Elecciones presidenciales 2020 en Bielorrusia: El aumento de tensiones sociales

Traduit par Alicia Gonçalves, rélu par Bernat Aranda

Las tensiones sociales en Bielorrusia aumentan contra más cerca están las elecciones presidenciales. Alexandre Loukachenko, presidente del país desde hace 26 años, se presenta de nuevo. El pueblo, cansado de las represiones que lleva sufriendo desde hace años, intenta cambiar su futuro político.

Este verano, el 9 de agosto del 2020, los bielorrusos irán a las urnas. No es ninguna sorpresa que el actual presidente, Alexandre Loukachenko, se presente por sexta vez. Su mandato empezó en 1994, por lo que hace 26 años que el pueblo sufre las mismas represiones. Este año, a pesar de su precedente polémico, el pueblo “se levanta”, por primera vez en este país. Para poder presentarse a las elecciones presidenciales, hay que recoger 100.000 firmas, lo que condujo a que aparecieran filas de centenares de ciudadanos, en la capital y en otras ciudades para firmar a favor del candidato opositor, a pesar de las represiones por parte de las fuerzas del orden.

El futuro del país es incierto. Aumento del paro, empobrecimiento de la población, la censura… Los bielorrusos no pueden más. Según el politólogo Valeri Karbalevitch, la población se despierta. El presidente no se daría cuenta de que perdió el monopolio de la información por culpa del desarrollo de las redes sociales y de los nuevos medios de comunicación, y de ello, sus oponentes tienen más conocimiento que él. Recientemente, algunos de sus adversarios fueron arrestados. Es el caso de Nikolaï Statkévitch, el 24 de mayo y, tan solo 5 días después, Sergueï Tikhanovski, un famoso blogger que intentaba integrarse en la política. Esto causó muchas polémicas. El blogger intentaba recoger firmas para su mujer, ya que él no podía participar. El último fin de semana de mayo, las fuerzas del orden lo arrestaron y encarcelaron, al igual que aproximadamente otras 50 personas que apoyaban la oposición. Es un movimiento inédito para el país. El politólogo lo describe como “un movimiento de masas contra el presidente.”

Desde hace años, el pueblo bielorruso sufre represiones policiales y censura. Un día antes del arresto de Sergueï Tikhanovski, afirmó en Kommersant, un periódico ruso: “El objetivo de mis acciones es obtener pacíficamente unas elecciones libres y honestas para una renovación democrática del poder (…). No podemos callarnos y trabajar como esclavos. El pueblo está harto y yo soy su portavoz.”

¿Las elecciones bielorrusas equivalen a libertad de expresión?

Desde hace años, los bielorrusos viven oprimidos. El gobierno controla gran parte de los medios de comunicación, y los pocos que se atreven a ser independientes son censurados, encarcelados o se ven obligados a exiliarse. La violencia, y a veces los asesinatos de periodistas en el país son frecuentes. Bielorrusia es uno de los últimos países del ránking de Reporteros Sin Fronteras: se encuentra en el 153º lugar sobre 180. En septiembre de 2010, en las elecciones presidenciales, la muerte de un periodista que apoyaba a la oposición abrió el debate en el país.

El presidente Loukachenko quiere controlar totalmente a la población. Opera ese control a través de la prensa, poniendo a disposición las informaciones que le convienen. En 2017, instaura un impuesto contra los “parásitos”, es decir, toda persona que trabaje menos de seis meses por año. Esto impuso un clima de tensión social en el país. Los bielorrusos salieron a las calles a protestar. Los periodistas que cubrían el evento fueron agredidos y detenidos por “hooliganismo” y “participación a un agrupamiento no autorizado”. Johann Bihr, en aquel entonces responsable del despacho de Europa del Este y Asia Central en Reporteros Sin Fronteras, denuncia: “Este acoso policial tan brutal y sistemático constituye una violación patente de la libertad de prensa y del derecho a la información para los ciudadanos bielorrusos.”

En 2012, una ley vino a “regular” el acceso a Internet, conservando los datos de los internautas y prohibiendo la entrada a sitios web extranjeros. Así, el control de la población se diversifica a medida que pasan los años desde hace ya 26 años.

Bielorrusia: “La última dictadura de Europa”

El país es comúnmente llamado así. Gobernado por un mismo hombre durante 26 años, los adversarios al gobierno deben exiliarse del país para poder expresarse libremente. Bielorrusia fue objeto de numerosas críticas por parte de organizaciones que protegen los derechos humanos, la Unión Europea y los Estados Unidos. Estos últimos años, la oposición se ha amplificado, y popularizado. En paralelo, la reputación del presidente está manchada. Recientemente, en una visita a una fábrica, una de sus declaraciones hizo polémica en el país. “La Constitución no está hecha para una mujer” dice el periódico Kommersant.

Alexandre Loukachenko, hombre de Estado, se ve amenazado por la oposición. ¿Las elecciones presidenciales del 2020 podrían ser el fin del mandato del presidente? A causa de la pandemia, el futuro del país no se ve muy brillante. El aumento de la tasa del paro, el empobrecimiento de la población o las continua violencia policial no es el futuro que desean los bielorrusos.

La continuación del mandato del presidente es incierto. Aun así, el fraude electoral es una acción muy común en el país. Según Sergueï Tikhanovski, si Alexandre Loukachenko gana estas elecciones “ya sea por falsificación de votos o por represiones policiales, la gran mayoría de la población no se lo creerá.” La Unión Europea y los Estados Unidos critican la gestión del país por las elecciones erróneas y el silencio de la oposición. El año pasado, en las elecciones parlamentarias del 2019, la oposición estuvo completamente excluida del Parlamento. 110 escaños en total fueron remplazados por personas que apoyan al gobierno.

Así, el futuro es incierto para los habitantes de Bielorrusia, que intentan, por toda clase de medios, ser libres. Las almas libres del país deben exiliarse para poder vivir. Esta “dictadura” moderna no tiene lugar en este siglo. El pueblo bielorruso intenta liberarse como puede y estas elecciones podrían ser la oportunidad ideal para ello.

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