La reedición controvertida de Mein Kampf

TRADUCIDO POR FLORENT CLERQ Y CORREGIDO POR MÓNICA LICEA

El libro de Adolfo Hitler se presentó ante los ojos del público en 2016 y la aplicación de derecho de autor permite ahora su reedición en casi todas las partes del mundo. En Francia, la editorial Fayard ha fijado su versión para el 2018.

Con más de 12 millones de ejemplares vendidos durante la época de la Alemania nazi, Mein Kampf, sigue siendo un éxito editorial después del suicidio de su autor y la caída del tercer Reich, convirtiéndose en un objeto oscuro de curiosidad morbosa, de fascinación y de espanto hasta fines de los años 80. Constituyó un modelo para los dictadores y un libro de cabecera para los terroristas en potencia. Luego fue vendido al público clandestinamente por editores o bien a través de un simple clic tras la aparición del Internet.

Créditos Louison Bojuc.

French version

Sin perder la oportunidad de expresar su rabia contra su vecino francés, el mismo Hitler prohibió la publicación de Mein Kampf en Francia. Sin embargo, “les Nouvelles Editions Latines” publicaron el libro en su versión completa y traducida al francés desde 1934 pero, al poco tiempo, su director fue juzgado en el tribunal, y aunque se prohibió la difusión del libro, este continuó circulando en el país de manera clandestina. En 1938, una versión reducida y trunca fue publicada para los lectores franceses por la editorial Fayard. En esta, se retrataba a Hitler como el pacificador de Europa.

La etapa de posguerra fue una época de grandes trastornos entre la sensibilización sobre asuntos de memorias históricas y sobre la multiplicación de actos antisemitas así como de profanación de monumentos conmemorativos. Varias librerías vendían Mein Kampf, de los cuales ciertos ejemplares habían sido el fruto de una fabricación reciente y, por lo tanto, ilegal. La Liga contra el antisemitismo (LICA) presentó una denuncia en contra de “Les Nouvelles Editions Latines” y de las librerías involucradas, para que estas fueran multadas por el Tribunal de Grande Instancia de Paris. El libro fue retirado del mercado, pero considerando la naturaleza excepcional de la obra, el Tribunal eligió una medida excepcional declarando que su venta “podría ser autorizada de nuevo a reserva de que se añadiera en primera página” la ley de 1972 sobre la lucha contra el racismo, el juicio de este asunto y extractos de las sesiones de Nuremberg.

“Mein Kampf”: ¿Una reedición necesaria?

El argumento es pedagógico para muchos defensores de la publicación y de la actual reedición de Mein Kampf. Este mismo enfatiza sobretodo una preocupación educativa y conmemorativa al público, el cual debe ser debidamente advertido acerca del contenido al cual se expone, con el objetivo de desmitificar y situarlos en el contexto de los años 30. Sin embargo, los detractores estiman que el publicarlo hoy en día, constituiría no sólo a una regresión histórica, sino que daría un nuevo impulso al odio racial y a la exasperación de la xenofobia. Incluso, tal concesión resultaría como un insulto en cabeza propia a aquellos que sufrieron directamente o a sus allegados, las persecuciones perpetradas en nombre de la doctrina hitleriana. Son varios los historiadores que evocan que la compra de Mein Kampf solo lleva al gozo de poseer “el artefacto del mal”. Aún y con un éxito editorial en Alemania con 85 000 ejemplares vendidos en el último año, su lectura resulta pesada e indigesta.

“Advertencia al lector” – Créditos Louison: Bojuc.

Hasta el año 2015, la única edición legal era la que había sido editada por los “Nouvelles Editions Latines”. Las primeras palabras del libro son “Advertencia al lector”, un aviso que prosigue en las ocho primeras páginas, en donde se presentan referencias jurisprudenciales y datos históricos sobre las persecuciones padecidas bajo el tercer Reich. Mismas que, de hecho, desde su introducción al mercado, los editores no tienen obligación alguna en mantener dicha introducción considerada como indispensable por muchas personas.

Editorial Fayard: un encuentro fijado para el 2018

En Francia, Fayard propondrá una transcripción actualizada y traducida para remediar los errores de 1934, la cual estará ilustrada de manera crítica por notas de científicos e historiadores. Dicho proyecto había estado siendo preparado desde hace años y el lanzamiento había sido anunciado desde el 2016 , pero el anuncio creó polémica y la editorial, acusada de querer solo aprovechar este acontecimiento como una oportunidad comercial, no ha dejado de postergar el lanzamiento. Políticos como Jean-Luc Mélenchon han trasladado el debate de la esfera académica a la esfera pública. “Imposible que tengamos Mein Kampf cuando ya tenemos a Le Pen!” dijo con razón el líder de la France Insoumise” durante la campaña presidencial francesa del 2017.

La nueva fecha de publicación está prevista para el 2018: a pesar nuestra insistencia, la editorial Fayard no ha respondido a nuestras preguntas o solicitudes de entrevista.

Un éxito más allá de Europa

Algunos países con veleidades independentistas o supremacistas se inspiran y adaptan las teorías de Mein Kampf contra el enemigo local, como en India o en Turquía, siendo este último en donde el número de ejemplares del libro es el mayor de todo el mundo. En ocasiones, también es incluso utilizado como manual de liderazgo o de psicología personal, especialmente en las escuelas norteamericanas. El libro ha sido también adaptado al manga y a los cómics en el país del sol naciente, en donde los jóvenes que se oponen a la sociedad japonesa actual, se dejan seducir por las publicaciones neo-nazis. Best-seller, artefacto supremo de un “kit” del extremismo, manual escolar… Más allá de las fronteras europeas, Hitler seduce.

¿Qué se debe hacer con Mein Kampf?

Mein Kampf podría ser percibido como un catalizador, una respuesta dada a sentimientos de rabia que se hace cada día más intenso. Al momento de la crisis migratoria del 2015 en Europa, internautas del periódico británico Daily Mail retomaron extractos del libro que trataban el asunto judío reemplazándolos por  los inmigrantes, con el objetivo de destacar hasta qué punto se normalizan las palabras de odio en nuestra época. Pero, ¿qué se debe hacer con Mein Kampf y con las otras publicaciones antisemitas que incitan a someter algunas culturas? En nuestro mundo súper-conectado, censurar la publicación del libro sería irrisorio, mas llevar a cabo un proyecto educativo y pedagógico suena como una opción relevante. De hecho, una versión “explicada” sería preferible a la de dejar textos sin contextualización ninguna circular por Internet. Por lo tanto, dejar esta obra venderse libremente en las librerías y garantizar que los ingresos de venta sean asignados a la financiación de asociaciones encargadas de la prevención y de la sensibilización podría resultar benéfica. La otra opción podría ser encasillarlo como un objeto únicamente científico, el cual se consultaría en línea, de manera muy restrictiva y sin difusión alguna de cualquier formato impreso al público. En 2013, la LICRA (Liga internacional contra el racismo y el antisemitismo) obtuvo la interdicción de cinco libros editados por Alain Soral por motivo de antisemitismo : “La Antología de las palabras contra los judíos, el judaísmo y el sionismo” (L’Anthologie des propos contre les Juifs, le judaïsme et le sionisme) de Paul-Eric Blanrue, “Francia judía” (La France juive) de Edouard Drumont, “La Salvación por los Judíos” (Le Salut par les Juifs) de Léon Bloy, el “Judío Internacional” (le Juif international) de Henry Ford y  “La Controversia de Zion” (La Controverse de Sion) de Douglas Reed. A pesar de las prohibiciones, en 2018, nunca antes habían sido tan numerosos los admiradores de las teorías de Soral.

Rascar hasta al fondo del barril nazi

La polémica alrededor de la reedición de Mein Kampf ha permitido revelar la proliferación de obras racistas y antisemitas que van adquieriendo una audiencia más y más significativa, la cual implica una banalización de las teorías nazis y un deseo por rehabilitar aquellos autores caídos en la desgracia. Por ejemplo, el diario de Joseph Goebbels, el jefe de la propaganda nazi fue publicado en 2006 por la editorial “Editions Tallandier”, o las cartas intercambiadas entre “el verdugo” Heinrich Himmler y su esposa fueron reveladas al público en 2014. De la misma manera, al año siguiente, “Los Escombros” (Les Décombres), libro emblemático del fascista francés, Lucien Rebatet, fue reeditado por “les Editions Laffont”. También se puede hablar del diario del antiguo ministro del tercer Reich Alfred Rosenberg, publicado por la editorial Flammarion. Y a principios de este año 2018, una nueva protesta surgió con el anuncio de la reedición de los textos odiosos de Louis-Ferdinand Céline.

El historiador, André Loez, lamenta el desarrollo de esta tendencia de las editoriales a “rascar hasta al fondo del barril nazi”. Ese mismo que inspiraría tanto las teorías de polemistas como Zemmour, Soral o Dieudonné, como los discursos de la ultraderecha en todo el mundo. Mein Kampf y sus secuaces no cesarán nunca de atormentar las memorias ni de inspirar los impulsos de muerte y destrucción. El futuro dirá si Fayard se decide para finalmente dar el paso… o no.

Foto de portada y créditos: Phalinn Ooi

 

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