Crédit Renaud Camus.

Reportaje especial Albania, parte 6: Gjergj Fishta y la Conferencia de paz

TRADUCIDO POR AGOSTINA MASSARINI Y MÓNICA LICEA

Durante dos semanas, nuestro periodista albanés Leon Mollaj os transporta a descubrir su país de origen. Sumergíos en el corazón de esta nación desconocida en los Balcanes.  Hoy les presentaremos una figura importante del siglo XX, Gjergj Fishta, considerado como el gran defensor de los derechos del pueblo albanés.

El Padre Gjergj Fishta nació el 23 de octubre de 1871 en Shkodra, originario de Domgjoni, en la región de Mirdita. Cura franciscano, diplomado y escritor, es una figura del patriotismo albanés.

Su obra maestra, Lahuta e Malcís, (“La cabaña de las zonas montañosas”, ndlr) y sus acciones de diplomado, lo convirtieron en un verdadero símbolo de la protección de los derechos de su pueblo.

Los versos de esta epopeya hacen referencia principalmente a la Asamblea de Berlín, la liga de Prizren, la guerra de los Balcanes y la conferencia de Londres. En cuanto a esta última, Gjergj Fishta acusa indirectamente al resto de Europa de no tomar en cuenta a Albania. La totalidad del territorio era poco considerada en el extranjero, a pesar de sus manifestaciones y peticiones.

El apoyo de la Iglesia católica

Su denominación como héroe de los derechos de los albaneses se fue construyendo durante la Conferencia de la Paz, que tuvo lugar en Paris, de febrero de 1919 a agosto de 1920. En la misma, da un discurso muy fuerte contra la hipocresía. Para él, los dirigentes europeos buscaban destruir Albania, y este mismo odio va a verse evocado en sus poemas, en los cuales escribió frases como:

Oh Europa, ¡que época!

Niegas la “besa del Señor

¿Está aquí el símbolo del progreso moral?

Separar la Tierra albanesa

Para alimentar a los perros de Rusia…

Varios miembros de la Iglesia católica apoyaron la revindicación de Albania. De camino a la conferencia de Paris, el Padre Fishta se detuvo en Roma para poder encontrarse con el Padre Serafino Cimino, general del Orden de los hermanos, y con el Papa Benedicto XV, quien había declarado que la ruptura de Albania era un peligro para su pueblo. Durante una reunión en Bruselas en febrero de 1920, el cardenal Disidre Joseph Mercier se puso de su lado, seguido por los cardenales de Londres, Berna, Belfort e incluso políticos que participarían en la conferencia de Paris.

Una carrera de diplomacía gloriosa

Albania fue admitida en la Sociedad de las Naciones en diciembre de 1920. El presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson, quien había apoyado fuertemente a Albania durante la conferencia, recibió luego una visita por parte de Gjergj Fishta en 1922; así como varios otros ministros y dirigentes americanos. El Padre continuó su carrera como delegado en la conferencia de Londres en 1921 y luego en Atenas e Estambul a finales del año 1930. Sin embargo, el 20 de octubre de 1931, la delegación albanesa y yugoslava se enfrentaron física y verbalmente y sus comportamientos se vieron fuertemente criticados. Este mismo año, se volvió también miembro de la Unión internacional de los poetas, una organización fundada en Nueva York.

Falleció el 30 de diciembre de 1940. Con la llegada al poder del régimen comunista, sus libros fueron estrictamente prohibidos. Frente a los ojos del partido, no era más que un representante religioso, a pesar de su compromiso con la diplomacia del país. En 1967, bajo orden del gobierno, sus restos fueron desenterrados de la iglesia franciscana de Gjuhadoll. Sus huesos habrían sido recolectados en una bolsa y luego lanzados al río Drin en Shkoder.

Foto de portada: crédito Renaud Camus

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