Países nórdicos: la derecha populista seduce cada vez más

TRADUCIDO POR UXÍA GESTO Y CORREGIDO POR MÓNICA LICEA

En Finlandia, Noruega y Suecia los partidos de la derecha populista obtienen desde hace diez años unos resultados cada vez más elevados en las elecciones. A principios de septiembre, los resultados de las elecciones legislativas suecas fueron seguidos muy de cerca en toda Europa ante el riesgo de que el partido de la derecha populista ganase las elecciones.

Durante mucho tiempo, en Finlandia, Noruega y Suecia, los partidos de la derecha populista no estuvieron presentes en la escena política. Si el Partido del Progreso noruego (FrP) emergió a principios de la década de 1970, en un momento de ralentización temporal; el Partido Demócrata sueco y el de los Verdaderos Finlandeses, aparecieron a principios de los 90. Desde hace diez años, estos tres partidos seducen cada vez más y se han convertido en una verdadera alternativa política en los países nórdicos. Los programas de estas formaciones proponen frenar la inmigración, una economía cada vez más nacionalista y una ideología euroescéptica. Para el presidente de la sección joven del Partido del Progreso (FrP), Bjorn-Kristian Svendsrud, hay una diferencia entre su partido y el Partido Demócrata sueco. Según Svendsrud, el Partido Demócrata sueco, es nacionalista y conservador, mientras que los ideales del Partido del Progreso reposan sobre la bajada de impuestos y la voluntad de tener un Estado menos intervencionista.

Los partidos de la derecha populista obtienen resultados históricos en las elecciones

Desde 2011, el partido de los Verdaderos Finlandeses es la tercera fuerza política del país y el primero en la oposición. Por otra parte, el Partido Demócrata sueco está presente en el parlamento desde 2010. En las elecciones de septiembre, obtuvo el histórico resultado de 17,53%, lo que representa más de un millón de votos y que lo convirtió en la tercera fuerza política en el parlamento sueco. El ascenso del Partido del Progreso en Noruega es diferente. Desde 2005, el partido es la segunda fuerza política en el Stortig (Parlamento Noruego). Aunque los resultados electorales han descendido desde 2013, es la primera vez en la historia que forma parte de la coalición gubernamental. Varios miembros del FrP ocupan puestos claves en el seno del gobierno; por ejemplo, en el Ministerio de Finanzas, en el de Justicia y Seguridad Pública, en el de Petróleo y Energía, en Inmigración e Integración, en el de Agricultura, y también en los de Juventud, Igualdad e Inserción Social.

¿Por qué cada vez más electores se decantan por estos partidos conservadores y nacionalistas? Según Bjorn-Kristian Svendsrud, los jóvenes noruegos eligen el FrP para obtener una disminución de impuestos, un Estado menos presente en la vida cotidiana, una mayor seguridad y un control más estricto de la inmigración. La crisis de los refugiados de 2015 y 2016 reavivó las preocupaciones en torno a la cuestión de la inmigración en los países nórdicos. En Noruega, este periodo coincidió con la puesta en marcha de una nueva legislación para restringir el derecho de asilo, el 19 de noviembre de 2015. De la misma forma que, a principios de 2016, Suecia restableció el control de las fronteras. El número de inmigrantes en estos países condujo a ciertos ciudadanos (117 401 inmigrantes no-ciudadanos en 2017 en Suecia por 10 millones de habitantes, según Statistics Sweden) a elegir partidos de extrema derecha, con la esperanza de conseguir un mayor control de los flujos migratorios.

¿Fracaso del Welfare State y del modelo de integración escandinavo?

El funcionamiento de los países escandinavos reposa sobre un Estado fuerte e intervencionista. El Estado Providencia (o Walfare State), se aplica sobre todos los ciudadanos y sobre todas las personas que tengan permiso de residencia. En Noruega, se ha puesto en marcha un programa de acogida a refugiados. El objetivo es que todos aprendan a hablar noruego y comprendan las bases de la sociedad noruega para poder después continuar sus estudios o entrar en el mercado laboral. La iniciativa da buenos resultados, dado que la aquellos que la siguen encuentran un empleo más fácilmente. Las ayudas del Estado a favor de los inmigrantes en los países escandinavos llevan a numerosas personas a cruzar la frontera. Sin embargo, aquí surge la duda sobre la sostenibilidad del modelo económico escandinavo. Una distribución de ayudas generosa implica tener un buen fondo económico. Con un número elevado de inmigrantes y demandantes de asilo, el programa de integración tiene un coste que puede ser percibido de forma negativa por algunos ciudadanos y también por ciertos representantes políticos. Es por esta razón por la que se tomó la decisión de restringir la inmigración en 2015 y 2016.

Mientras que otros países europeos envidian el modelo de los países nórdicos, mezclando la economía de mercado con el Estado Providencia, los noruegos piensan que el Estado está excesivamente presente y que controla demasiado la vida de los ciudadanos. ¿Cuál es el punto medio? La presencia, cada vez más fuerte, de la derecha populista tanto en los países nórdicos como en el resto de Europa, plantea dudas sobre la visión del modelo escandinavo. ¿Resistirán estos partidos de derecha populista al ejercicio del poder? El ejemplo finlandés permite ponerlo en duda. El partido de los Verdaderos Finlandeses abandonó la coalición gubernamental en 2017, después de dos años de ejercicio. Los Verdaderos Finlandeses se dividieron, después de que el ala más radical del partido se situase a la cabeza se creó una nueva coalición política. En Noruega, ciertos investigadores como Katrine Fangen y Mari Vaage observaron un cambio en la retórica de los políticos del FrP tras su entrada en la coalición gubernamental. Los discursos son menos violentos que antes. De esta forma, la formación se integra más fácilmente entre los partidos tradicionales.

Foto de portada. Créditos: Brage Aronsen.

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