Desafíos independentistas en Francia: los casos de Nueva Caledonia y Córcega

TRADUCIDO POR BERNAT ARANDA CASAJUANA Y CORREGIDO POR NATALIA VERGARA FUENTES

Mientras que la actualidad internacional está polarizada por la independencia de Cataluña y los desafíos del «Brexit», hay reivindicaciones y movimientos secesionistas que actualmente agitan Francia y sus territorios de ultramar, Nueva Caledonia y Córcega.

Se inicia el fin del proceso de descolonización mediante la organización de un referéndum de autodeterminación en Nueva Caledonia a finales de 2018. En las últimas elecciones corsas los independentistas y autonomistas consiguieron una amplia victoria.

Nueva Caledonia: de la colonización a la plena soberanía

En el contexto complicado de los años ochenta, el drama de la cueva de Ouvea acercó a Nueva Caledonia a una guerra civil. Unos independentistas canacos encerraron a un grupo de veinte policías en una cueva y la intervención de las fuerzas especiales y el Grupo de intervención de la Gendarmería Nacional (GIGN) se saldó con la muerte de diecinueve canacos y dos militares. Estos acontecimientos tuvieron lugar durante las dos vueltas de las elecciones presidenciales de 1988 en las cuales Jacques Chirac se enfrentó a François Miterrand.

Michel Rochard, en ese momento primer ministro, se hizo responsable de las negociaciones de paz que llevaron a los Acuerdos Matignon firmados el 5 de mayo de 1988, a pesar del asesinato de J-M Tjibaou, líder del FLNKS (Frente de Liberación Canaco Socialista), el 4 de mayo de 1989. Estos acuerdos constituyen una primera etapa hacia la independencia de Nueva Caledonia. Por virtud de estos se crearon tres provincias en el archipiélago dotadas de una cierta autonomía y se organizó un escrutinio de autodeterminación previsto para 1998.

Se dio un segundo paso con el Acuerdo de Numea firmado el 5 de mayo de 1998, que se hizo aplicable mediante una revisión de la Constitución votada por el Parlamento el 20 de julio de 1998, y nuevas disposiciones específicas para Nueva Caledonia integraron la Constitución en el título XIII. El artículo 76 organizó el referéndum del 8 de noviembre de 1998 de ratificación del Acuerdo de Numea, en el marco del cual el «» ganaría por mayoría.

Colonia francesa desde 1853 hasta 1946 y luego territorio de ultramar hasta 1999, el Acuerdo de Numea permite a Nueva Caledonia acceder al estatus de colectividad «sui generis» de ultramar. De este modo, quedó derogado el estatus de colectividades locales y se reforzó considerablemente la autonomía y las competencias transferidas del Estado a Nueva Caledonia.

«El pasado fue el momento de la colonización. El presente es el momento de compartir mediante el reequilibrio. El futuro tiene que ser el momento de la identidad en un destino común», así es el preámbulo del Acuerdo de Numea.

«Ha llegado el momento de reconocer las sombras del período colonial, a pesar de que no careció de luz»: Reconocimiento del impacto y las consecuencias de la colonización francesa para la población canaca. El Acuerdo de Numea, cuyo preámbulo tiene valor constitucional, reconoce plenamente al pueblo e identidad canacos.

El acceso a la plena soberanía de Nueva Caledonia está organizado a lo largo de un período de veinte años. En efecto, el Acuerdo de Numea prevé, en el punto número 5, que se consultará a los neocaledonios respecto al «traspaso a Nueva Caledonia de las competencias de regalía, el acceso a un estatus internacional de plena responsabilidad y la organización de la ciudadanía en nacionalidad» y que «su aprobación equivaldría a la plena soberanía de Nueva Caledonia».

Referéndum de autodeterminación: mediación y confianza en el centro de la negociación

En aplicación de los acuerdos Matignon de 1988 y del acuerdo de Numea de 1989, Nueva Caledonia deberá pronunciarse sobre su independencia total y su accesión a la plena soberanía en el marco de un referéndum de autodeterminación de aquí a noviembre de 2018. A este efecto se reunió un comité de signatarios de los acuerdos de Numea el 2 de noviembre pasado en Matignon y se llegó a un «acuerdo político» sobre la composición de la lista electoral en el referéndum. Un verdadero desafío para el gobierno, ya que el acuerdo inicial solo iba dirigido a los habitantes «históricos», que llegaron antes del 31 de diciembre de 1994 y que debían de justificar veintiún años de domiciliación, lo cual excluye a muchos canacos.

Siguiendo los pasos de Michel Rochard, el primer ministro, Edouard Philippe, desplazado en el archipiélago a principios de diciembre, ha seguido la organización de este proceso institucional.  La mediación y la confianza están claramente en el centro de la negociación para el primer ministro que desea que «este proceso único en nuestra historia pueda desarrollarse con calma para permitir una solución duradera y pacífica para Nueva Caledonia», y demostró una gran voluntad de participación por parte del Estado en este proceso. Entre el respeto por las tradiciones y la diplomacia parece que se perfila un plan sobre la organización del referéndum. En efecto, se ha decidido que el Congreso del territorio deberá pronunciarse dentro de poco sobre una proposición de fecha y de pregunta para el referéndum. Por otro lado, se deberían poner en marcha grupos de trabajo y una «comisión de sabios» para procurar que se lleve a cabo una buena campaña de referéndum. Próxima etapa: reunión del comité de signatarios en París en marzo de 2018.

Desafíos y obstáculos en la independencia neocaledonia

El Estado francés encara un proceso inédito en su historia: la independencia de una antigua colonia que sería la primera desde Yibuti en 1977 y Vanuatu en 1980.

Aunque las etapas descritas anteriormente solo constituyen la puesta en marcha concreta de las aspiraciones de descolonización de los padres de los textos, esta consulta no se debe de infravalorar, particularmente en vista de los recursos energéticos del archipiélago. En efecto, la economía del níquel, principal recurso económico del territorio, representa 1/5 del PIB de Nueva Caledonia. Este sector constituye un desafío estratégico asociado al proceso institucional de Nueva Caledonia, especialmente porque el mercado se ha mostrado muy frágil a lo largo de los últimos años. Por ello es esencial tener como objetivo una estrategia común.

Otro aspecto que no hay que olvidar: a pesar de una aparente prosperidad, se observan fuertes desigualdades en Nueva Caledonia. Así lo atestigua el umbral de pobreza, que aquí es dos veces superior al de Francia metropolitana.

Respecto al presidente del gobierno de Nueva Caledonia, Philippe Germain, fue finalmente electo después de tres meses de bloqueo institucional y tres fracasos sucesivos, período durante el cual el Congreso estuvo limitado a tratar únicamente las materias más ordinarias. Esta salida de crisis antes de la llegada del primer ministro al archipiélago es la consecuencia directa de la «voluntad compartida de abrir un diálogo profundo entre las formaciones independentistas y no independentistas» para preparar lo mejor posible la fecha final del referéndum en vista de la consulta de 2018 y de garantizar el buen funcionamiento de las instituciones.

Córcega: auge del nacionalismo

Igualmente, las últimas elecciones territoriales que tuvieron lugar en Córcega el 3 y 10 de diciembre pasados para componer una nueva colectividad territorial única a partir del 1 de enero de 2018 requieren una atención particular, sobre todo a causa de la coalición entre los independentistas de Corsica liberal y los autonomistas de Femu a Corsica. Estas elecciones dieron una amplia victoria a los nacionalistas, que consiguieron un 56,6 % de los votos.

Entrevistado por la Agence France Presse, Thierry Dominici, doctor en ciencias políticas por la Universidad de Burdeos y especialista en Córcega, estima que «el independentismo está en el imaginario colectivo, pero la voluntad actual de los corsos es tener más autonomía». Esta es la ambición de independentistas y autonomistas, en este caso Jean-Guy Talamoni y Gilles Simeoni. En este momento Córcega ya es una colectividad territorial con estatus propio según lo dispuesto en el artículo 72 apartado 1. Los ganadores de las elecciones quieren avanzar significativamente hacia la autonomía, y particularmente obtener un estatus de autonomía de pleno derecho y ejercicio en un plazo de tres años y una puesta en marcha concreta en un plazo de diez. La cooficialidad de la lengua corsa es una de las mayores reivindicaciones.

Talamoni pide agresivamente a París que «se empiece a negociar rápidamente». En caso contrario, «se podrían organizar manifestaciones populares si no se respeta la democracia». Como en Nueva Caledonia, el gobierno francés deberá hacer gala del diálogo y de la confianza recíproca. El ministro del Interior, Gérard Collomb, ha afirmado que está a favor de «una autonomía de Córcega dentro de la República francesa».

No obstante, a pesar de esta victoria histórica, cabe destacar que las elecciones regionales corsas estuvieron marcadas por una amplia abstención que alcanzó el 47,5 %.

Después del auge de los populismos, ¿el auge de los regionalismos no podría desembocar en una Unión Europea todavía más frágil?

Créditos de las fotos: Cierre del cuarto festival de artes melanesias, Mwâ kâ. Numea, Nueva Caledonia 2010, flikr.

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