China: La historia ortográfica china sacrificada a costa de la lucha contra el analfabetismo

TRADUCIDO POR FLORENT CLERQ Y CORREGIDO POR MÓNICA LICEA CUÉLLAR

La reciente reforma de la ortografía francesa proporciona algunas ideas al público. China también ha experimentado un cambio en ese ámbito. “Le Journal International” ha investigado sobre la historia de la reforma ortográfica del idioma chino.

A diferencia de muchos aspectos del francés, el cual se escribe con un alfabeto, el idioma chino recurre a un sistema de escritura particular: cada carácter representa una palabra. El chino moderno se divide en aproximadamente 7000 palabras originales de las cuales, algunas 4000 son utilizadas a diario. La reforma de la ortografía china es consecuencia ineluctable del contexto histórico del país. Esta se concentra particularmente en dos aspectos: la simplificación de la grafía por un lado, y por otro, la romanización – o la escritura del chino mediante caracteres latinos.

La reforma, producto de una Historia amarga.

La primera reforma se remonta al fin de la dinastía Qing (1644-1912): durante este largo periodo, la sociedad china sufrió tiempos convulsos, con la invasión de su territorio por ciertos países occidentales, en particular Francia, Reino Unido así como Japón. En la época, intelectuales chinos dieron pie para una apertura con los invasores, poniendo el aprendizaje y la enseñanza del mandarín al alcance de todos, teniendo como primera meta estabilizar a la sociedad.

Después la caída de la dinastía Qing nació la República de China, fundada par Sun Yat-Sen-. A pesar de su victoria contra Alemania en 1917, el gobierno no obtuvo jamás la autorización para recuperar sus territorios de la provincia de Shangdong: una injusticia que provoca la ira del pueblo. Después un primer contacto con el Occidente, algunos jóvenes “progresistas” alteraron las tradiciones antiguas. Estos fueron considerados en la época, como los obstáculos mayores al desarrollo de la sociedad, así como a la lucha contra los poderes exteriores: entre ellos, por ejemplo, Hu Shi – filósofo partidario de una revolución política y social y Lu Xun – considerado por su parte como uno de los fundadores de la literatura china contemporánea. En la época, estos “progresistas” propusieron la supresión de la prosa antigua, simplificando a la vez, la grafía china.

Con el apoyo de la URSS, el partido comunista chino promulgó en 1931 la abolición de los caracteres chinos e inició la romanización de la escritura china, lo cual se traduce por el empleo del alfabeto latino con el objetivo de escribir en mandarín (idioma principal en China). En ese tiempo, el gobierno al poder consideraba este cambio como una ocasión para impulsar los intercambios culturales con Occidente. Al final, esta reforma perdió en materia y no pudo ser promulgada a causa de conflictos entre la URSS y el Occidente.

Creación de la transcripción fonética

Después la fundación de la República Popular de China, un sistema de transcripción fonético nombrado “Pinyin” es creado y promulgado por el gobierno: una vez más, los comunistas pusieron la simplificación de la grafía china sobre la mesa. ¿La meta? Bajar la tasa de analfabetismo proporcionando a la población un fácil acceso a la escritura. Desde 1950, son 515 palabras las que se han simplificado, y el promedio de 16 trazos por carácter baja para ser de ocho. El jefe de Estado Mao Tse Tung, posteriormente propone atribuir diferentes sentidos para una sola y única palabra. Los resultados fueron diversos: el aprendizaje de la escritura mejoró pero, al mismo tiempo, este ha ocasionado una pérdida de la historia semántica del mandarín. Hoy en día, el “Pinyin” y el chino simplificado todavía son utilizados en China continental. Sin embargo, dicha reforma no se aplica en ciertas zonas como Taiwán, debido a su separación geográfica y política frente al resto de China. Así como tampoco en Hong Kong y en Macao, las cuales estuvieron bajo protectorados británico y portugués en el pasado, respectivamente.

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