Assemblée nationale galloise et Cardiff Bay. Crédit Alex Liivet.

Brexit: Paradoja en Gales

TRADUCIDO POR ORIANE MOLLARET Y MARÍA ALEJANDRA PAIXÃO

Desde el mes de marzo, el Brexit lleva las diferentes regiones británicas a replantear sus relaciones con Inglaterra y Europa. El Journal International analiza el patriotismo de la Asamblea nacional galesa. Ésta se opone al gobierno central sobre la adhesión al mercado único.

Un 52.5 % de galeses votaron a favor del Brexit. Al contrario de Escocia e Irlanda del Norte, Gales se colocó del lado de los ingleses, por un Reino Unido independiente. Este resultado no impidió la Asamblea nacional de Cardiff de impugnar las negociaciones entre el gobierno central conservador de Theresa May y Bruselas. El gobierno de Cardiff tiene una mayoría laborista y su Primer Ministro, Carwyn Jones, colabora con Leanne Wood, la jefa de Plaid Cymru, el partido por la independencia de Gales. Escribieron juntos el libro blanco Securing Wales’ Future (“Asegurar el futuro de Gales”). Reivindican el mantenimiento del país dentro del mercado único europeo.

En marzo, insistieron otra vez ante el gobierno central. Habían declarado que su libro de 64 páginas – contra 137 palabras para la ley sobre el Brexit – era una “prueba”. El objetivo: evaluar si Theresa May trata con serio a los países descentralizados. Una decisión paradójica para los laboristas galeses, ya que no siguen el partido laborista central de Jeremy Corbyn. En el pasado mes de febrero, él había llamado a apoyar las negociaciones de Theresa May.

Definir las visiones nacionalistas

Las líneas de los partidos patrióticos – Plaid Cymru al nivel gales y UKIP al central – son divergentes. “Es importante distinguir los diferentes nacionalismos” declaró al Journal International Steffan Lewis, miembro de Plaid Cymru en la Asamblea galesa. “Plaid Cymru es un partido internacionalista, que cree que una colaboración internacional solo es posible respectando el derecho a la autodeterminación de cada nación. Queremos que Gales se una a la comunidad internacional como socio. El nacionalismo británico de UKIP se basa más en una visión post-imperial del mundo que no cree en la puesta en común de la soberanía”.

En cuanto a la economía, Lewis afirma que Gales es el mayor exportador de bienes desde el Reino Unido hasta Europa. Según él, 200.000 empleos dependen del mercado único. Por ello se opone con firmeza a las barreras arancelarias con el continente. El gobierno central, que no ha anunciado ningún plan, no parece tomar en cuenta estas cifras del libro blanco. En la Asamblea, la oposición sigue defendiendo los planes centrales de una salida total. Walesonline cita al jefe de los conservadores galeses, Andrew R.T. Davies, criticando a Carwyn Jones y a Leanne Wood. “Gales es una nación construida sobre las fundaciones de su rico pasado industrial”, dice. “Hay que impedir que el pesimismo de los laboristas o de Plaid Cymru nos retrasasen. Llegamos a un periodo inolvidable de nuestra historia”. Añade que el Brexit crea una fantástica oportunidad para “remodelar la economía galesa”.

Un intento de principios más que práctico

Theresa May se mantuvo firme. Para ella, la unidad es capital para toda Gran Bretaña durante esta salida, aunque le resultara difícil a la Primer Ministra escocesa organizar un segundo referéndum sobre la independencia. Los galeses no solo votaron a favor del Brexit; sus voces nacionalistas también son menos fuertes que las de Escocia. El Partido Nacional Escocés (SNP) tiene 56 escaños en el Parlamento británico gracias a una victoria aplastante en 2015 después del rechazo del primer referéndum sobre la independencia escocesa en 2014. Plaid Cymru, por su parte, solo tiene 3 escaños. Los esfuerzos de la Asamblea galesa parecen fútiles. Sin embargo, a hora de negociar con Westminster, este pequeño gobierno descentralizado podría aumentar su legitimidad. Westminster ha sido avisado.

Foto de portada: la Asamblea nacional galesa y la bahía de Cardiff. Crédito Alex Liivet.

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