánimo, a la valentía y a la solidaridad

TRADUCIDO POR JUAN MANUEL HERNÁNDEZ Y AGOSTINA MASSARINI

Sin lentejuelas, sin glamour, pero siempre resueltamente político, la 67 edición del festival de Berlín se llevó a cabo el pasado mes de febrero. Numerosas proyecciones y debates celebraron la tolerancia y la resistencia de cara al ascenso de la xenofobia en Europa así como frente a la política de Donald Trump. Pequeño viaje por estos diez días ricos en emoción.

Único gran festival de cine abierto al público, el Berlinale reúne cada año más de 300.000 espectadores. Programa y recompensa, desde hace varios años siempre presentando películas actuales, que denuncian explícita o implícitamente problemas políticos o sociales. El evento ofrece, pues, una formidable tribuna de debates políticos.

Un jurado rebelde, películas comprometidas

El festival de Berlín ha vuelto, una vez más, a privilegiar a las películas comprometidas en el seno de su programación. Permitió al mundo cinematográfico expresar su inquietud con respecto a la situación política actual. El jurado de este año no faltó a explicitar su compromiso político.

“Quiero que sepan que existen varias personas de mi país que están listas para resistir”, declaró Maggie Gyllenhaad, actriz estadounidense, durante una conferencia de prensa refiriéndose a Donald Trump, conciencia política que fue expresada desde la ceremonia de inauguración. El director del festival, Dieter Kosslick, declaró que “un espectro acosa a Europa”. Según el director, es un asunto que anuncia un “derrumbe de las grandes utopías y de la desmitificación de un mundo globalizado”. La frase hace, claramente, eco de Carlos Marx, de quien por otro lado se proyecta la vida a través de La juventud de Carlos Marx, película de Raoul Peck que hace parte del concurso.

Frente al pesimismo generalizado, el optimismo

Dieter Kosslick declaró que las películas programadas fueron elegidas en virtud “de los temas del coraje y el optimismo y que estuvieran llenas de humor”. Recuerda que el cine puede servir de medio para aclarar el estado del mundo. Cuando comenzó junto a su equipo “a trabajar sobre un programa, no sabías todavía lo que iba a suceder en el mundo, pero es como si los directores sí fueran capaces de anticiparlo”.

Este optimismo es abordado por la película El otro lado de la esperanza de Aki Kaurismäki, que causó sensación en el festival. El director de la película eligió responder a la pregunta sobre la difícil integración de los migrantes a través del humor. Kaurismäki expresó su “intención de cambiar el punto de vista y los prejuicios de los espectadores sobre los refugiados”. Recuerda que los fundamentos de la Unión europea eran frágiles, sobre todo en el contexto donde los ideales de solidaridad no parecían ser la postura.

Para recordar: el documental I’m not your Negro aborda una historia inacabada de James Baldwin, figura histórica del movimiento de los derechos cívicos en Estados Unidos. La película retoma las divisiones que causan la rabia en el país desde el régimen esclavista en materia de discriminación.

Una nueva tribuna anual de celebración de la tolerancia

Con más de 400 películas representadas por 70 países, la intención del festival es hacerle eco a diferentes voces. Le dio, por ejemplo, un lugar significativo al cine africano. Felicitar, realizada por Alain Gomis, llamó nuestra atención. Esta película franco-senegalesa es un potente retrato de una mujer y un verdadero llamado a la valentía y a la libertad.

El año pasado, la más alta distinción fue atribuida al documental Fuocoammare, del italiano Gianfranco Rosi. Planteaba la realidad de la situación de los migrantes que desembarcaban in articulo mortis sobre las playas de Lampedusa. El director había criticado ásperamente la política europea, que buscaba impedir la llegada de los migrantes a su territorio.

La intolerancia no hace reír a Berlín. La ciudad arrastra un pesado que la dividió durante más de tres decenios. Monika Grüters, delegada del gobierno para la cultura y los medios, declaró “luego de la caída del muro de Berlín, nos prometimos que los muros no nos separarían nunca más; no lo volvimos a pensar sino hasta hoy”.

Aunque la Berlinale se terminó, ya estamos a la espera de la edición del próximo año, que deseamos esté igual de comprometida, pero, ¿en un mundo más sereno?… ¡Seamos optimistas!

Foto de Portada : Afiche de la Berlinale 2017. Créditos : Georgia Mouton-Lorenzo

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