La Unión Europea, en el corazón de la lucha contra las desigualdades

TRADUIT PAR: BERNAT ARANDA RELU PAR: SÒNIA GUALDO

El 18 y 19 de junio tuvieron lugar en el corazón de Bruselas, la capital europea, las Jornadas Europeas de Desarrollo, organizadas como cada año por la Comisión Europea. Este año el tema que ha animado los debates ha sido la lucha contra la desigualdad. A continuación, un resumen de estas jornadas.

COOPERAR PARA ACTUAR MEJOR

Mientras los dirigentes europeos intentan llegar a un acuerdo sobre cómo adjudicar las diferentes funciones principales de las instituciones europeas, la Unión Europea sigue activa a pesar de todo. Así pues, el 18 y 19 de junio tuvieron lugar en el corazón de Bruselas, la capital europea, las Jornadas Europeas de Desarrollo, organizadas como cada año por la Comisión Europea. El objetivo de estas jornadas es movilizar la mayor cantidad de personas posible que trabajen en el tema del desarrollo, sobre todo para compartir nuevas ideas y empezar nuevas cooperaciones.

Desde 2006, han intervenido alrededor de unos 4560 conferenciantes en las Jornadas Europeas de Desarrollo, con más de 150 países representados. Dirigentes africanos, dirigentes europeos, miembros de las instituciones europeas, premios Nobel de la Paz, activistas, miembros de organizaciones internacionales… El panel de personalidades es muy amplio y especialmente heterogéneo. Todos, sin embargo, pretenden promover un mismo tipo de progreso, de manera que el desarrollo mundial sea sostenible.

 

“Building a world which leaves no one behind”

Este año, unos 8000 participantes se han interesado por el tema de la lucha contra la desigualdad. Un tema que, además, forma parte de los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible recogidos y adoptados por los Estados miembro de las Naciones Unidas en la Agenda 2030. Con el eslogan “Building a world which leaves no one behind” («Construir un mundo que no deje a nadie atrás”»), estas Jornadas Europeas del Desarrollo intentan plantar cara al crecimiento de disparidades tanto entre países como entre personas del mismo país, dado que una distribución de la riqueza marcada por fuertes desigualdades supone una amenaza para la democracia, incluso en los países más desarrollados.

Como prácticamente cada año, la “global development community” («la comunidad mundial de desarrollo» participó en estas Jornadas Europeas de Desarrollo para impulsar acciones de cooperación, cuyo objetivo principal es ser lo más eficaz posible respondiendo de forma adecuada a las necesidades de los distintos colectivos de la población. En coloquios, debates improvisados y conferencias más formales se pudieron tratar un gran número de temas en relación a la lucha contra la desigualdad, sobre todo de los campos de la educación, la igualdad de género o hasta el clima. Estas Jornadas Europeas del Desarrollo resultan ser la ocasión ideal para conocer a profesionales que trabajan en la misma temática y crear nuevas cooperaciones.

 

“This is not a place of power, this is a place of explanation”

LAS MISMAS OPORTUNIDADES PARA TODOS

En el discurso que ofreció en la ceremonia de apertura y con su toque de humor característico, el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, empezó remarcando que “This is not a place of power, this is a place of explanation” («esto no es un lugar de poder, esto es un lugar donde se dan explicaciones»). Juncker explicó que “Europa no existe por sí misma» y que «tiene obligaciones con el mundo», especialmente en cuanto a la reducción de la desigualdad, poniendo hincapié en la idea de compartir nuevas ideas durante el debate. Como bien indicó, hay que «considerar que en Europa, como en el resto del mundo, solo existe un único pueblo» y que en el fondo no hay «ninguna dignidad diferente entre continentes».

«El mundo tiene un déficit que es una falta de amor que nace del desconocimiento que tenemos los unos de los otros».

Si tomamos un ejemplo, en África Subsahariana, un niño de cada 13 muere antes de cumplir los cinco años a diferencia de los países ricos, donde muere 1 de cada 185. Dicha situación pone de manifiesto lo urgente que es «actuar más y mejor, para garantizar el respeto de la dignidad de todos los seres humanos». Es sumamente importante que la Unión Europea continúe formando parte del Programa de Desarrollo Sostenible adoptado por los países miembro de la Organización de las Naciones Unidas en el horizonte 2030 y de los 17 objetivos de desarrollo sostenible. El presidente Juncker, quien afirmó que «la época de la caridad se ha acabado», propuso como solución un aumento de las inversiones entre estados, de modo que colaboren de igual a igual, refiriéndose al proyecto de libre comercio entre Europa y África, el cual querría que viese la luz próximamente.

Dicho esto, es una pena que el discurso del presidente de la Comisión estuviese más encarado a la economía que a la ayuda al desarrollo. Ciertamente, puede parecer difícil que se defienda la voluntad de colaborar de igual a igual mediante un proyecto de libre comercio cuando sabemos que las empresas de los países occidentales extraen numerosos recursos del continente africano.

Para concluir con su discurso, Jean-Claude Juncker promovió el programa Erasmus+, al cual le tiene tanto cariño, constatando: «Es fundamental que los jóvenes de nuestros países aprendan a conocerse, a hablar entre ellos y a quererse. El mundo tiene un déficit que es una falta de amor que nace del desconocimiento que tenemos los unos de los otros». Un mensaje subyacente que se puede interpretar como una indirecta dirigida a ciertos países que querrían subir los precios de las matrículas universitarias a los estudiantes extranjeros.

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