Literatura irlandesa: Un nuevo museo inmersivo en Dublín

Traducido por Dànae Bohigues Garcìa, releìdo por Sonia Gualdo

Para celebrar el inmenso patrimonio irlandés, el Museum of Literature Ireland (MoLI) abrió sus puertas el pasado 20 de septiembre en Dublín. Exposiciones inmersivas, documentos originales y valiosos, jardines de lectura: el museo quiere renovar nuestra visión de la literatura irlandesa. Visita guiada y entrevista con uno de los miembros del proyecto, Margaret Kelleher, profesora de literatura anglo-irlandesa de la University College Dublin (UCD).

Para dar con el MoLI, hay que ir al acomodado South Georgian Quarter. Este barrio debe su nombre al estilo arquitectónico georgiano que lo caracteriza: grandes fachadas de piedras grises, puertas coloridas y rejas de hierro forjado. Allí se encuentra el St Stephen Green Park, uno de los parques más emblemáticos de Dublín. En una de las casas históricas que rodea el parque, la única de los alrededores accesible al público, es donde se encuentra el MoLI.

Crédit: Anaïs Dinarque

El museo abrió sus puertas el 20 de septiembre de 2019 para la Culture Night. Fue una elección emblemática, ya que esa noche es cuando todos los espacios culturales de Irlanda se abren al público gratis. Una elección también favorable porque la fila de espera era muy larga la noche de la inauguración. Los dublineses esperaban impacientes el proyecto; de hecho, tuvieron que pasar diez años para que llegara ese día. Es el fruto de la colaboración entre la National Library of Ireland y la UCD, la universidad más grande del país. Una colaboración considerada como «revolucionaria» por Margaret Kelleher, que dirige desde hace siete años la sección académica de la UCD y se encarga del crecimiento del MoLI.

                      «Un lugar acogedor e inspirador»

Además de la fecha de apertura, también se escogió debidamente la ubicación del museo, ya que el barrio forma parte del corazón histórico y turístico de la ciudad. «Nuestro objetivo es ofrecer un lugar acogedor e inspirador, un refugio dentro del bullicio del centro urbano» nos confía Margaret Kelleher. El MoLI se encuentra en la antigua UCD, reubicada en 1909 al sureste de la ciudad. ¿Coincidencia? Todo lo contrario porque, como bien se sabe, el poeta Gerard Manley Hopkins enseñó griego en esta universidad y, especialmente, allí estudió el escritor James Joyce. Además, en el Stephen Green Park, el busto de este último mira hacia su antigua universidad.

Crédit: Anaïs Dinarque

Tras la fachada gris se esconden espacios luminosos. Las salas son amplias y deambular resulta instintivo. En el interior, hay una gran variedad de obras; el museo es interactivo, innovador y moderno, está completamente vivo. Como en muchos otros museos del mundo, la revolución digital forma parte del panorama. Una muestra actual que gusta mucho y que pone a Margaret Kelleher al frente: «Una de mis exposiciones preferidas en el MoLI es el “riverrun of language” [“riverrun” es un acrónimo creado por James Joyce, literalmente “el flujo del río”, N. de la R.] que difunde el legado literario irlandés, en inglés e irlandés, de más de mil años. Utilizamos una de las tecnologías digitales más avanzadas del siglo XXI para crear una pared de palabras y sonidos, con fragmentos que van desde Didge, la primera escritora célebre de Irlanda (aproximadamente del año 900), hasta la poetisa contemporánea Paula Meehan».

 

Avec l’aimable autorisation du Museum of Literature Ireland

 

      El escritor James Joyce, «piedra angular» del museo

Es en torno a James Joyce, uno de los escritores más importantes de Irlanda y del mundo, como se ha creado el museo. Para Margaret Kelleher, «la particularidad del museo se debe, en parte, a su ubicación histórica: Newman House era la universidad de James Joyce, así que es lógico que conmemoremos su obra y su legado que son la piedra angular del museo». De hecho, el escritor se encuentra por todo el museo, incluso en el propio nombre de MoLI. El acrónimo MoLI hace referencia justamente a Molly Bloom, uno de los personajes de su obra maestra Ulysse de 1922. En aquella época, la escandalosa carga de conciencia al final de este personaje femenino chocó tanto que sirvió de inspiración.

Gracias a su colaboración con la National Library of Ireland, el MoLI reúne una colección de objetos únicos. Así pues, se puede ver una gran cantidad de páginas de manuscritos originales que Joyce escribió y la edición original de Ulysse. También se encuentran sorprendentes tesoros: entre otros, una versión ilustrada de la novela realizada por el pintor fauvista Henri Matisse o una carta manuscrita de James Joyce dirigida a su amigo William Butler Yeats, otro gran poeta irlandés.

 

Crédit: Anaïs Dinarque

Sin embargo, los escritores contemporáneos no se han olvidado. Se han sacado a la luz sus relaciones con el escritor de Dublineses. Ya sea para ellos una fuente de inspiración o un predecesor impresionante, en el museo se pueden escuchar sus testimonios. Incluso se ha tenido en cuenta la futura generación: «Este verano vamos a inaugurar la beca de estudios Edna O’Brien, un programa de creación literaria para los adolescentes, al que tenemos el honor de llamar por el nombre de una de las mejores escritoras irlandesas en vida con su permiso» cuenta emocionada Margaret Kelleher.

Un pequeño entorno de vegetación

Detrás del MoLI, no se tarda en descubrir, sorprendentemente, un pequeño entorno de vegetación. Aquí todo invita a la lectura: la tranquilidad, los bancos y la estatua del escultor irlandés Bob Quinn que representa un jesuita leyendo. El jardín del MoLI, llamado precisamente Readers Garden, está destinado a crecer con el tiempo. Conecta directamente con el Iveagh Garden, un jardín público más conocido por los dublineses como el Secret Garden. La reja, que se deja abierta, es una invitación para que los transeúntes y los trabajadores de los alrededores vayan a descansar y a leer en los bancos tanto como quieran.

 

Crédit: Anaïs Dinarque

La capital irlandesa entró en 2010 en la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO en la categoría de Literatura. El MoLI se suma al Dublin Writers Museum y al James Joyce Center, abiertos en 1991 y 1996 respectivamente. Estos últimos, casi sin ningún cambio desde entonces, sufren los efectos del entorno un poco anticuado; es una lástima. El MoLI, al contrario, por fin trae una novedosa frescura a esta ciudad tan literaria. Efectivamente como lo aclara Margaret Kelleher: «Nuestra misión en el MoLI es explorar la riqueza y la trascendencia de la tradición escrita irlandesa, y destacar de manera original los escritores del pasado asociándolos a los artistas actuales».

Crédit: Anaïs Dinarque

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