Baby Gangs: La juventud mafiosa

Tanslated by Alicia Gonçalves, proofread by Sonia Gualdo

«La criminalidad son nuestros jóvenes» declara un residente napolitano. Los baby gangs son la nueva plaga de esta ciudad italiana. Están compuestos por niños y adolescentes de los que la mayoría vienen de barrios históricos y desfavorecidos de Nápoles. Éstos crecieron en una ciudad controlada por la Camorra. Con sueños de mafia, poder y dinero, construyeron su propio clan para ser los nuevos grandes mafiosos de Nápoles. Armados, extorsionan, roban, trafican drogas y matan. A pesar de toda la violencia en la que viven, solo son niños sin educación y provenientes de medios pobres.

Credits to: David Cerrulo di Scampia

La gran hoguera de San Antonio

Cada año, el 17 de enero, los niños de los barrios napolitanos honoran a San Antonio preparando una hoguera en el centro de la ciudad. Este noble acto esconde otros aspectos de la realidad. Para un centenar de habitantes, es el principio del camino que lleva a la delincuencia y los crímenes: los baby gangs. Este rito de pasaje muestra la rivalidad entre los barrios.

El objetivo es reunir el máximo de árboles posible para hacer la hoguera más grande. El robo de árboles pertenecientes a otros barrios y a comerciantes es algo común, al igual que los cócteles molotov. Son los más mayores, los adolescentes, los que aconsejan a los más jóvenes, unos bambini que tienen entre 9 y 13 años. Les indican también cómo robar árboles, esconderlos y escapar de la policía. Los niños lo toman como un juego mientras que se pasean con verdaderas armas.

Los padres se sienten indefensos en cuanto miran a sus hijos integrar los baby gangs.

El final de la antigua generación mafiosa y el principio de los baby gangs

Para entender cómo unos simples niños optaron por seguir el camino de los grandes mafiosos, hay que remontar a los años 70. La creación de los nuevos y modernos barrios de Scampia, en las afueras de Nápoles en 1971, fue un fracaso. Este fiasco se explica por la ausencia de servicios y de infraestructuras.

El terremoto en 1980 no ayudó. Efectivamente, el dinero que serviría para la reconstrucción fue utilizado por la Camorra. Ésta se convierte entonces en una mafia emprendedora. La Camorra se hace con los edificios de Scampia, «vele di Scampia» (los velos). Se instaura un clima de tráfico, al principio de tabaco, después, de heroína y más cosas. Los mafiosos modificaron las estructuras de los velos de Scampia para convertirlo en una fortaleza para la droga.

En los años 80, Paolo Di Lauro fortalece el poder de la Camorra en Scampia. Después, entre 2004 y 2005 todo explota. Paolo Di Lauro tiene que escapar. Entonces, su hijo mayor, Cosimo Di Lauro, “hereda” el negocio. Cosimo rejuvenece los diferentes clanes de los camorristas remplazando a todos los antiguos jefes al norte de Nápoles por jóvenes. Ésto desata una guerra al interior de la Camorra entre las generaciones. Esta guerra causa más de 80 muertos en un año. Nuevos métodos aparecen y la familia, los amigos y los conocidos, son los que más sufren los ataques. Más tarde, Cosimo Di Lauro es arrestado y condenado a cadena perpetua, el mismo año que su padre. La organización mafiosa dirigida por el hijo de Paolo Di Lauro se desmorona con su arresto.

Los jóvenes intentan hacerse con el poder y luchan contra las últimas familias mafiosas, como la de Giuliano, con sangrientos asesinatos y ajustes de cuentas. El 27 de marzo de 2004, el asesinato de Annalisa Durante, una joven de 14 años, finaliza una de las más grandes familias mafiosas de Nápoles y su clan: los Giuliano. Esta joven fue asesinada por una bala perdida durante un conflicto entre Salvatore Giuliano y un clan opuesto. La familia Giuliano pierde entonces todo su poder. Además,
durante este periodo, numerosos clanes se dislocaron por culpa de las rivalidades y muchos arrestos de jefes.

Estos eventos dejaron un vacío durante un cierto tiempo. Niños, de entre 14 y 16 años, crearon su propio clan para ampararse del poder y ser ricos.

(Photo) Foto de la familia y del pueblo en las calles de Nápoles a causa del asesinato de Anna Durante en marzo de 2004. Fuente: Wikipedia

La Camorra: Una organización particular

La organización de la Camorra es muy particular. Efectivamente, se dividió en varios clanes que se concuerdan entre ellos y poseen cada uno su territorio. Por el contrario, la mafia siciliana está organizada sobre una estructura piramidal con un solo gran jefe y subjefes. La Camorra no posee entonces ninguna estructura organizada verdaderamente, y nadie ha conseguido unificarla debido a su estructura anárquica.

La aparición de los baby gangs no hizo más que reforzar esta desorganización. Algunos tan solo tienen 13 años y son ya baby jefes que pasaron por centros de menores. Los clanes están en continuo movimiento a causa de la estructura horizontal de la Camorra. No poseen la experiencia de los narcos que deben dirigir su tráfico internacionalmente.

La violencia y los asesinatos “heredados” por algunos miembros de la juventud napolitana

Para continuar con su negocio, éstos instauran, como sus predecesores, el miedo para controlar algunas partes de los barrios. Esta guerra es cotidiana y no existen reglas. Consumir cocaína se convirtió en algo normal y la mayoría están bajo sus efectos. Este consumo refuerza, evidentemente, las violencias.

Los “stese” son redadas asesinas, que se convirtieron en una nueva plaga para Nápoles. Los jóvenes vienen en sus motos y se disparan en plena calle, en plazas llenas de gente, en barrios rivales y territorios enemigos, de día como de noche. Estas redadas causan muchas víctimas inocentes. Utilizan glocks, uzis, kalachnikovs… Los napolitanos califican estos actos de atentados y de acciones terroristas. La antigua mafia utilizaba a sicarios la mayoría del tiempo. Ya no es el caso con los baby gangs que disparan sin mirar para matar.

Definen su territorio escribiendo su nombre en grafiti en los edificios que controlan. Las redes sociales no ayudan nada, solo modificaron la dinámica mafiosa. Se puede ver fotos de perfil de niños con tatuajes posando con sus armas. En las aplicaciones como Facebook y Snapchat, las amenazas de muerte son frecuentes.

(Photo): Foto sacada de la película italiana Piranhas de 2019 realizada por Claudio Giovannesi

Pobreza, contexto social, ausencia de formación y educación en causa

¿Cómo los niños van por el camino de las armas y asesinatos?

En Nápoles, existe una gran fractura social y económica entre los barrios. Los barrios españoles son una de las zonas que más sufren la pobreza. Por consecuente, se encuentra mayor cantidad de miembros de los baby gangs. Según el Senado francés en abril de 2020, la tasa de paro en Nápoles afecta más de un 12% de la población. Pero, esta cifra se convertiría en un 40 a un 50% en los barrios más pobres. El paro toca particularmente más a los jóvenes. La tasa llegaría a un 60%. No hay que olvidar la economía subterránea. La mayoría de los jóvenes trabajan ilegalmente, sin declarar y van encadenando pequeños empleos. Éstos ganarían unos 70 euros por semana.

Además, los niños de los baby gangs encuentran dificultades a la hora de escribir y de leer. Algunos dejaron los estudios en quinto de primaria.

La normalización del crimen se hace según el contexto social en el que una persona crece, es decir, crecer en una sociedad dónde la violencia es habitual. Los niños napolitanos no juegan a hacer los soldados o la guerra, sino a la Camorra. Especialistas que se ocupan de la reinserción de los jóvenes durante su encarcelamiento estiman que esta ciudad no tiene nada que ofrecer a la juventud.

En la búsqueda de dinero y poder

Esos jóvenes asociales sin educación sueñan con dinero y poder. Encontrar un trabajo no es una posibilidad para ellos. Lo quieren todo, en el momento mismo, sin importar el medio utilizado.

Los baby jefes declaran que por media ganan entre unos 500 y 700 euros por día. Aunque sea difícil estimarlo, la Camorra, con el tráfico de drogas, representaría una economía de 7 mil millones de euros al año. Este dinero se gana por malversación del trabajo legal. Efectivamente, hacer muchas horas extra para ganar una miseria, que sirva tan solo para llegar a fin de mes, no les parece atractivo.

Los baby jefes no quieren empezar desde abajo. Buscan hacerse respetar y no dudan en ir a buscar los antiguos mafiosos que acaban de salir de la cárcel para decirles que son ellos los jefes ahora.

La policía y el gobierno frente a los baby gangs: ¿Se ven impotentes?

La policía napolitana y su cuerpo de élite, llamado los «40 halcones», intentan luchar contra esta nueva plaga. Esos jóvenes a los que les asocian numerosos asesinatos cometidos por diferentes clanes hacen de Nápoles una ciudad que contabiliza el doble de asesinatos que Berlín en un año. En 2016, la policía incautó 10 toneladas de explosivos, 1256 armas y 23 000 municiones.

Los «40 halcones» siempre circulan en moto. Poniendo fin a la delincuencia con muchos cacheos y búsquedas, controles e intercepciones telefónicas. Aún así, admiten ellos mismos que les faltan medios para hacer frente a este renuevo generacional constante. Se ayudan gracias a las redes sociales, sobre todo, gracias a los seguidores, para entender como están compuestos los clanes y sus alianzas. El Estado, para intentar regular esos gangs, envió al ejército en algunos lugares de Nápoles para que patrullarán, pero la mayoría de los sectores peligrosos no están cubiertos. El gobierno desea destruir también los velos de Scampia desde hace ya varios años. Aunque haya 200 familias viviendo todavía en condiciones de insalubridad extrema.

Además, la policía debe luchar contra más de 200 clanes que cuentan con miles de jóvenes pertenecientes a los baby gangs, de los que cuentan con un relevo indefinido.

(Photo) Foto de la policía de Nápoles deteniendo al último baby jefe del clan Di Lauro, Mauriano Abete, en 2012.

El fracaso de la reinserción social

La reinserción social es un fracaso y la tasa de reincidencia es excesiva. Más de 5000 jóvenes son detenidos cada año en la región. 65% de entre ellos tienen a algún familiar en la cárcel. Cuando son arrestados, los envían a centros penitenciaron como Nisida, uno de los centros de menores más difíciles.

Estos niños, algunos ya son padres, no tienen esperanza en salir. Saben ya que van a morir jóvenes. Los baby jefes que tienen entre 13 y 30 años tienen una esperanza de vida de solamente 2 años. Es por eso por lo que asociaciones como «Libera», en algunos programas educativos antimafia, llevan a los jóvenes a los cementerios.

Desgraciadamente, algunos jueces napolitanos piensan que los miembros de los baby gangs están siendo utilizados por los antiguos jefes mafiosos. Sus objetivos serían instaurar el terror al interior de la población napolitana y volver como garante de la paz.

(Photo) Foto del baby gang Di Montesanto (una de las fotos más famosas de los baby gangs)

La cobertura mediática de los baby gangs

Roberto Saviano y su libro «Gomorra» de éxito internacional fue el que mediatizó la Camorra y los baby gangs. Fue también él la inspiración de la famosa serie «Gomorra».

Las dos obras y sus autores están hoy en el corazón del debate en cuanto a su implicación o no en la suscitación de nuevas vocaciones de los jóvenes baby gangs.

La población como barrera entre los jóvenes y la juventud mafiosa

Algunas personas intentan ayudar a los jóvenes como mejor pueden. Es el caso de David Cerrulo, que creció en los velos de Scampia. Hoy en día es fotógrafo, el también fue a la cárcel por culpa del tráfico de drogas y ya le han disparado. Ahora intenta ayudar a los jóvenes para que no hagan los mismos errores. Él hace fotos de, sobre todo, jóvenes de Scampia que crecen bajo ese clima destructor.

Una sociedad napolitana en crisis y que hace frente a numerosos desafíos

Hoy todavía, los baby gangs reflejan el estado de una sociedad en plena crisis. Hay que precisar que Scampia no está dirigida por un baby gang, y que la Camorra sigue causando estragos todavía.

Esos jóvenes sin ninguna buena influencia no son los únicos problemas que el Gobierno italiano debe arreglar. Efectivamente, existe una mafia nigeriana llamada por algunos medios de comunicación «Camorra negra». No proviene de la Camorra, sino de una migración que se sitúa a 35 km al norte de Nápoles, en Castel Volturno. Las drogas, la prostitución de menores y la trata de personas es algo común. Niñas que tienen una deuda de entre 60 000 hasta 100 000 euros por pasar en Italia y son obligadas a prostituirse para devolver el dinero a la organización. Se convierten en esclavas. Las antiguas estaciones balnearias como Puerto Coppola han sido abandonadas en un estado catastrófico y la droga continúa circulando.

Agradezco a la Señora Charlotte Moge, maestra de conferencias en Estudios italianos en Jean Moulin Lyon 3, por su ayuda.

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