(Français) Le meurtre de George Floyd, l’incarnation des violences policières racistes

TRADUIT PAR : BERNAT ARANDA RELU PAR : SÒNIA GUALDO

«Ocho minutos no son nada. Pasan tan rápido y a la vez tan lento. Ocho minutitos. ¿Has intentado alguna vez aguantar la respiración durante ocho minutos? Imposible. Con la cabeza contra el suelo, George Floyd tampoco lo consiguió. Ocho largos minutos. Primer minuto. Esposado, la barriga contra el suelo, la cara pegada al asfalto. Segundo minuto. George nota todo el peso del policía, que poco a poco lo aplasta. Se debate en vano, intenta gritar, pide clemencia, alega que «no puede respirar». Tercer minuto. El poli se arrodilla sobre el cuello de George. Impasible. George, como un niño aterrorizado, pide ayuda a su madre. Mamá. Hay viandantes que los graban y suplican al agente que lo libere. No se atreven a intervenir. Cuarto minuto. Y luego el quinto, el sexto, el séptimo. El policía no se mueve y George muere, lentamente. Bajo las cámaras, bajo las miradas impotentes. George ha dejado de gritar y sus ojos están vacíos de vida. George ha muerto ahogado por el poder estadounidense. Ocho minutos, este es hoy el valor dado a la vida de un hombre negro. Se llamaba George Floyd y murió asesinado. Make America Great Again» – Vincent Lahouze

El caso George Floyd

George Floyd, un hombre negro de 46 años, murió el 25 de mayo de 2020 a raíz de su detención por parte de la policía, durante la cual un agente lo inmovilizó en el suelo boca abajo durante varios minutos. Esta técnica de inmovilización ha causado mucha polémica debido a los riesgos que conlleva, incluso está prohibida en dos ciudades de los Estados Unidos: Nueva York y Los Ángeles. A pesar de que George Floyd se quejara varias veces de no poder respirar, el agente permaneció arrodillado sobre el cuello de la víctima durante ocho minutos. George Floyd murió por asfixia.

Video de la detención (Cuidado, las imágenes pueden herir su sensibilidad)

Los cuatro policías blancos que llevaron a cabo la detención han sido despedidos. Derek Chauvin, el policía que se arrodilló sobre el cuello de la víctima, ha sido acusado de homicidio involuntario. Chauvin ya contaba con 18 quejas en su registro oficial, pero ninguna de ellas había acabado en sanción.

La familia de George Floyd espera que los hombres implicados en su muerte comparezcan ante la justicia por asesinato y acusa a la policía de ser racista. «Quiero que esos policías sean acusados de asesinato porque es exactamente lo que han hecho, han asesinado a mi hermano», ha afirmado Bridgett Floyd, la hermana de George Floyd, en la cadena NBC. El abogado de la familia de George Floyd, Benjamin Crump, ha denunciado un uso «abusivo, excesivo e inhumano de la fuerza» por un delito «no violento» y ha pedido que se acabe «la discriminación racial y el desprecio hacia la vida de los afroestadounidenses por parte de la policía».

Según la policía, George Floyd habría intentado comprar con billetes falsos y no habría cooperado al ser interpelado. Un portavoz de la policía incluso afirmó que George Floyd parecía ir bebido o drogado. Sin embargo, la policía dio informaciones falsas. Las imágenes registradas por los testigos muestran que George Floyd no opuso ninguna resistencia y, por lo tanto, no fue sometido a una detención regular.

 

El asesinato de George Floyd, desencadenante de la indignación y de una movilización masiva

Desde la muerte de George Floyd, ha habido manifestaciones en todo el país y algunas han degenerado. Los manifestantes rompieron los cristales de la comisaría de policía de Minneapolis y la incendiaron. Para hacerlos huir, las fuerzas del orden utilizaron gases lacrimógenos y balas de goma. También se produjeron saqueos y un hombre murió de un disparo. En consecuencia, el alcalde declaró el estado de alarma y el gobernador autorizó la movilización de la guardia nacional en Minneapolis.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó a la tercera noche de disturbios con un tuit: «Cuando los saqueos empiezan, los tiros también. ¡Gracias!». La red social Twitter eliminó su tuit por apología a la violencia.

Reportaje de France24 sobre las manifestaciones

Además, los movimientos militantes se han puesto en acción. Es el caso, por ejemplo, del movimiento «Black Lives Matter» o «Las vidas de los negros importan», que se lanzó el 13 de julio de 2013 en Twitter como respuesta a la absolución del asesino de un adolescente negro, Trayvon Martin, en Florida.

Varias personalidades como Lebron James, Cardi B o Kim Kardashian han compartido en las redes sociales su indignación. La senadora negra Kamala Harris ha declarado que esta detención era «un acto de tortura» y una «ejecución pública» en una sociedad dominada por el racismo. Joe Biden, el candidato presidencial demócrata, ha declarado que «esta tragedia es un recordatorio de que no se trata de un incidente aislado, sino que forma parte de un ciclo de injusticia sistemática que sigue existiendo en nuestro país».

Tuit de Lebron James ante la muerte de George Floyd (a la derecha se halla la fotografía de Colin Kaepernick, un jugador de fútbol americano que, en la temporada de 2016, se arrodilló durante el himno nacional estadounidense para protestar contra el racismo en los Estados Unidos y la violencia policial ejercida hacia las minorías)

 

No obstante, la indignación ante la historia de George Floyd no se limita solo a los Estados Unidos. Todo lo contrario, ha cruzado fronteras gracias al hashtag #JusticeForFloyd, que se ha hecho viral, y a la difusión de las imágenes de la detención.

 

La violencia policial de carácter racial, un fenómeno habitual en los Estados Unidos

Desgraciadamente, el caso de George Floyd no es el único en los Estados Unidos. Las minorías sufren la violencia policial de forma habitual. Por ejemplo, la comunidad negra conforma un 13 % de la población estadounidense, pero representa el 26 % de las víctimas mortales de la policía. En 2019, el estudio de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos reveló que un hombre negro de cada mil puede morir a manos de la policía estadounidense. Para los hombres blancos, esta probabilidad es 2,5 veces inferior. En cuanto a las mujeres negras se refiere, el estudio denuncia que el riesgo es 1,4 veces más elevado. Evidentemente, la violencia policial incumbe a todas las minorías y no solo a los afroestadounidenses. Sin embargo, son ellos los más afectados por este fenómeno.

                                                     

Un manifestante en Chicago el 2 de abril de 2018 protesta contra los asesinatos de negros perpetrados por la policía estadounidense (créditos: L’Express)

Varios son los casos que han estallado estos últimos años y si uno ilustra bien la injusticia de la violencia policial que sufren las minorías y muestra la poca mejoría de la situación es la muerte de Eric Garner. El 17 de julio de 2014, Eric Garner, un afroestadounidense de 44 años, fue interrogado por la policía de Nueva York sobre su venta ilegal de cigarrillos. Durante la conversación, los policías le ordenaron que pusiera las manos en la espalda. Como Garner no obedeció, los policías lo derribaron al suelo manteniéndolo boca abajo, lo cual está prohibido en Nueva York desde 1993. Eric Garner alegó varias veces que no podía respirar y acabó perdiendo el conocimiento. Moriría al cabo de poco en el hospital. Un testigo grabó la escena de la detención y el vídeo recibió muchas visualizaciones en Internet, lo cual provocó una gran indignación. Finalmente, la familia Garner recibió una indemnización de 5,9 millones de dólares y el agente responsable de la muerte de Eric Garner fue retirado de las fuerzas policiales.

El relato de este caso sorprende por su parecido con el de George Floyd, tanto por como se llevó a cabo la detención como por la indignación posterior. George Floyd pronunció las mismas palabras que Eric Garner: «No puedo respirar». Esta expresión, que se ha convertido en un símbolo de la violencia policial contra las minorías, se ha usado en las manifestaciones que se convocaron por la muerte de estos dos hombres. Las similitudes entre estas dos historias muestran que la situación de la violencia policial respecto a las minorías no mejora. Todo lo contrario, los Estados Unidos experimentan desde 2017 un fuerte aumento de los crímenes racistas. No podemos esperar que la indignación generada por la muerte de George Floyd lleve a medidas concretas para luchar contra este problema de la sociedad.

La universalidad de la violencia policial hacia las minorías

La violencia policial de carácter racista no es solo un problema estadounidense, sino que varios son los países en los que tienen lugar este tipo de discriminaciones.

En 2018, un caso en que 17 policías fueron acusados de torturar a seis personas de origen africano conmocionó Portugal. El Estado intentó silenciar dichos sucesos, pero algunas asociaciones visibilizaron el caso. Varias asociaciones acusan a Portugal de ocultar la violencia policial racista y xenófoba, sobre todo hacia los gitanos.

En 2019, también hubo manifestaciones en Israel contra la violencia policial hacia los judíos etíopes. Las manifestaciones se produjeron a raíz de la muerte de uno de ellos en una detención. Por lo general, en Israel existe un racismo persistente contra las comunidades desfavorecidas.

Francia también sufre varios problemas ligados al racismo en su cuerpo policial. Es 20 veces más probable que un policía francés pare a una persona de aspecto extranjero. Un claro ejemplo es el caso Adama Traoré. En 2017, este joven de origen maliense fue detenido, esposado y trasladado a comisaria. Durante el trayecto, Traoré fue retenido al lado de la calefacción, por lo que sufrió graves quemaduras y tuvo que recibir un injerto de piel. El informe de 2017 de la Asociación de católicos a favor de la abolición de la tortura (ACAT, por sus siglas en francés) declara que durante «estos últimos cinco años, calculamos una media de un fallecimiento por mes» causado por intervenciones policiales hacia personas que no son blancas. Sin embargo, los policías investigados en estos casos casi nunca son condenados.

Manifestación «para la justicia y la dignidad» contra la violencia policial en París

(créditos: Franceinfo)

En China, la violencia policial contra la comunidad negra se ha exacerbado durante los últimos años. El racismo está muy presente en este país. La violencia policial, común en China, es todavía más violenta contra las personas negras. La tortura también es frecuente.

Rusia es uno de los países que cuenta con más descarríos en su cuerpo policial. En 2019, varias manifestaciones tuvieron lugar contra el gobierno y la injusticia. En cada manifestación se apalizó a algunas personas. El número de crímenes racistas en Rusia ha aumentado debido al fuerte racismo antinegro de los ultranacionalistas rusos.

En conclusión, el racismo y la violencia policial son fenómenos que están intrínsecamente unidos, pero también son fenómenos mundiales, dado que los encontramos en todos los países. El racismo afecta a muchas comunidades y con el avance de los extremismos en muchas partes del mundo, gana presencia. La violencia policial de carácter racial recibe su cuota de aumento. Hay que actuar para proteger a esas comunidades e inculcar a las nuevas generaciones el respeto y la tolerancia.

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