El otro lado del « fact checking »

TRADUCIDO POR FLORENT CLERQ Y CORREGIDO POR MÓNICA LICEA

Los servicios de « fact checking » – comprobación de los hechos- son una nueva herramienta empleada por los medios de comunicación. Con la creación y el desarrollo del Internet y de la información de masa, la velocidad y la cantidad de datos han aumentado sustancialmente, estos permiten luchar contra la desinformación y la difusión de rumores. Hasta hoy, nunca había sido tan fácil propagar rumores y el “fact-checking”, y aunque no es su único objetivo, estos buscan contrarrestarlos.

El origen del fenómeno « fact checking »

Este concepto nació en los Estados Unidos a principios de los 2000, llegando a  Francia casi una década después. Uno de los pioneros en el Hexágono fue el periódico “Libération” en el 2008 con su plataforma Internet « Désintox » Una iniciativa que, un año después, inspiró a su competidor “Le Monde” con “les Décodeurs ». Los medios de comunicación se adaptaron muy fácilmente a este nuevo modo de difusión de información. En efecto, las rubricas del fact-checking se multiplicaron, en respuesta a la difusión y al aumento de las “fake news” -noticias falsas- las cuales, a pesar su carácter errado, pueden llegar a tener consecuencias significativas.

No se trata de aquellas intencionalmente publicadas por periódicos humorísticos famosos, como el Gorafi, pues esas pretenden competir con los grupos principales de prensa escrita y audiovisual. El fact-checking, por ejemplo, permite que los medios corrijan y comprueben las cifras y los datos proporcionadospor un “experto” o una personalidad política. Por otra parte, esta es una herramienta mediante la cual los medios tienen la oportunidad de ampliar su audiencia y de devolverle la credibilidad al sector de la prensa que padece de una crisis de legitimidad, nunca antes vista.

Efectos perversos

Se trata de una práctica cada vez más enraizada en el ámbito de la prensa, pero que al mismo tiempo, tiene sus límites como lo muestra el observatorio mediático, ACRIMED. Este, en realidad, proporciona poco datos actuales puesto que su enfoque en el “hecho” y no en el terreno de las ideas puede a veces ocultar el verdadero fondo del debate, sesgando la información, en algunas ocasiones. Entre los críticos más destacados de esta nueva práctica , se encuentra Frédéric Lordon.  Su blog está asociado con “Le Monde Diplomatique” y en este define al fact-checking como un “frenesí […] más que representativo del periodismo pos-político […] en el cual no hay más que debatir fuera de las verdades fácticas. Hemos olvidado cómo pensar y toda nueva tentativa de reflexión […]se encuentra en una penosa nulidad, reflejando la filosofía inducida por el fact-checking […], la Balsa de la Medusa que mantiene fuera del agua a un periodismo moribundo.”

La era de la pos-verdad

Ya sea « Désintox » – el Mundo y el Arte-, « Le vrai du fake »- Franceinfo-,  la elección de términos sugiere la superioridad ética y profesional de los mayores medios de comunicación. Un análisis detallado podría sin duda mostrar que existen abusos en la verificación de los hechos. Información sesgada, sacada fuera de su contexto podría conducir a pasar por alto problemas que resultarían relevantes para el debate. Los actores dominantes del campo mediático se revindican como los únicos garantes de la verdad, con un papel escencial en la desintoxicación, presentando a cambio información dicotómica y manipulada del “¿cierto o falso?”, de “¿información o intoxicación?”.

Frente a la rapidez de difusión y al incremento de información, algunos afirman que la práctica del fact-checking está inscrita en la era de la pos-verdad o « post-truth », como es mejor conocida en inglés.

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