Homosexuales en Argelia: una comunidad invisibilizada

TRADUIT PAR: BERNAT ARANDA RELU PAR: SÒNIA GUALDO

En Argelia, la ley puede castigar con una pena de dos meses a dos años de cárcel y con una multa de 500 a 2 000 dinares (es decir, de 4 a 14 euros) «a cualquier persona culpable de un acto homosexual». Así pues, la homosexualidad se considera un delito incompatible con los valores morales, sociales y religiosos del pueblo argelino. No se lleva a cabo ninguna campaña de represión contra los homosexuales, no obstante, los actos de violencia en su contra no son poco frecuentes. Hoy por hoy, no existe ninguna cifra o estadística que exponga el número de víctimas de actos homófobos. Por eso, esta comunidad vive en la negación, en un país en el que la homosexualidad es una ignominia.

Mientras que la homosexualidad está aceptada en un contexto nocturno (de fiesta, por ejemplo), los homosexuales tienen que esconderse durante el día y dicha invisibilización provoca varios problemas identitarios. ¿Cómo van a construirse cuando creen que son los parias de la sociedad, que padecen una enfermedad mental grave? Algunos deciden desaparecer de la sociedad para vivir felices; otros se reafirman, pero se ven obligados a exiliarse.

I. (el testigo desea mantener su anonimato), después de haberse mudado a Túnez en 2011, abandonó el hogar familiar en 2015. Se instaló en Francia para cursar sus estudios superiores. Este joven argelino de 24 años empezó su último año de máster en inglés, medios de comunicación y mediación cultural en el curso 2019-2020. A pesar de no haberse visto obligado a exiliarse estrictamente hablando, I. es consciente de que irse era la única manera de librarse de una pesada carga cultural y de vivir plenamente su sexualidad sin esconderse.

«En Argelia, si eres gay es porque te han violado de pequeño», (I., sobre la situación de los homosexuales en Argelia. Junio 2020.)

Argelia es un país conservador donde el islam es la religión predominante. El matrimonio y los valores familiares desempeñan un papel protagonista en la cultura argelina. La homosexualidad es su antónimo y se considera un trastorno psicológico causado por una violación en la infancia que debe curarse mediante terapia. I. afirma: «En Argelia, si eres gay es porque te han violado de pequeño». I., al haber sido educado en esta cultura, pensó que sufría esta supuesta enfermedad antes de salir del armario a los 16 años y reconoce: «Consulté a un psicólogo para saber si mi atracción por los hombres era normal».

Dado que los homosexuales se esconden y que todo lo que tiene relación con la homosexualidad es censurado en el país, las personas homosexuales se sienten solas, anormales, al margen de la sociedad. Son invisibilizadas, puesto que la población niega o ignora su existencia. Pero hoy, gracias a Internet, se dan cuenta de que no están solas. Todo lo contrario, forman parte de una vasta comunidad nacional e internacional. «Para que los jóvenes LGTB (Lesbianas Gay Transexuales Bisexuales) se sientan menos solos, es importante hablar de ello, decir que existen. Al menos, si un miembro de mi familia es gay, habrá alguien a quien acudir. Es una de las razones que me llevaron a decirlo a mis padres», confiesa I.

«Sé que en Francia no voy a acabar en la cárcel», (I.)

En Argelia, revelar que uno es homosexual no es fácil. A raíz de la salida del armario de su hijo, la madre de I. se encontró en una situación delicada. Por un lado, estaba la inquietud de que algo le pasara a su hijo, teniendo en cuenta las tradiciones de su país y, por otro lado, se enfrentaba al rechazo de su marido. «En Argelia, existen dos tipos de persona: los que acosan y los que ignoran. Mi padre me ignoró durante meses», explica I. «No podía comer en la mesa. Una vez mientras cenábamos, mi padre se sirvió a propósito una cantidad grande de comida para que no quedara nada para mí».

Su decisión de mudarse a Francia parecía evidente. Actualmente le ahorra mucha inquietud a su madre y deshonor a su padre. Pero aún más, se ahorra el riesgo de acabar en la cárcel, o todavía peor. Los crímenes de honor, aunque no son legales, pueden pasar fácilmente desapercibidos. Los homosexuales son asesinados por sus allegados para lavar el honor de la familia y el crimen puede permanecer impune y secreto. Es fácil esconder un crimen homófobo cuando las víctimas son invisibilizadas en la vida cotidiana. En los países en que la comunidad LGTB está reconocida, esta puede defender sus derechos acudiendo a la justicia en caso de daños morales o físicos, pero ese no es el caso de Argelia.

«Ante tales comportamientos, no hay que quedarse callado. Hablar es la única manera de hacer visible la comunidad LGTB», (I.).

La invisibilización de una comunidad no es algo deseable cuando está amenazada por esta clase de actos. I. afirma: «ante tales comportamientos, no hay que quedarse callado. Hablar es la única manera de hacer visible la comunidad LGTB». Desgraciadamente, habría que reconsiderar toda una cultura en su conjunto. Ahora bien, el pueblo argelino está apegado a sus valores que son incluso su base. Algunas personas prefieren renunciar a su felicidad para responder a las expectativas de la sociedad. I. declara: «En Túnez, tuve una aventura con un chico que decía que, cuando llegase a los 30, dejaría “todo esto”, como si se tratara de tonterías de jóvenes. Me dijo que se casaría con una mujer con la que tendría hijos, que no tenía elección».

Es interesante observar que la homosexualidad se tolera por la noche en un contexto festivo, por ejemplo. Se considera una práctica de desenfreno parecida a la prostitución; como si lo que pasara por la noche fuese efímero, casi irreal. «Es hipócrita», afirma I., «¡a todo el mundo le va bien actuar como si la homosexualidad no existiese!». Según I., hay una tendencia a justificar la homofobia con argumentos religiosos, como la impureza y el pecado, el miedo al infierno. «¿Por qué merecemos ir al infierno? No hemos hecho nada malo. En cambio, la venta de alcohol está autorizada en Argelia, ¡cuando el islam lo prohíbe!». «Molestamos, eso es todo», se ofusca I.

Argelia está lejos de ser el país más afectado por la homofobia en comparación con los países de Europa del Este y de Oriente Medio. El 10 de octubre de 2007 marca la primera celebración de la comunidad LGTB en Argelia. Desde entonces, el día lleva el nombre de “TenTen”. Sin embargo, esta jornada de celebración y de reconocimiento de los LGTB argelinos, así como cualquier otra manifestación de esta clase, se hace de forma discreta y sin la presencia de los medios. «Por eso digo que hay que hablar de ello. Así es como la relación con mi padre ha mejorado. Necesitamos ser reconocidos, necesitamos existir. Callándonos nuestra situación no mejorará».

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