Bolivia-Chile: en vías de negociación por la antigua disputa territorial de 100 años

TRADUCIDO POR AGOSTINA MASSARINI Y CORREGIDO POR MÓNICA LICEA

Las audiencias públicas por la negociación de un acceso a Bolivia al Océano Pacífico concluyeron el pasado 28 de marzo en el Palacio de la Paz, sede de la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Una decisión deberá ser tomada en las próximas semanas. Retorno a la vieja disputa territorial de 100 años que opone Bolivia a Chile.

Abiertas el 19 de marzo de 2018, las audiencias públicas, en las cuales se encontraban presentes el presidente de Bolivia, Evo Morales, y el Ministro de Relaciones Exteriores chileno, Roberto Ampuero, no permitieron avanzar las negociaciones. Efectivamente, según el comunicado de prensa de la Corte, del 28 de marzo, Bolivia “pide respetuosamente a la Corte decir y juzgar que Chile tiene la obligación de negociar con (ella) a fin de llegar a un acuerdo que le otorgue un acceso plenamente soberano hacia el Océano Pacífico”. En respuesta, Chile pide rechazar la totalidad de las peticiones del Estado plurinacional de Bolivia.

Con esperanza de reencontrar un acceso marítimo después de un siglo

Bolivia se vio obligada a renunciar a su apertura al mar luego de la guerra del Pacífico (1879-1883). Atraído por la cantidad de salitre en la región Antofagasta (actualmente en el extremo norte de Chile), Chile se enfrenta a los aliados bolivianos y peruanos para poder recuperar dicho territorio de una superficie de más de 120.000 kilómetros cuadrados. Rápidamente, Chile se impone frente a su vecino boliviano y se asedia en la capital de Perú, Lima. En 1883, la guerra terminó con la firma del Tratado de Paz entre Perú y Chile, sin embargo, no fue hasta 1904 que la paz se estableció con Bolivia. Todavía 100 años después, Bolivia insiste en recuperar un acceso soberano al océano, argumentando la importancia vital que este mismo tendría.

El 10 de marzo pasado se organizó en Bolivia el despliegue de “la bandera más grande del mundo” por la reivindicación del mar. Midiendo aproximadamente 200 kilómetros y extendiéndose de la ciudad de Oruro hasta Apacheta, esta bandera azul fue el punto culminante de un evento organizado por el gobierno boliviano para motivar a los jueces de la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) y para unir a los bolivianos en una causa común.

Evo Morales, en el poder desde el 2005, busca su continuación política a través de la recuperación de un acceso al mar. Buscando un cuarto mandato consecutivo, el socialista vuelve las negociaciones con Chile el punto principal de su política, inscribiendo así, en 2009 en la Constitución, el derecho al mar.

En 2011 llama a las autoridades internacionales para apoyar su reivindicación e incluso declara el 23 de marzo el “Día del Mar”. En mayo 2015, durante una reunión declaró: “Nuestro deber es defender la justicia. Nuestra obligación es demostrar sólidamente con numerosos argumentos históricos y jurídicos, frente a la comunidad internacional, que Bolivia debe recuperar un acceso al Pacífico”.

El acceso al mar estimularía la economía de Bolivia

Aunque Evo Morales se encuentre en una constante pérdida de popularidad, el tema del acceso al mar es apoyado por una gran mayoría de bolivianos que lo ven como la solución a numerosos problemas económicos y sociales. Recuperar esos 400km de tierras perdidas hace más de un siglo, permitiría impulsar las exportaciones de gas natural y de minerales, desarrollar el sector pesquero e integrar el Acuerdo de Asociación Transpacífico del cual Bolivia hoy en día se encuentra excluida por la falta de acceso al océano. Aunque Chile actualmente le haya acordado una vía por sus tierras y puertos para su comercio, este le impone tazas aduaneras en sus importaciones, de las cuales 73% atraviesan Chile.

Según Laetitia Perrier-Bruslé, especialista en Bolivia, interrogada en France Culture : “les enseñamos a los niños, en el colegio desde pequeños, que efectivamente hay una forma natural, histórica en donde Bolivia tiene una apertura al Pacífico y que Bolivia – desde el momento en el que perdió esta apertura – no tiene más la forma que debería tener”. Además, concluye en que esto crearía “una cierta psicosis colectiva”.

Más de 170.000 personas sostuvieron la bandera azul, lo que, según ella indica, es la prueba de una comunicación fuerte basada en la capacidad moralizadora del tema del mar. También recuerda que en 2004 fue elaborada la carta “más larga del mundo” en el cual cada alumno debía escribir una carta a los alumnos chilenos para expresarles su dolor, estas, en su conjunto, pesaban más de dos toneladas. Incluso si Bolivia conoció un débil desarrollo económico – 96 PIB de 193 según el FMI en 2017-, esto se debería a la falta de un acceso al mar y sobre todo a los recursos hídricos presentes en la parte chilena revindicada.

Si Bolivia gana y recupera un acceso al mar tras las negociaciones, esto motivaría a los países de Asia a penetrar más fácilmente el mercado sudamericano, especialmente el este de Brasil. Las posibles conexiones con el Atlántico gracias al brazo del río Amazonas representarían una gran oportunidad para los actores comerciales asiáticos que verían en Bolivia un potencial canal estratégico.

La facultad del Estado no está asociada al derecho internacional

Según el profesor Mathias Forteau, citado por Jean-Marc Thouvenin, profesor de la Universidad de París Nanterre y secretario general de la Academia de Derecho Internacional de La Haya, Chile, se comprometió, a través de una serie de acuerdos, declaraciones y promesas – independientes del tratado de 1904 – a negociar un acceso soberano al mar para Bolivia, acuerdos que últimamente fueron ignorados por Chile.

Thouvenin, durante las audiencias públicas, menciona el tratado de 1904 entre Bolivia y Chile que “termina” con la disputa entre los dos países, lo que implicaría que la CIJ, frente al Pacto de Bogotá, no pueda tomar posición en cuestiones ya “establecidas o gobernadas por los tratados en vigor”. Este recuerda también que Bolivia rompió sus relaciones con Chile desde 1978 y sostiene que el artículo 2, párrafo 3 de la Carta de las Naciones Unidas en el cual Bolivia se basa para exigir la obligación de negociar un acceso soberano al mar no es admisible ya que el conflicto entre estos dos países es de “ámbito reservado”.

En ese sentido, “el ámbito reservado es aquel en el que la competencia de las autoridades de Estado no está asociada al derecho internacional” entendiendo que “el comportamiento de Chile frente a la petición boliviana no está enmarcado por el derecho internacional” precisa Thouvenin frente a los jueces de la Corte.

El profesor concluye, retomando las palabras del antiguo juez de la Comisión del Derecho Internacional de la ONU, Paul Reuter: “siempre que las perspectivas de éxito parezcan definitivamente descartadas, es razonable admitir que la obligación de negociar está expirada”.

Para La Paz, hay que defender los tratados vigentes para poder conservar su soberanía sobre todo en un territorio que guarda grandes recursos mineros e hídricos.

La decisión de la CIJ, será informada durante una sesión pública cuya fecha será anunciada más tarde.

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