Le Parlement européen. Crédit ChequeredInk (Pixabay).

El Convenio de Estambul, un gran paso para la emancipación de las mujeres

TRADUCIDO POR NÚRIA HURTADO SERRAMALERA Y BERNAT ARANDA CASAJUANA

La Unión Europea ha firmado este jueves 11 de mayo el Convenio de Estambul, destinado a la prevención y lucha contra la violencia contra la mujer. Vamos a explicarlo.

Los términos del Convenio de Estambul ya se anunciaban últimamente en los despachos del Parlamento Europeo. «Estamos trabajando para que la Unión Europea pueda aplicarlos», nos explica Terry Reintke, diputada alemana en Estrasburgo y miembro de la coalición de Les Verts (partido ecologista francés). «El proceso es realmente lento porque hay muchas etapas muy importantes a nivel simbólico. Alemania se encuentra en este momento en medio del proceso de ratificación», asegura . Y con razón, ya que este tratado europeo se dedica a erradicar la violencia sexista.

La firma de un acuerdo sin precedentes

El convenio de Estambul fue elaborado en 2011 por el Consejo de Europa, una organización intergubernamental que reagrupa los 47 estados miembros. Su objetivo principal era concebir un marco global para todas las mujeres victimas de violencia. Seis años más tarde, el jueves 11 de mayo de 2017, la Unión Europea ha firmado el convenio. «La violencia contra la mujer es una violación de los derechos del hombre y una forma extrema de discriminación. Uniéndonos al convenio de Estambul, la Unión Europea reafirma su rol motor en la lucha contra la violencia contra la mujer y la erradicación de toda forma de discriminación basada en este género», especifica Helena Dalli, ministra maltesa del Diálogo social, de la Libertad Civil y del Consumo, y que fue citada en el comunicado de prensa de la UE.

El Secretario General del Consejo de Europa,  Thorbjørn Jagland, se dirige hacia ese rumbo. No le ha faltado celebrar la decisión. «Invito a la UE y a sus estados miembros a luchar  a favor de una aplicación completa de este tratado lo antes posible», defiende en un comunicado.

Este Convenio de Estambul se establece en la base de tratados europeos e internacionales ya existentes. El convenio está especialmente de acuerdo con el artículo 3 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, que estipula que cada persona tiene derecho a su integridad física y mental. El artículo 6 garantiza la libertad y la seguridad de cada individuo. «Es la primera vez que hay un convenio de envergadura internacional basada en la teoría de género. Esta igualdad es fundamental para el desarrollo de los países en el mundo entero», precisa Terry Reintke.

Un cumplimiento sine qua non

La cooperación es la base del proceso para el cumplimiento del convenio. En el Parlamento Europeo, «hay una cierta colaboración entre los diferentes partidos políticos, aunque no trabajemos con los de extrema derecha sobre estas cuestiones. Una vez esté ratificado, este convenio tendrá que ser traducido en términos de leyes nacionales», detalla la diputada.

Según el Instituto Eurostats, un 47% de los inmigrantes en 2014 eran mujeres. El texto de Estambul ha decidido adoptar las mesuras contextuales específicas. «Si su marido le pega, por ejemplo, el convento de Estambul le permite beneficiarse de su derecho de asilo», afirma Reintke. Estas mujeres tendrán la autorización de pedir un permiso de «residencia autónoma». El tratado se aplicará tanto en momentos de paz como en momentos de conflicto armado.

Para asegurar su implementación, se movilizará a un grupo de expertos llamado GREVIO, compuesto de 10 a 15 miembros previamente elegidos. En un dispositivo de seguimiento se recolectaran regularmente los datos estadísticos. El GREVIO realizará visitas regulares en los diferentes países que adopten dicho texto. Firmando un tratado, un estado expresa su previa aprobación. No obstante, la ratificación del texto conlleva el cumplimiento de una obligación jurídica. El dispositivo es voluntariamente restrictivo. Cualquier infracción a los términos del convenio será «sujeto de sanciones efectivas, proporcionales y disuasivas».  El Consejo de Europa menciona la implementación de penas de prisión y bajo vigilancia. El declive de los derechos parentales se podrá aplicar en el caso de violencia doméstica.

Work in progress, hacia un equilibrio europeo

«Cada país puede puede ponerse de acuerdo en  la erradicación de la discriminación respecto a la mujer. Es el fruto de un largo proceso que ha repercutido a nivel mundial. Cuando se trata de violencia respecto a la mujer ya no se trata de una cuestión de cultura, es más bien un problema de derecho internacional», asegura Terry Reintke. Según un informe estadístico de las Naciones Unidas del 2015, una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia física o sexual. Este mismo documento estipula que este año solo 119 países disponían de leyes dedicadas a la violencia doméstica.

«Era importante que pudiéramos realizar un acto aquí, a nivel del Parlamento Europeo», declaraba el pasado 24 de noviembre la diputada belga europea Marie Arena (PS). El Parlamento de Estrasburgo se reunió el mismo día para alegar a favor de la ratificación del convenio por el conjunto de los países de la Unión Europea. Por el momento, el Consejo de Europa solo censa a quince, entre ellos Albania, Chipre, Francia y Dinamarca. El proceso de implementación no ha hecho más que empezar.

Foto de báner: el Parlamento Europeo. Crédito: ChequeredInk (Pixabay).

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