Traduit par: Sònia Gualdo. Relu par: Bernat Aranda.

El 10 de noviembre de 2019, el presidente boliviano Evo Morales anunció su dimisión. Llevaba desde 2006 en el poder y cada vez estaba más desamparado de la crisis política que hace bastantes semanas que está presente en su país.

¿Cómo ha podido la situación en Bolivia denigrar hasta este punto?

Para entender lo que sucede, es necesario remontar a las elecciones presidenciales que tuvieron lugar el 20 de octubre de 2019. En el sistema electoral boliviano, si un candidato obtiene más de diez puntos de ventaja en la primera ronda durante el escrutinio, queda elegido directamente. La noche de las elecciones, a las 19:40 horas, en los primeros recuentos Morales iba al frente, pero con menos de diez puntos de ventaja. Alrededor de las 21:30 horas, cuando aún no se había publicado ninguna actualización de los votos, el candidato Morales se proclamó vencedor de la primera ronda. La misma noche de las elecciones, el domingo, Morales tenía el 45,28 % de los votos y su contrincante, Carlos Mesa, el 38,16 %. Sin embargo, el martes, con el 95,63 % de los votos escrutados, la diferencia era destacable: 46,4 % frente a 37,07 %. Está claro que la diferencia es de menos de diez puntos, aún así Evo Morales reivindicó su victoria y se proclamó como reelegido. La Organización de los Estados Americanos (OEA) puso en duda el recuento de los votos.

A partir del día siguiente tuvieron lugar las manifestaciones en respuesta a la victoria del presidente electo que, a pesar de las tensiones desencadenadas por las elecciones, rechaza cualquier oportunidad de cooperación política con la oposición.

                                               

                                                      Manifestaciones en Bolivia

Una semana más tarde, finalmente se reveló el fraude y Evo Morales se vio forzado a dimitir. Después de pedir asilo político a México, el expresidente acusó al ejército de planificar un «golpe de Estado» para alejarlo del poder.

El 26 de noviembre, Jeanine Áñez, actual presidenta de Bolivia, anunció nuevas elecciones con el fin de relajar la tensa situación que ya hacía más de un mes que se vivía en las tierras bolivianas.

                                             

                                                                Jeanine Áñez

Aunque no haya pruebas de que hubiera un golpe de Estado, la situación en Bolivia sigue siendo tensa. El 18 de noviembre se estimó que las manifestaciones violentas dejaron 23 víctimas y 715 heridos.

En el ámbito internacional, los gobiernos de Cuba, Argentina y Venezuela condenaron el golpe de Estado en Bolivia. Los gobiernos de Colombia y Perú se mostraron más reservados y propusieron que el cambio de gobierno fuera más suave. La Unión Europea y los Estados Unidos desaprobaron el fraude electoral organizado por Morales.

El 24 de noviembre, Áñez publicó un documento que preveía que las elecciones se celebrasen antes de junio y que anulaba los resultados de las elecciones presidenciales y legislativas. También permitía renovar la estructura del Tribunal Supremo Electoral.

Las elecciones estaban previstas para el 3 de mayo de 2020, pero finalmente se pospusieron a causa de la epidemia de la COVID-19. Los candidatos son Luis Arce, exministro de Economía y Finanzas del gobierno de Morales, del partido Movimiento al Socialismo; Carlos Mesa, de Unidad Cívica Solidaridad; Chi Hyun Chung, de Frente para la victoria; Luis Fernando Camacho, de Creemos; y Jeanine Áñez, de Juntos Avancemos, presidenta actual.

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