Encerclés par la police, ces militants seront arrêtés et conduits au commissariat. Ils ont recours à plusieurs techniques pour empêcher leur identification : pas de papiers d'identité, maquillage sur le visage et glue sur les doigts pour éviter les reconnaissances faciale et digitale. De ce fait, ajouté à leur nombre très élevé, la police ne pourra pas les identifier. Ils seront relâchés sans poursuites après quelques heures. Crédit Alexis Demoment.

Ende Gelände : «  desobediencia hasta la justicia »

TRADUCIDO POR FLORENT CLERQ Y CORREGIDO POR MÓNICA LICEA

Desde 2001 en Génova, las movilizaciones antiglobalización han constantemente, dado mucho de qué hablar. Le Journal International ha investigado directamente en el campo que lucha contra el cambio climático de Ende Gelände durante el verano 2017. Nuestro enviado especial trató de descifrar su funcionamiento y entender la motivación de los activistas : un reportaje en directo de Renania donde estos últimos invocan la desobediencia civil para defender la “justicia climática.”

Cada año desde 2015, los miembros de la asociación alemana Ende Gelände [hasta aquí, no más allá, ndlr] organizan su “campo contra el cambio climático”. En 2017, el movimiento más amplio de desobediencia civil por el medio ambiente en Europa movilizó a casi 6.000 militantes. El encuentro internacional que tuvo lugar del 24 al 29 de agosto buscaba poner un alto a las actividades de minería de la empresa RWE cerca de Colonia. Lo que sucedía: intercambios y protestas…y, más que nada, bloqueos pacíficos de las centrales de carbón.

Aunque el campamento esté legalmente declarado, no es el caso para todo aquello que se vive en este. Se siente una tensión palpable cerca del campo, en donde las autoridades han desplegado numerosos efectivos de fuerzas del orden para realizar periódicamente controles de identidad. Dicha tensión se percibe igualmente dentro del campamento, donde la toma de fotografías queda mal vista: una suspicacia debida a los “soplones”, agentes de policía en paisano que infiltran regularmente los movimientos de contestación. Una situación que vuelve a todo el mundo un tanto cauteloso y que tiene consecuencias en el funcionamiento del campo, en donde las decisiones se toman en grupos reducidos y son anunciadas a último momento.

Una auto organización bastante eficiente

El marco ilegal de algunas acciones no permite una organización tan vertical, con la cual la asociación “Ende Gelände” y sus miembros podrían ser responsables ante la justicia.  Dando paso, de esta manera,  a una horizontalidad en las relaciones que induce una autogestión casi anárquica del campamento. Una manera de hacer las cosas“a la brava” que puede dejar asustado a uno que otro… pero que al parecer ha funcionado bastante bien.

«Está muy bien organizado» menciona asombrado, un joven francés, venido a apoyar la causa. Cada uno ayuda a la comunidad como quiere. Algunos cocinan, otros limpian los servicios y las duchas, y otros más planean acciones afuera del campo. Un funcionamiento basado únicamente en la buena voluntad y que ha dado buenos resultados: comidas diarias proporcionadas por todos, los inodoros están en mayoría bien mantenidos pese a los miles de usuarios…

El traslado de personas, de alimentos y de materiales entre los diferentes campos, las estaciones de tren y el punto de acción están así auto-gestionados. Bicicleta, coche, tractor o autobús… cada uno contribuye según su posibilidad para asegurar la logística y desplazamientos eficientes para la asociación. Ocurre lo mismo con la comunicación interna en el campo. Cada uno puede escribir la información con la que disponga en una gran pizarra ubicada a la entrada del campo; se trata de un verdadero boletín cooperativo en donde se puede encontrar todo tipo de información, ya sea de una solicitud para un objeto perdido hasta una notificación que concierne un nuevo cordón policial.

« Estoy aquí y estoy feliz »

Afuera del campo, las acciones de bloqueo son organizadas de manera estratégica y casi militar. Bien es cierto que la ausencia de jerarquía aumenta el tiempo de la toma de decisiones, pero la organización sigue siendo eficiente. Los participantes se agrupan en parejas, mismas que se reúnen en grupos afines formando hasta dos o tres parejas, para al final formar grupos de cientos de personas. La estrategia consiste en desplegarse rápidamente manteniendo la organización en  grupos más pequeños. “Permite superar a los efectivos de policía en el terreno, evitando la violencia” explica un miembro de la asociación dedicado a la formación de los más novatos en este tipo de estrategia. Durante horas, cientos de activistas bloquearon puntos claves para el buen funcionamiento de la central eléctrica. Unas doscientas personas invadieron los carriles donde transitaba el carbón, y algunas otras consiguieron a entrar a la mina para impedir la extracción.

Les manifestants se dirigent vers une centrale à charbon. Crédit Alexis Demoment.

Manifestantes dirigiéndose hacia la central de carbón. Créditos: Alexis Demoment.

Según Reporterre, el servicio de prensa de RWE había alegado que, el impacto de las acciones sobre la actividad de las centrales permaneció limitado : solamente un reactor habría disminuido su producción de energía por unas horas, lo que se considera como un resultado desalentador comparado con la dimensión de la movilización. “Nuestra causa es mínima, considerando todo lo que queda por hacer para luchar contra el calentamiento global.” declara un joven suizo. “De hecho, dar lo mejor de ti y poner tu mayor esfuerzo en lo que haces es fundamental. Hay que estar conscientes de lo que ocurre, pero si te focalizas demás, solo te volverás infeliz. Estoy aquí y estoy feliz.”; palabras que nos recuerdan a la filosofía de vida de Pierre Rabhi, con quien tuvimos una entrevista algunos meses atrás.

Incrementar la concienciación

Más que en el impacto directo de las acciones llevadas a cabo, Ende Gelände apuesta en el hecho de sensibilizar en la urgencia de la situación ambiental. La asociación enfatiza, en un comunicado, que los activistas han sido pacifistas a pesar de la violencia policiaca. “En en 2016, las acciones le convenían al gobierno pues estas iban dirigidas contra una empresa que no pagaba sus impuestos, y la policía era mucho más pasiva que este año” compara una militante alemana. Menos de dos años después, el movimiento sigue atrayendo la atención en Alemania con las  protestas contra el G-20 de Hamburgo. Próxima parada para Ende Gelände : la COP23 de Bonn el próximo noviembre.

 Foto de portada: rodeados por la policía, los militantes fueron detenidos y encarcelados en la estación de policía. Emplean diversas técnicas para impedir su identificación: ningún documento de identidad, caras pintadas y pegamiento en los dedos… todo está hecho para evitar el reconocimiento facial o digital de los activistas por las autoridades. Además, si a esto se añade su número elevado, la policía se verá en la incapacidad de identificarlos. Fueron librados sin persecuciones policiacas un par de horas después. Créditos Alexis Demoment.

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