Erdoğan maneja una “política imperial” en Turquía

TRADUCIDO POR MARIA ALEJANDRA PAIXAO

Tras los atentados del pasado 12 de enero en Estambul, el Journal International decidió interesarse en el contexto de este acontecimiento. Con este fin, también decidimos entrevistar a dos estudiantes franceses: Loris, estudiante de 21 años en ciencia política y de origen armenio, y Berevan, estudiante de 26 años en Lengua y Literatura Inglesa, de origen kurdo. Ambos aceptaron testimoniar sobre el estado actual del país. Encuentro.

EJournal International: El pasado 12 de enero, un kamikaze perpetró un ataque reivindicado por Daesh en Estambul. El gobierno turco ha sido acusado en varias ocasiones de apoyar a esta organización. ¿Creen ustedes que sea el caso?
Loris: No me gustaría decir más al respecto porque no sé cuál es la estrategia de Erdoğan. Pero a mi parecer, estos dos no están necesariamente vinculados. No se puede creer verdaderamente en su lucha contra Daesh. Es más, esta le permite ver el desarrollo del terrorismo dentro del país, permitiéndole hacerse pasar por la víctima. Esto se perfila bien al momento de ver los combates llevados a cabo contra toda forma de terrorismo, sin diferenciar el PKK  (Partido de los Trabajadores de Kurdistán) de Daesh.
Berevan: Al hacerle creer al resto del mundo que no tiene ningún vínculo con Daesh, Erdoğan cayó en su propia trampa. Hoy, sin embargo, tenemos pruebas más que suficientes para demostrar que sí están vinculados. Él quiso jugar en ambos bandos. Al querer que Turquía pase a ser parte de la Unión Europea, él intenta complacer a las grandes potencias. Aun así, no intervino en contra de los terroristas.
JI: Turquía ha intentado entrar a la Unión Europea desde 1987. Teniendo en cuenta la política de Erdoğan, tantas veces criticada, ¿es deseable que Turquía se vuelva parte de la Unión Europea?
Beveran: ¡Absolutamente no! Turquía es una dictadura, por lo que no hay lugar para ella en la Unión Europea. Pienso que Turquía no representa los valores primarios de la Unión Europea y no debe hacer parte de ella.
Loris: Estoy bastante en contra, no por razones geográficas o históricas, sino porque pienso que al acoger a Turquía en su seno, la Unión Europea estaría cometiendo un gran error. Esto implicaría más construcciones y más esfuerzos, lo que representaría un cambio drástico en la política europea. Muchas veces se dijo que las elecciones de integración de la Unión Europea determinarían su política global. El hecho de integrar a Turquía obedecería a un interés puramente puntual, y la Unión Europea ya tiene problemas en cuanto a su construcción. Por otro lado, pienso que no sería bueno que Europa trajera a Turquía consigo. Esto es objeto de una reflexión muy profunda, y en este caso, falta perspectiva para poder decidir.
JI: ¿No es importante que la Unión Europea mantenga una relación especial con Turquía?
Berevan: Sí, seguramente habrá intereses tras esta, pero no le veo la ventaja.
Loris: Hacer que Turquía entre a la Unión Europea no es la solución. Existen muchos acuerdos firmados fuera de la Unión Europea, en particular con Armenia, Georgia… No es por esto que estos países se integran a la Unión Europea. En el caso de Turquía, no hay que olvidar que la política expansionista de Erdoğan se inscribe en el marco de una dictadura. Es una política imperialista, en donde el gobierno vive de la nostalgia de la potencia del Imperio Otomano de antaño. Quizás la integración a la Unión Europea bloquearía esta voluntad de expansión, o al contrario, reforzaría su poder. Aun así, hay muchas razones para decir no.
JI: En una entrevista al Journal International, un profesor turco también afirmaba que Turquía, “el país más poderoso del Oriente Medio”, era el más estable de la región, mientras que los demás países lidiaban con problemas democráticos, políticos y económicos. ¿Comparten ustedes esta visión de Turquía y del Oriente Medio?
Loris: No entiendo como alguien puede declararse a favor del gobierno de Erdoğan y afirmar que el país está políticamente estable. Turquía enfrenta una crisis política importante, frente a la cual la única solución de Erdoğan es aumentar aún más su poder sobre el pueblo. Estamos a dos pasos de nuevas masacres étnicas – como las del comienzo del siglo 20 – cuyo pretexto ya no es la secularización, sino la islamización. A mi parecer, Turquía no es para nada estable: está en crisis. Y hay países que, en paralelo, tienen más influencia en el Oriente Medio.
JI: Durante esa misma entrevista, el profesor aseguró que no había diferencia entre el PKK – partido que no representa a los kurdos – y Daesh. También apoya el hecho de que la imagen de los europeos frente a la situación kurda en Turquía se debe a la propaganda del PKK. ¿Qué les inspira todo esto?
Loris: El problema de tener un discurso de Estado que asimila PKK y Daesh, es que esta ausencia de distinción se presenta entre la población. Erdoğan mezcla todo con todo al asociar a Daesh con el PKK. ¿Cómo quieren que la población sepa la diferencia entre los kurdos y el PKK? Los turcos vandalizan todos los almacenes y comercios kurdos… Nos enfrentamos a un verdadero linchamiento público de las minorías étnicas (kurdos, armenios…). Por más que Erdoğan insista en decir que no alimenta en ningún caso el odio hacia estas poblaciones (aun así autóctonas), no es el caso, ya que cuando poblaciones o negocios kurdos sufren ataques violentos, la policía no interviene sino en raras ocasiones.
Manifestation à Stockholm (Suède) le 17 août 2014. « Kurdistan besoin d'aide ! ». Crédit Stefan Olsson / Flickr (CC BY 2.0)

Manifestation à Stockholm (Suède) le 17 août 2014. « Kurdistan besoin d’aide ! ». Crédit Stefan Olsson / Flickr (CC BY 2.0)

Berevan: El hecho de que los kurdos tengan negocios en Turquía no significa que estos estén completamente integrados a la sociedad. Varias ciudades kurdas al sur de Turquía son atacadas todos los días, a lo que tienen que establecerse toques de queda. En algunos casos, los policías turcos entran a las viviendas de los civiles para asesinarlos. Llega un momento en el cual no me gusta definir esto como ser hermanos y hermanas. Es más, cuando el jefe del partido pro-kurdo declaró querer paz entre kurdos y turcos, fue tratado de “traidor” por los turcos. Yo no le llamo a esto un gobierno estable, en el cual las minorías viven en paz. Es propaganda. Erdoğan es el primero que tacha a los kurdos de traidores y terroristas, y es el primero que no hace la separación con Daesh. Ahora bien, el que comete todos los actos con los que se acusa a los kurdos es él.
JI: ¿Podríamos afirmar que Turquía es un país estable y democrático?
Berevan: Dictadura, propaganda y terrorismo. Eso es todo lo que Turquía me inspira en este momento.
Loris: Creo que Turquía se enfrenta al desafío de reconciliar sus poblaciones. Sin embargo, en lugar de hacer esto, las está oponiendo. El país vive con la nostalgia de un imperio pasado, con la propaganda, como decía Berevan, y con el culto al presidente Erdoğan, y todo el mundo parece seguir esta corriente, especialmente la diáspora turca, quien no parece darse cuenta de lo que está sucediendo. Sin embargo, con el fin de unir la población – y no dividirla –, los dirigentes tienen que asumir sus responsabilidades.

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