Enver Hoxha. Crédit Petrit Kumi.

Reportaje especial Albania, parte 5: La represión comunista en cifras

TRADUCIDO POR BERNAT ARANDA CASAJUANA Y NÚRIA HURTADO SERRAMALERA

Durante dos semanas, nuestro periodista albanés Leon Mollaj os transporta a descubrir su país de origen. Sumergíos en el corazón de esta nación desconocida en los Balcanes. Hoy abordamos la sangrienta etapa comunista.

El Partido comunista albanés fue fundado el 8 de noviembre de 1941 por Enver Hoxha y con la ayuda de la Yugoslavia de Tito, llega al poder en 1944. En ese momento, empiezan los cincuenta años de aislamiento para el país. El régimen fue acusado de varios crímenes contra la población. Las atrocidades de esa etapa se suelen comparar a las de la guerra de 1912-1913.

“El balance del régimen comunista albanés de 1946 a 1991. Más de 50.000 muertes, de las cuales 9.000 fueron en la cárcel. 18.000 prisioneros políticos, más de 30.000 personas deportadas. Se construyeron 40 cárceles y 50 campos de trabajo obligatorio”. Infografía: Auriane Guiot.

Regularmente, el régimen acusaba a las diferentes religiones del país de no cooperar y de conspirar en su contra. Atacó al clero católico, a los musulmanes, a los ortodoxos y a los bektashis. Muchas veces, esta violencia condujo a masacres.

“60 representantes musulmanes y 38 sacerdotes ortodoxos fueron encarcelados y ejecutados. 120 personas del clero católico corrieron la misma suerte, al igual que 83 miembros del clero Bektashi. Se destruyeron y clausuraron 2169 instituciones religiosas: 740 mezquitas, 608 iglesias y monasterios ortodoxos, 157 monasterios católicos, 530 santuarios Bektashis y ‘Teke'”. Infografía: Auriane Guiot.

Ir con regularidad a un lugar de culto podía llevar al encarcelamiento y hasta a la condena de muerte.

“¡Religión, opio del pueblo!” (eslogan comunista albanés histórico)

La etapa comunista también se vio marcada por la tortura. Se denunciaron varias prácticas: gente molida a palos hasta que la carne se les separara de los huesos, perforación de la piel con metal hirviendo, electrocución, aplicación de sal en heridas, uso de agua hirviente, dinamización de las partes íntimas, aplastamiento de los dedos con pinzas, introducción agujas y arrancar uñas, incrustación de clavos en el cuerpo, extracción de ojos con cuchillos… la lista es larga.

Las personas acusadas de ser “anticomunistas” tenían el riesgo de ser enterradas vivas. Una historia muy conocida es la de un joven albanés que fue condenado a 15 años de cárcel con trabajos forzados sin juicio por unos supuestos vínculos con los anticomunistas. Esta época tan sombría marcó profundamente el país.

Imagen de báner: Enver Hoxha. Crédito Petrit Kumi.

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