Malala Yousafzai: «Continuaré esta lucha»

Traduit par Alicia Gonçalves, rélu par Danae Bohigues Garcìa

«Continuaré esta lucha hasta que vea a todos los niños en el colegio», decía Malala Yousafzai mientras recibía su Premio Nobel de la Paz en 2014. Con tan solo 22 años, Malala tiene una vida inspiradora, repleta de dramas y de logros. Esta joven sobrepasa todos los obstáculos que hay en su camino. ¿Quién es ella?

Malala Yousafzai es una joven pakistaní de 22 años. Milita por el acceso a la educación de los niños pequeños, sobre todo de las niñas. En los tiempos del confrontamiento entre los talibanes y los pakistaníes, Malala fue víctima de una tentativa de asesinato. Hoy, después de un largo camino de recuperación y de educación, está diplomada por la Universidad de Oxford.

Hoy en día, continúa militando por la causa del acceso a la educación infantil. Su vida inspiró a miles de personas a «luchar» por una buena causa: la educación. Este combate no parece que vaya a acabar pronto, pero Malala se enorgullece de los avances realizados hasta ahora. Con tan solo 22 años, su vida acaba de empezar. ¿Quién sabe lo que esta mujer logrará en el futuro? Lo único seguro es que su historia marcó un antes y un después en la educación.

Malala: la vida de una estudiante pakistaní

Malala Yousafzai nació en Pakistán, en Mingora, donde vivía con su familia. Esta ciudad fue, durante un tiempo, lugar de ocupación de los talibanes. Durante ese periodo, Malala y su familia se escaparon de la región. Volvieron en cuanto el ejército pakistaní volvió a tomar el control de la ciudad.

Durante la gran mayoría de su vida en Pakistán, Malala fue educada por su padre, Ziauddin Yousafzai, poeta, activista de la educación y propietario de un colegio de niñas en el valle de Swat. Para las niñas de este país, el acceso a la educación era complicado. Los talibanes, al haberse hecho con el control de la ciudad, incendiaron las escuelas para niñas y asesinaron a sus adversarios.

En 2009, cuando Malala tenía tan solo 12 años, se hace famosa en el mundo entero con un blog de la BBC, bajo un pseudónimo, en el que denuncia las dificultades que las niñas encuentran día a día para tener acceso a la educación en Pakistán. Su artículo se titula «El diario de una estudiante pakistaní». Su padre la animó a compartir su testimonio. Algunos reconocen a Malala como una heroína. Incluso su apellido fue utilizado para dar nombre a una escuela para niñas. En cambio, Malala y sus actuaciones molestan a los talibanes. El 9 de octubre de 2012, Malala es víctima de una tentativa de asesinato reivindicado por los mismos talibanes, Tehrik-e-Taliban Pakistan.

Según el porta-voz del movimiento de los talibanes de Pakistán, Malala les suponía una amenaza. «Es una niña con una mentalidad occidental que dedica su tiempo a denunciarnos. A cualquiera que critique a los talibanes le pasará lo mismo». Según el periódico Le Parisien, los terroristas se pusieron en contacto por correo con la AFP para explicarles por qué han intentado matar a la niña. «Apuntamos hacia Malala por su rol de pionera en la defensa de la laicidad y de la, supuesta, moderación del espíritu Lumière».

El día en el que la vida de Malala tomó un camino oscuro

El 9 de octubre de 2012, cuando salía de la escuela, los talibanes intentaron matar a Malala. Dos talibanes armados y enmascarados entraron en el autobús escolar. «¿Quién es Malala?» preguntan los hombres a las niñas aterrorizadas. Ni siquiera saben cómo es su cara. En un momento de pánico, las niñas la señalan. La disparan dos veces, una en la cabeza y la otra en el hombro. Esas dos balas podían haberle costado la vida, mientras que ella solamente quería ir a la escuela.

Está gravemente herida y, la llevan de urgencia al hospital. Algunos dicen de trasladar inmediatamente a la pequeña, de tan solo 14 años, al hospital de Dubái. Tras 5 horas de operación, el 10 de octubre, los médicos anuncian que la bala que atravesó su cráneo y su cuello se ha extirpado exitosamente. A pesar del gran logro de esta operación, la trasladan al día siguiente al hospital militar de Rawalpindi, en Pakistán, que está mejor equipado.

Unos días después, el 15 de octubre, envían a la niña al hospital de Birmingham, en Reino Unido, a través de un avión médicamente equipado, ofrecido por los Emiratos Árabes Unidos. Después de meses de reposos y una vigilancia constante por parte de los médicos ingleses, el 3 de enero de 2013, Malala sale del hospital Queen Elizabeth de Birmingham. Continúa con la reeducación a domicilio antes de operarse de nuevo. Este ataque la dejó desfigurada y era necesario reconstruir su cráneo.

El ataque en contra de Malala: un drama mundial

Esta tentativa de asesinato entristeció al mundo entero, y mostró los riesgos a los que se exponen los oponentes de los talibanes. En el país, numerosas personalidades públicas compartieron su apoyo a Malala por las redes. Es el caso del jefe del ejército pakistaní, Ashfaq Kayani; del líder de la oposición, Imran Khan, e incluso del primer ministro, Raja Pervez Ashraf, quienes la visitaron. Ashfaq Kayani condena este ataque así: «Esas personas no respetan la palabra sagrada del Profeta que dijo: El que no sea bueno con los niños, no es uno de los nuestros». Esta agresión también ha sido denunciada por el presidente, el gobierno y el primer ministro, entre tantos otros más. Este ministro también se opone a la lucha contra los talibanes, que dura desde hace muchos años y todavía no parece que vaya a acabar.

Esta agresión no fue tan solo denunciada por los personajes públicos pakistaníes, ya que cogió una amplitud mundial. Malala pudo contar con el apoyo de muchos personajes importantes del mundo como la Reina Elizabeth II o Barack Obama, presidente de los Estados Unidos en el momento de los hechos. Otras personas que llevan un combate parecido al suyo también la apoyaron, como la iraní Shirin Ebadi, la primera mujer magistrada en el país y Premio Nobel de la Paz en 2003. Anuncia su «profunda admiración por esta niña de tan solo 14 años a la que los talibanes tienen miedo».

Los pakistaníes, alterados por esta situación, expresaron su apoyo en las calles, manifestándose. Sin embargo, cuanto más los personajes públicos occidentales la admiraban, el país sospechaba más de la niña, hasta tal punto en el que creyeron que la joven era un «agente estadounidense». Malala, en su visita a la Casa Blanca en octubre de 2013, pidió a Barack Obama que parase los ataques americanos por drones contra yihadistas del Norte-Waziristan (zona fronteriza de Afganistán). Según ella, «matan a víctimas inocentes y alimentan el terrorismo».

La influencia de Malala en el mundo

La historia de Malala marcó las conciencias del mundo entero. Así, la niña se convirtió muy rápido en ganadora de un Premio Nobel de la Paz en 2014. Es la persona más joven de la historia en recibir este premio. Ganó también muchas otras recompensas por su combate constante por el acceso a la educación, como el Mother Theresa Awards en 2012, el Premio Simone de Beauvoir por la libertad de las mujeres en 2013, el Premio de la Embajadora de la Conciencia en 2013 o el Premio de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas en 2013.

Su lucha imparable por la educación persiste todavía hoy. Desde su llegada a Europa, y después de su recuperación, Malala continúa luchando. El 12 de julio de 2013, en una tribuna de la ONU, habla sobre el difícil acceso a la educación para las niñas en muchos países del mundo. Destacó que: «Los extremistas tienen miedo de los libros y de los bolígrafos. El poder de la educación les asusta».Malala y su padre fundaron una organización internacional sin ánimo de lucro que lucha por la educación de las niñas, el Malala Fund. De hecho, su padre, desde el 10 de diciembre de 2012, es consejero especial de la ONU por la educación.

Desde entonces, su historia, tiene tanta importancia en la educación que los profesores la utilizan como ejemplo para ilustrar las dificultades que otros niños sufren actualmente. Su vida inspiró a muchas personas a ser activistas en esta lucha. Las ONG, así como las misiones por la enseñanza en el extranjero, aumentaron estos últimos años, y millones de personas se unen a esta experiencia.

En Pakistán, existe todavía una enorme desigualdad entre sexos. Las niñas son minoritarias en las escuelas en comparación con los niños. Las razones son diversas, como el nivel socioeconómico, el matrimonio infantil que conduce a una denigración de la educación de la mujer, el miedo a que las puedan violar, etc. En el ranking de Global Youth Developement Index, publicado por el Commonwealth en 2016, Pakistán está en el puesto 154 de 183 países que tienen niños escolarizados. Estas cifras varían según la región del país, pero hubo un ligero aumento de la escolarización femenina. En 2018, todavía había 10 millones de niños y adolescentes sin estar escolarizados según las estadísticas de la UNESCO. Un ligero avance que Malala quiere llevar hasta el final.

Malala hoy en día: «Nuestra tristeza no puede cambiar el mundo»

Desde este desafortunado incidente, Malala vive en el Reino Unido y estudia allí. Está orgullosa de sus logros y lo comparte en Twitter. «Hace 5 años, me atacaron para impedir que hablara sobre la educación de las niñas. Hoy realizo mi primera conferencia en Oxford». Actualmente, está diplomada en esta misma universidad con estudios de filosofía, economía y política.

Recientemente, en diciembre de 2019, Malala apareció en la portada de una revista de moda estadounidense, Teen Vogue. En la entrevista, la joven de 22 años confía a este medio de comunicación: «Pienso que no hay suficientes jóvenes alrededor de la mesa en el momento de tomar grandes decisiones, ni siquiera mujeres. Sin embargo, esto haría la diferencia. Ha habido tantos progresos estos últimos años que ver hoy, niñas como Emma y Greta, hablar públicamente de grandes causas es la prueba de que la juventud también tiene un papel importante».

Ella sabe que el fin su lucha no está cerca, pero anima a todas las personas a combatir individualmente. Los felicita a todos, sobre todo a las mujeres, que luchan activamente sobre lo que es justo. Con pequeños cambios, una comunidad entera puede evolucionar. Lo explica en la tribuna de la revista estadounidense. «Hace miles de años las mujeres y las niñas de todas las partes del mundo se levantaron. No conocemos ni a la mitad (y seguramente sus nombres jamás serán conocidos) pero cambiaron ya su comunidad».

Malala se basa en la importancia de la educación de los niños, sin hacer diferencia entre sexos. Contando con el apoyo de su familia y de sus amigos, Malala asume públicamente que se enfrentó a la depresión, pero explica que: «lo que debemos hacer es ser positivos, porque nuestra tristeza no va a cambiar el mundo». Aunque de pequeña quería ser médica, hoy aspira a una carrera política. «Seré una mujer política más adelante. Quiero cambiar el futuro de mi país y hacer que la educación sea obligatoria», dice según el periódico francés CNews.

Esta aspiración no sorprende a nadie a causa de su pasado y de su activismo. Hoy en día, Malala no aparece en la portada de los periódicos, pero su vida es conocida a través de todo el mundo. Una historia que no será fácil de olvidar, y que inspiró a miles de personas.

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