Legalización del cannabis: Canadá acelera su ritmo 

TRADUCIDO POR NATALIA VERGARA FUENTES Y CORREGIDO POR BERNAT ARANDA CASAJUANA

El pasado lunes 27 de noviembre de 2017, la Cámara de los Comunes canadiense ha llevado a cabo una tercera lectura del proyecto de ley C-45, antes de enviarlo nuevamente al senado. El proyecto, encaminado a legalizar, controlar y limitar el uso del cannabis con fines recreativos, es ambicioso, pero estuvo lejos de lograr unanimidad en la cámara con la legislación vigente.

Un dispensario médico en el centro de Ottawa. Tomada por Mathilde Jost.

A partir de las elecciones federales de 2015, la legalización del cannabis figura en el programa del actual Primer Ministro liberal Justin Trudeau. Este último celebró los avances al respecto a través de su página de Facebook: «Hemos dado otro paso para legalizar y reglamentar el cannabis», escribió el 13 de abril de 2017 cuando el proyecto de ley C-45 dio sus primeros pasos. El objetivo es entonces el de legalizar el cannabis a más tardar a principios del próximo julio de 2018. Si bien el proyecto fue aprobado el lunes durante la tercera lectura, estuvo lejos de obtener una votación unánime: 82 de los 282 votantes, en su mayoría conservadores, votaron en contra de la medida.

Actualmente, en Canadá la posesión y el consumo de cannabis con fines recreativos es ilegal, pero esto cambiará cuando la nueva ley entre en vigencia. Al ser interrogado sobre la posibilidad de la no descriminalización del consumo y en espera del veredicto final sobre el proyecto, el primer Ministro canadiense ha asegurado que la no aprobación de la medida solo llevaría a beneficiar al tráfico ilegal. En Canadá el consumo de cannabis con fines medicinales se acepta solo desde 2001, y para hacerlo son necesarias la aprobación y la supervisión de un profesional de la salud. Si el proyecto de ley llegara a ser aprobado, Canadá se convertiría en el primer país del G7 en legalizar el cannabis con fines recreativos.

Un proyecto de ley orientado a la protección

Los argumentos del gobierno son claros: este proyecto de ley busca ante todo proteger a la población de un consumo abusivo y no controlado. De esta manera, se entendería la legalización del cannabis más que todo como una medida de salud pública.  La legalización  permitiría, igualmente, reforzar la seguridad pública, principalmente mejorar las tensiones con las fuerzas policiales. Finalmente, la misma legalización busca resolver los problemas de tráfico al hacer el mercado del cannabis menos lucrativo.

Así, Canadá se “compromete a legalizar, reglamentar y restringir” el acceso al cannabis con fines no medicinales en una cantidad limitada. El país prevé tomar medidas particulares en relación con los casos más sensibles en torno a la legalización; por ejemplo, la venta y el consumo estarán prohibidos para los menores de edad. En cuanto a las conductas que vayan en contra a la ley, el proyecto prevé la creación de tres nuevas infracciones, así como la utilización de un dispositivo de detección bucal. La reglamentación que concierne al consumo de cannabis con fines medicinales se mantendrá inalterada.

Un proyecto de ley lejos de alcanzar la unanimidad

La legalización del cannabis es un tema sensible que genera preguntas importantes. Es precisamente el caso de temas como la gestión de la ley, la regulación del mercado, la distinción reglamentaria entre el consumo con fines medicinales y el no medicinal, y sobre todo el tema del consumo en los jóvenes. En una petición encabezada por la diputada conservadora Chantal Tremblay, los opositores del proyecto temen por los daños que la legalización pueda causar a la salud de los jóvenes canadienses. En efecto, son numerosos los estudios científicos que han demostrado que el consumo de cannabis antes de los 25 años puede tener consecuencias significantes a la salud. Por consiguiente, el proyecto de ley prevé establecer los 18 años como la edad mínima para el consumo.

En la sociedad civil, los puntos de vista difieren. David, de 21 años, estudiante en la Universidad de Ottawa dice estar de acuerdo con la ley. Él considera «que la legalización tiene el potencial de reducir los problemas entre los canadienses que utilizan esta droga y las fuerzas policiales». Por otra parte, Verónica de 28 años y usuaria del cannabis con fines medicinales está «de acuerdo con la legalización ya que desea que más personas puedan consumir cannabis sin el estigma que esto conlleva». Sin embargo, ella lamenta que la ley no esté adaptada a la realidad de los consumidores; ella consume un tipo de cannabis con poca concentración en THC,  su principal sustancia psicoactiva. Por lo tanto, nunca ha podido tener el derecho a conducir.

Estos testimonios son el reflejo del debate social que rodea a la legalización del cannabis. El gobierno se muestra confiado y no oculta su entusiasmo de trabajar prontamente con los senadores, algunos de ellos han hecho público su sentimiento de duda con respecto a la fecha límite para la aprobación del proyecto de ley definida por el gobierno, la cual estaría estipulada para el primero de julio de 2018. Esta duda es compartida igualmente por ciertos neodemócratas, que consideran al gobierno liberal demasiado apresurado frente al gran reto que tienen por delante.

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