Irak: por qué las milicias chiitas causan un problema

TRADUCIDO POR BERNAT ARANDA Y CORREGIDO POR SÒNIA GUALDO

En el hora post-Estado Islámico empieza la difícil obra de reconstrucción política en Irak. Las milicias chiitas, que han desempeñado un papel protagonista a la hora de derrotar al Estado Islámico, quieren salir bien libradas. La recuperación de territorios ha dejado lugar a una nueva conquista, crucial ella también: la del poder.

En junio de 2014, Estado Islámico estaba en la cúspide de su poder. El ayatolá Al-Sistani, la más alta autoridad del chiismo, lanza una fetua incitando a los fieles a tomar las armas para luchar contra el avance de los yihadistas. Más de 60 000 voluntarios respondieron a su llamada y vinieron a llenar las filas de los grupos paramilitares existentes, llevando el número de milicianos a 140 000. Eso demuestra el eco y el poderío de los cuales goza el líder religioso.

Pluralidad de las milicias chiitas iraquís

¿Qué abarcan estas «milicias chiitas»? Sin contar los grupos de barrio o pequeñas tribus, existen siete u ocho verdaderamente organizadas en Irak, país cuya población está compuesta por un 60 % de chiitas. Aunque muchas han surgido para hacer frente a la invasión estadounidense de 2003, otras son más antiguas. La organización Badr por ejemplo, la más importante de todas ellas —aproximadamente 50 000 hombres— fue fundada en 1983. En el ámbito confesional, todas las milicias no se reivindican chiitas: algunas son de mayoría sunita o cristianas. En cambio, una mayoría aplastante depende total o parcialmente de Irán. Las Brigadas de Hezbollah son por ejemplo la viva imagen iraquí del Hezbollah libanés, servidoras consagradas al poder persa.

Además de su carácter religioso, las milicias se apoyan en el sentimiento nacionalista: muchas han hecho imperativo defender la nación iraquí frente a la ocupación estadounidense o frente a los terroristas de Estado Islámico. Por último, tienen una función social. En los territorios donde el Estado se retiró después de 2003, las milicias organizan la vida comunitaria de las poblaciones chiitas y a menudo les buscan un trabajo.

Un papel preponderante en la lucha contra Estado Islámico

En el ámbito militar, las milicias chiitas han desempeñado un papel esencial en la lucha contra Estado Islámico. En el terreno, estaba a primera línea, héroes de la reconquista de ciudades como Fallouja, Tal Afar o Mosul al lado de las fuerzas regulares. Pero su victoria está manchada por los crímenes de guerra de los que están acusadas. Redadas, ejecuciones sumarias, masacres de civiles sunitas, la situación es más bien turbia según las organizaciones de defensa de los derechos humanos.

Y sin embargo, durante la batalla han adquirido una nueva e irrefutable legitimidad que cuentan aprovechar para obtener escaños en el Parlamento en las elecciones legislativas organizadas el próximo mes de mayo. Algunos de sus líderes ya han dimitido de sus funciones para poder presentarse como candidatos.

Un desafío capital para el Irak de mañana

La cuestión de la integración de las milicias se propone hoy con una nueva intensidad. En 2016, el intento por parte del primer ministro Al-Abadi de incorporarlas a los cuerpos de seguridad nacional no llegó a buen puerto. Más recientemente, las exhortaciones de Al-Sistani, pero también de Francia y de los Estados Unidos a dejar las armas han quedado sin consecuencias. Uno de los mayores desafíos del Irak del futuro será su capacidad de desmilitarizar a estos grupos paramilitares e integrarlos en las instituciones.

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