Juegos olímpicos París 2024: Quien gana pierde

TRADUCIDO POR NATALIA VERGARA FUENTES Y CORREGIDO POR MÓNICA LICEA

La campaña de los Juegos Olímpicos de París se desarrolló al mismo tiempo que la campaña presidencial.  A pesar de los numerosos gastos de comunicación, la candidatura parisina no entusiasmó a mucha gente. Desde entonces, múltiples fugas de información concernientes a la atribución de esos juegos salieron en la prensa, donde el caso Lima hirió la imagen de la misma.

El jueves 26 de abril, la Asociación nacional de jóvenes del Instituto de altos Estudios de Defensa Nacional (ANAJ-IHEDN en francés) organizó un encuentro sobre los  “Secretos de la candidatura París 2024” en presencia de Sébastien Moreau y Alfred Huot de Saint Albin, todos miembros del equipo París 2024. Los oradores mantuvieron la victoria de una “aventura colectiva” y tuvieron cuidado de esquivar las preguntas incomodas.

Imperdible

“Vencer sin peligro es ganar sin gloria”. La máxima de Cid de Cornaille, atribuida erróneamente a Seneca, se presta voluntaria a la situación, ya que la candidatura parisina parecía imperdible.

Para empezar, las ciudades candidatas se podían contar con los dedos de una mano. Los rápidos retiros de Roma y Budapest, precedidos por el de Hamburgo,  donde 51,7% de los  habitantes respondieron “Nein” al referendo, facilitaron enormemente la tarea parisina.

Si los hamburgueses pudieron expresarse, se parte de una decisión deliberada el negar a los habitantes de Budapest y Paris a un refrendo de consulta. Etienne Thobois, director general de Paris 2024 argumenta que “Los referendos precoces en un proceso de candidatura siempre han mostrado una movilización más importante de opositores que de partidarios”. Sébastien Moreau, no dice otra cosa, y afirma que ésta decisión fue tomada porque “la gente vota mal”.   Una visión particular de la democracia que no se puede suscitar sin citar a Bertold Brecht “¿No sería más simple para el gobierno disolver al pueblo y elegir otro?”

Los Ángeles, el bello caso

Solamente quedaba Los Ángeles en competencia. Ni más ni menos que la megalópolis americana se mostraba más favorable en la negociación. Es conveniente recordar, que para la metrópoli estadounidense, los Juegos Olímpicos no eran una prioridad. Los Ángeles era el reemplazo de Boston, en donde la falta de adhesión popular acabó con la candidatura para el 2024; LA aprovechó el desinterés de otras ciudades por la organización de los Juegos Olímpicos para exigir a la CIO beneficios. Contrario a París, la ciudad californiana no regresaría ningún porcentaje, normalmente el 20 %,  de las ganancias estimadas en 100 mil millones de dólares. El alcalde demócrata de la ciudad, Eric Garcetti, no lo escondía “Era un trato demasiado bueno como para dejarlo pasar”  

¿Qué entonces habrá concesiones económicas adquiridas por Los Ángeles, que París no tendrá? “Falso” Se defiende M. Moreau quien afirma que hay “Fuertes probabilidades para que el CIO renuncie a ese 20% en el 2024”. Una hipótesis poco probable.

Privatización de las ganancias, socialización de las pérdidas

El presupuesto estimado para la organización de los Juegos Olímpicos es de 6,6 mil millones de euros. Un presupuesto que se separa en dos partes: por una parte, la inversión privada, aproximadamente unos 3,8 mil millones de euros, de los cuales el CIO financiará con un aporte hasta de mil millones euros. A lo que se le suma 1,1 mil millones para el programa de marketing y 1,15 mil millones para la boletería. De esa parte, es probable que las inversiones se rentabilicen, por ahora, el CIO cuenta “solamente” con el 85% de billetes vendidos contra el 97% habitual.

Por otra parte, el retorno de las inversiones para el estado parece poco probable. Este último, va a participar directamente hasta con mil millones de euros a los que se les debe agregar 500 millones de euros financiados por las colectividades territoriales. Los financiamientos para la infraestructura de lugares como la villa olímpica y  los sitios de competición, podría tener problemas ya que el presupuesto podría multiplicarse. Un reporte reciente de la Inspección General de Finanzas afirma que “Hay riesgos reales de la no realización dentro de los plazos de ciertos equipamientos pero también de sobre costos importantes” Que es el caso del centro náutico de St. Denis, donde el costo inicial podría doblarse.

En cambio, el Estado se ha reservado la construcción de programas inmobiliarios, en donde el retorno de inversión será significante.

Una vez más, el fenómeno de la privatización de los beneficios y la socialización, por medio de los contribuyentes, de deudas es aplicable.

¿Quién quiere aún los Juegos Olímpicos?

Los tropiezos presupuestales de los últimos Juegos Olímpicos, tanto de verano como de invierno, han disminuido la voluntad de las ciudades a postularse como candidatas. Si bien los juegos olímpicos de Barcelona transformaron de manera positiva a la capital catalana, el balance correspondiente a Atenas, Rio y aún Sochi, muestran costos exorbitantes que perjudicaron a las cuentas públicas y obligaron a muchos habitantes a mudarse. Es por esto, que la agenda 2020 tiene como objetivo “Cambiar de modelo económico” afirma Alfred Huot de Saint Albin. Principalmente por la “Reducción de costos de candidatura, la disminución del número de presentaciones autorizadas y con una gran contribución financiera por parte del CIO”.  Una condición sine qua non que a pesar de todo, no garantiza extravíos presupuestales en el futuro. Y Moreau afirma que: “Según un estudio llevado a cabo por un organismo independiente, los JO van a retornar a París en forma de externalidades positivas, 11 mil millones de euros en 10 años”.  Sin embargo, aquel que estuvo a cargo de “hacer ganar” a París,  no dice que pasará con las otras ciudades francesas, donde el contribuyente financia con alrededor de 210 millones de euros el financiamiento de infraestructuras.

La historia de los JO muestra que solo una ciudad tiene éxito en extraer beneficios: Los Ángeles, 220 millones de dólares en 1984. “La Historia es un perpetuo comienzo” decía Thucydide. Hay una gran oportunidad de que ese vuelva a ser el caso.

Amoureux de ma Bretagne et des Balkans.

También te gustará