Crédit http://www.lenvoleeculturelle.fr.

Colombia, invitado de honor en el Festival de Cortometrajes de Clermont Ferrand

TRADUCIDO POR BRENDA OROZCO Y MARÍA DEL MAR RODRÍGUEZ

El Festival internacional de cortometraje de Clermont-Ferrand, que tuvo lugar del 3 al 12 de febrero del 2017, llegó a su fin pero nos deja recuerdos frescos, historias descubiertas y que deben transmitirse. Este año, se honoraba a Colombia, con no menos de seis programas. Déjenos presentarles el primero de ellos que resaltaba en las películas sociales.

Artículo reproducido con el acuerdo de l’envolée culturelle en el marco de una colaboración.

Entre las seis películas que componen este programa, a pesar de la buena realización, algunas carecen de interés o dejan muchas preguntas sin respuesta. Filmar las condiciones sociales de las poblaciones es evidentemente interesante pero todavía falta explotarlas concretamente.

Película social, ¿pero?

En Camino del agua de Carlos Felipe Montoya, la fotografía es magnífica. Se siente particularmente bien el vacío alrededor de esta niña que debe buscar agua en el río. Ella atraviesa paisajes desérticos, este paseo está para quitar el aliento, pero ¿cuál es el interés escenarístico de filmar esto? La belleza de los planos no es suficiente para volver una película interesante. Aunque la joven encuentra a un hombre que le quita su agua, nada pasa acerca de esto. Sólo se la roba, punto. Nos quedamos con hambre en este corto, así como con Los pasos del agua de César Augusto Acevedo.

Créditos www.lenvoleeculturelle.fr.

Dos pescadores descubren a un hombre muerto en su red y deciden enterrarlo, pero este hombre todavía mueve sus párpados. ¿Todavía está vivo? ¿Se encuentra entre la vida y la muerte? Si este es el caso, ¿qué es lo que aporta? Nada. Parece que está vivo aunque se supone que debe estar muerto. Aún si pudiéramos decir que su alma contempla la belleza de la naturaleza por última vez, es complicado saber cuál es el objetivo del corto que, al final, enfoca la atención en los pescadores que cavan la tumba. [Spoiler] Cavando, se dan cuenta que ya hay un cadáver en el lugar en dónde están, entonces deciden regresarlo al agua…

Todo para eso. Entonces sí, este corto parece denunciar el hecho de que varias personas se encuentran en las redes de los pescadores. Pero ¿por qué? ¿Cómo pasa esto? ¿Qué es lo que sucede? Además de subrayar la bondad de dos pescadores, es difícil hacerse una opinión sobre este corto. Seguramente había algo mejor que hacer con esta historia.

Afortunadamente, las otras películas estaban más interesantes…

La vida colombiana

Otras tres películas de la selección trataban sobre las condiciones de vida colombianas tales como Como todo el mundo de Franco Lolli, miembro del jurado internacional de Clermond-Ferrand este año. Graba la juventud colombiana y los problemas que la acompañan. Trata de Pablo, un joven de dieciséis años algo pobre que evoluciona con jóvenes más adinerados. Evidentemente, se avergüenza de su pobreza y trata de dar una buena impresión, a tal punto que reprocha a su madre de su situación. Podemos ver cómo trata de cuidar las apariencias frente a sus amigos y cómo para guardar esa faceta delante de ellos, reniega a su madre…

Créditos www.lenvoleeculturelle.fr.

Hay muy pocos planos generales para este corto que pone las emociones de los personajes en planos cerrados, tan cerrados que una de las jóvenes se ve raramente en el ángulo de la cámara. Lo interesante de este corto es ver la confrontación del punto de vista de la madre y del hijo. Él no ve más que su falta de riqueza y su posible marginalización, tiene problemas de adolecente que le parecen enormes, mientras que ella tiene una visión más global. Trata de hacer todo por su hijo, tratando de encontrar medios para ganar dinero, pero entre más trata, más la rechaza. La desesperanza de la madre crece mientras que su hijo la rechaza. Este cortometraje habría merecido una continuación para ver la evolución de las relaciones entre la madre y su hijo.

Créditos www.lenvoleeculturelle.fr.

(Foto: Créditos www.lenvoleeculturelle.fr.)

Lorenzo de Dario Vejarano y Fabian Vejarano cuenta la historia de Ariel que, en la víspera de su viaje en Europa para satisfacer sus aspiraciones de músico, decide pasar el día con su hijo. Lo lleva con él y lo presenta a todos sus amigos. El bebé se queda con su madre y no parece quedarse seguido con él, sólo que ese día lo cambia y aprende a ser padre apegándose un poco más al niño, haciendo su partida más difícil. El acercamiento entre Ariel y Lorenzo es conmovedor.

Pero el corto de referencia en esta selección es Los Retratos por Ivan D. Gaona. Elegido 92 veces y premiado 19 veces, este corto es grandioso. Sigue la vida de dos jubilados que tienen poco dinero, viven a las afueras de la ciudad y del mundo y ven sus vidas cambiar cuando Paulina gana una Polaroid en una tómbola, mientras que ella pensaba ganar un pollo que no podía comprarse. Sólo que no sabe lo que es ese aparato y su marido tampoco. Entonces deciden ir con un vecino para preguntarle lo que es.

Les explica y ellos entienden que con él podrán crean recuerdos. Se divierten posando con este nuevo gadget que terminarán revendiendo por un pollo. Recuerdos, más el pollo, todo termina bien para esta pareja. Filmado con sutileza, somos enternecidos por estas personas mayores que descubren las posibilidades que brinda la tecnología.

El último corto de la selección, The magnificent lion boy (“El magnífico niño león”), es muy diferente a los demás. Por una parte es el único corto animado. Por otra, no se ancla para nada en la realidad y cuenta la historia de Leonard Orlov que regresa de una expedición con un niño salvaje que encontró en la jungla. El parecido con El libro de la selva termina ahí. Orlov lo regresa a Londres y trata de educarlo, pero es difícil ya que el pequeño todavía tiene reflejos animales y salvajes. Durante una pérdida de control de los dos protagonistas, el niño salvaje es capturado por el director de un circo (doblado por Andy Serkis) que quiere ganar fama…

El dibujo esta en contraste y los trazos son vívidos, se mezclan y los colores o su espesor traducen los sentimientos de los personajes con claridad. Ana Caro nos asombra con esta historia triste al final ya que no termina de manera gloriosa, pero el corto nos aporta una bella lección de humildad. Les dejaremos descubrir la moral si tienen la oportunidad de ver este cortometraje.

Las otras sesiones colombianas se veían particularmente interesantes y esperamos poder ver otras películas de este país rápidamente. Tal vez en el Festival de los reflejos del cine ibérico y latinoamericano de Villeurbanne del 15 al 29 de marzo del 2017.

Imagen de portada: créditos www.lenvoleeculturelle.fr.

También te gustará