Taoiseach Enda Kenny. 16 septembre 2016. Crédit Andrej Klizan.

Brexit: Irlanda se presenta al mundo

TRADUCIDO POR ORIANE MOLLARET Y MARÍA ALEJANDRA PAIXÃO

Desde el mes de marzo, el Brexit lleva las diferentes regiones británicas a replantear sus relaciones con Inglaterra y Europa. Irlanda intenta hacerse oír a ambos lados del Atlántico a pesar de dificultades históricas, geográficas y económicas.

El mes de marzo fue un mes muy ocupado para Irlanda. Además de las celebraciones del día de San Patricio, el futuro económico hizo trepidar al país. El Parlamento británico aprobó el referéndum del Brexit concluyendo un periodo de suspenso e iniciando una competición comercial. Los países europeos intentan atraer a los bancos y a las empresas internacionales que consideran dejar el Reino Unido. Irlanda intenta salir airosa. El riesgo de perder las fronteras terrestres con Europa provoca una fuerte incertidumbre. La adhesión al mercado único podría, por ejemplo, revelarse inútil.

En Europa, Dublín deposita sus esperanzas en numerosas empresas, pero pesa la amenaza de deslocalización. El asegurador americano A.I.G. quiere trasladar un 50 % de su actividad a Luxemburgo por razones prácticas, tales como el acceso a los clientes. Eoghan Murphy, representante del barrio financiero de Dublín, acusó a los lobistas de ciertos países europeos de competir de manera injusta contra los de países desfavorecidos. Irlanda querría convertir Dublín en la alternativa al centro financiero de Londres, especialmente debido al uso oficial de la lengua inglesa. Pero por ello tendrá que resolver los problemas prácticos. Sopesando los pros y los contras, The Guardian sugería como mayores obstáculos en el pasado octubre el alojamiento del continente y la falta de espacio.

Incertidumbres económicas

Dublin lo sigue pensando seriamente, para dicha de algunos. Paul Rickards, estudiante irlandés, se desahogó con el Journal International. “Un miembro de mi familia trabaja en Monaghan Mushrooms. Es una empresa que vende champiñones y que podría quebrarse por el Brexit. Por eso, me preocupa la situación financiera de mi familia”. Agrega: “Espero que el Brexit permita el aumento de empleos para nuestra generación, por más de que yo me entristezca por mis amigos británicos”. Paul solo está pensando en su futuro. Sin embargo, la incertidumbre no permite depender de un traslado natural del sector financiero londinense. Los políticos ven más allá.

El Taoiseach (el Primer Ministro irlandés) Enda Kenny tiene conciencia de la vulnerabilidad de su país. Desesperado o no, no vacila antes de tejer vínculos más políticos. Pasó la semana del 17 de marzo en los Estados Unidos asistiendo, entre otras cosas, a la celebración del día de San Patricio en Nueva York. Durante su visita a Washington, el señor Kenny intentó apostar por el sentimiento con el presidente Donald Trump. Evocando sus temores respecto a las consecuencias del Brexit, animó al señor Trump a flexibilizar su represión de la inmigración ilegal. En los Estados Unidos 50.000 migrantes indocumentados vienen de Irlanda. El presidente estadounidense acabó por expresar su amor hacia Irlanda y su reconocimiento del trabajo “intenso” de los irlandeses en los Estados Unidos. El Taoiseach aprovecha la parcialidad social y étnica de la nueva administración americana que sigue estigmatizando fuertemente las comunidades hispánicas. Así espera asegurar su economía nacional.

¿Listo para el desafío?

La obtención del apoyo moral de la Casa Blanca también es una maniobra política. Probablemente se trate de una anticipación de la dimisión del líder irlandés algunas semanas más tarde, debida a importantes divisiones en el país.

Irlanda ya se había enfrentado a una incertidumbre económica a finales del siglo pasado, que había conseguido superar. Su comercio, en su mayor parte agrario, dependía en ese entonces exclusivamente del Reino Unido. Pero esto ha quedado relegado al pasado. Ya independiente, Irlanda tendrá que probar su competitividad con el Brexit. Los irlandeses, ellos, temen un periodo de regresión económica.

Foto de portada: Taoiseach Enda Kenny. 16 de septiembre de 2016. Crédito Andrej Klizan.

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