Crédit Envolée Culturelle DR.

El marido de mi hermano: ¿la homosexualidad en el país del sol naciente?

Artículo reproducido con permiso del Envolée Culturelle en el marco de una asociación.

TRADUCIDO POR PAULA JO GALLEGO Y BERNAT ARANDA

El marido de mi hermano es un manga escrito por Gengoroh Tagame y editado por Akata. Está siendo publicado en el territorio del sol naciente, así como en nuestro país. El Tomo 1 formó parte de la selección oficial del Festival Internacional de Cómic de Angulema. ¿Cuáles son las cualidades que han permitido que este tomo aparezca en esta selección? En tres palabras: tolerancia, familia y dulzura.

Crédito Envolée Culturelle DR.

La historia comienza con el sueño del funeral de los padres del protagonista, Yaichi, junto a su hermano, Ryôji. Yaichi es un amo de casa que se ocupa solo de su hija, Kana. El padre de familia se verá perturbado por la llegada del “marido de su hermano” por no decir cuñado: Mike Flanagan, un verdadero “oso” que viene de Canadá para descubrir Japón, más concretamente, los lugares donde se crió su difunto marido, Ryôji.

La homosexualidad: un motivo más que un tema

En 30 páginas, Gengoroh Tagame presenta a todos sus personajes y al único verdadero hilo rojo en torno al cual girará su serie; algo comprensible, puesto que el autor, un habitual del estilo homo-erótico, se centra esta vez en un estilo completamente diferente: el día a día. Todo está nítido, crudo, en la sensación inmediata, ya que se trata la vida cotidiana de un conjunto de personajes. Esa es la gran fuerza de la obra.

De hecho, existe un malestar real en el carácter de Yaichi: heterosexual, en el marco tan estricto de la sociedad japonesa, hay un doble malestar cuando acoge al “extraño extranjero”: un gay canadiense. Todas sus referencias cambian por completo, hay una violencia interior que es sofocada por los códigos de la hospitalidad japonesa. El tema es serio, se habla de un doble rechazo del otro: hay que tratar el tema con infinita delicadeza para que no se hunda en el énfasis, ni en los clichés más que vistos sobre la tolerancia. ¿Cómo ha evitado el autor esa trampa?  No haciendo de la homosexualidad el corazón de su trabajo, sino centrándose en las relaciones que mantienen –¿o deberían mantener?– los miembros de una familia.

La familia (en el sentido amplio): el motor del progreso

Lo que hará avanzar a Yaichi no será un activista, alguien que luche por la tolerancia, sino una mirada ingenua, inocente, curiosa, que no está condicionada: la de Kana, su hija de 8 años. La niña se fascinará por Mike: ese gran caballero, el tío que acaba de descubrir, y que se sorprende de no haber oído hablar de él hasta ahora. Se trata de alguien que quiere saber, que quiere entender: la fuerza que puede superar los prejuicios. No es la razón solo, es precisamente la ausencia de prejuicios, lo que permite tomar conciencia de la existencia de nuestros propios prejuicios. La reflexión finalmente proviene del mismo personaje, no del exterior, y eso es lo que le devuelve la reconstrucción de su sistema de valores dulces e inquebrantables. Esta dulzura en los ideales proyectados es sin duda la gran fuerza de El marido de mi hermano.

Una construcción hecha para todos

Toda la obra o casi toda se experimenta a través de la mirada de Yaichi; esto implica que el enfoque se basa en el personaje principal masculino heterosexual. Seguiremos el recorrido de este padre de familia, veremos la evolución de su pensamiento, incluyendo los matices aportados por el dibujo (las estructuras de las páginas, que son los gritos interiores reprimidos del personaje, desaparecerán a lo largo de la obra). Viviremos el rechazo, el aislamiento por la oposición de un protagonista triste en un mundo sumido en la oscuridad. La forma es de hecho muy clásica, pero desde el encuadre de la vida cotidiana, lo cual permite que la sinceridad se imponga un poco más en la obra. Todo está dirigido al público en general en un estilo de dibujo muy dulce, inocente, con personajes con características poco angulosas, y las tramas suficientemente claras.

Crédito Envolée Culturelle (DR).

Algunos capítulos acaban con dos páginas en las que Mike (y muy claramente, el propio autor), explican características de la comunidad homosexual: ¿qué significa el triángulo rosa invertido? ¿De dónde viene el orgullo gay, y la bandera arcoíris? ¿Qué significa realmente la expresión “salir del armario”? Estas cuestiones se tratan brevemente, lo suficiente para enseñarnos detalles importantes sobre la comunidad LGBT de una forma muy educativa, pero no demasiado para no dar la impresión de estar en una obra puramente activista.

Por último, si tenemos que encontrarle por fuerza un defecto a esta obra, sería su construcción narrativa. La mayor parte de las “aventuras” son en gran parte por teléfono:  seguramente el autor lo hace para conectar con el aspecto de la vida cotidiana de la obra. La vida cotidiana, en varios volúmenes, tiene que tener al fin y al cabo ciertos imprevistos y algunas situaciones parecen algo artificiales.

“Un cuestionamiento”

Pero esto es solo una queja menor que hacer a la obra: El marido de mi hermano es genial. Se lo recomendaría a todo el mundo, incluso a los más abiertos de mente. Yo me sorprendí a mí mismo, a mí mismo, cayendo en las trampas, en los prejuicios más sorprendentes, sin darme cuenta. Y aunque las cosas no sean “graves”, es sorprendente decirse: “Maldición. No pensé que estaría equivocado acerca de esa persona. Soy de mente abierta –¿por lo menos, eso creo?– y me imagino la mente cerrada allá donde voy… ¿por qué me pasa esto? Debo tener cuidado.”. Y eso es importante. Es un cuestionamiento, al menos, una oportunidad de interrogarse sobre la relación de uno con los demás, y por eso le doy las gracias a la obra y a Gengoroh Tagame.

Habría todavía mucho que decir sobre esta obra, pero yo prefiero dejaros descubrirla, por miedo a caer en una excentricidad en el que la que no cae El marido de mi hermano.

Crédito foto del báner: Envolée Culturelle (DR).

También te gustará