Campus de La Sapienza, Rome. Crédit Marion Huguet.

Italia: Dejarlo todo por los estudios

TRADUCIDO POR ALEJANDRO SEMPERE PURIFICACIÓN Y BERNAT ARANDA CASAJUANA

Todos conocemos la brecha económica entre el norte y el sur de Italia y el sistema educativo italiano no es la excepción de la regla. Le Journal International se ha reunido con cuatro estudiantes nativos de Calabria y Apulia, que se han visto obligados a mudarse para seguir con sus estudios.

Desde la crisis de 2008, Italia es un país más vulnerable. Esto, especialmente, ha agravado la brecha económica entre el norte y el sur del país. Los principales problemas en las regiones meridionales son la fuga de jóvenes, la debilidad del sector público y el retraso del desarrollo. Marinella, Giada, Oscar y Dario han accedido a contarnos las diferencias entre las lagunas de Mezzogiorno con respecto a los estudios superiores. La ocasión de comprender las fracturas del país de una forma distinta que por el aspecto económico o por la tasa de paro.

Los cuatro estudiantes están de acuerdo en un punto: un joven que nace en el sur del territorio no tendrá las mismas oportunidades educativas y laborales que uno que nace en el norte. Esta gran diferencia es relevante en «la Italia de las dos velocidades», término utilizado muy a menudo para calificar las disparidades en todos los sectores entre las regiones italianas.

Para Giada, estudiante de cirugía en La Sapienza, el sur es la mitad de la bota a la que, históricamente, siempre se ha castigado más. Después de la caída del reino de Italia, los recursos estatales se han concentrado en el norte, sin embargo, el sur ha desempeñado el papel de proveedor de materias primas. Marinella, estudiante de historia de las religiones en Roma, matiza que a este empobrecimiento se le sumó la corrupción de la clase política meridional italiana.

Campus de La Sapienza, Rome. Crédit Marion Huguet.

Campus de la Sapienza, Roma. Crédito Marion Huguet.

Una enseñanza superior en crisis

En las regiones del sur no se ofertan algunas especialidades, el ejemplo lo encontramos en Dario, estudiante de cirugía. Cerca de su casa, en la provincia de Lecce, no existe ninguna facultad de medicina, por tanto, él tuvo que hacer las maletas y trasladarse a Roma para estudiar. Giada piensa que en el norte se concentran las mejores universidades privadas. Su existencia contrasta con las universidades públicas, faltas de financiación, especialmente, en el sur.

Para Oscar, estudiante de arqueología oriental, la diferencia entre las dos regiones en relación con las universidades es, particularmente, cuantitativa. Los jóvenes no se van a estudiar a otro sitio por la calidad de la enseñanza, se van, sobre todo, por la diversidad de carreras que encuentran en el norte. Marinella desea subrayar el papel del Estado italiano en el debilitamiento de la enseñanza superior pública. Desde hace muchos años, el gobierno ha llevado a cabo importantes recortes presupuestarios en el ámbito de la educación. Las únicas que han conservado sus subvenciones y un poco de presupuesto han sido las grandes e históricas universidades italianas. Entre ella, La Sapienza (Roma) o la Universidad de Bolonia.

«Roma tiene un potencial prácticamente limitado»

 Roma es tan atractiva porque cuenta con tres grandes universidades públicas y un gran abanico de universidades privadas. La oferta del plan de estudios es, por tanto, muy grande. Según Oscar, esto no es azar ya que la ciudad ofrece una gran variedad de actividades estimulantes: grandes eventos y congresos que reúnen a estudiantes y profesores de todo el mundo.

Rome. Crédit Marion Huguet.

Roma. Crédito Marion Huguet.

Los cuatro estudiantes evolucionan en La Sapienza. Se trata de una de las universidades más prestigiosas del país, reconocida a nivel europeo en muchos ámbitos universitarios. Desde el punto de vista de Dario, «Roma tiene un potencial prácticamente limitado» y eso es lo que atrae a los estudiantes.

El coste de los estudios, el principal obstáculo para los jóvenes del sur

La barrera más importante para los jóvenes meridionales es la del coste de vida, más importante en el norte. Para Giada, tener que mudarse para continuar sus estudios era un verdadero problema. Sobre todo, porque, en la capital, los alquileres son más caros. Giada describe una realidad de las provincias y de los suburbios muy dura. Muchos de sus amigos no han podido continuar sus estudios. «En este sentido, me considero una privilegiada», nos cuenta.

Para Oscar y Mariella, las becas de estudios han sido indispensables. Sin este aporte exterior, no habrían podido permitirse trasladarse. Muy a menudo, los estudiantes del sur se ven obligados a compaginar un pequeño empleo y estudios lejos de su familia. Los jóvenes de la punta de la bota están expuestos a una cierta precariedad que les fuerza a encontrar formas para adaptarse. Sin embargo, Oscar asegura que «con un poco de motivación y de empeño, nada es imposible».

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