¿ Una denigración agrícola europea ?

TRADUCIDO POR ALEXANDRE GIORGI Y CORREGIDO POR MÓNICA LICEA

Mientras los agricultores franceses denuncian el “agri-bashing” predominante, el Parlamento Europeo cierra, tras un año de trabajo, el “archivo epidérmico” del glifosato. Los eurodiputados consideran que esto no es suficiente para reavivar el sentimiento de estigma expresado el año pasado por la comunidad agrícola.

Hace un año, Europa estaba apasionada y dividida por la votación sobre la renovación de la autorización de comercialización del glifosato. Ningún partido había logrado obtener la ventaja, puesto que todas las posiciones sobre la sustancia habían sido tomadas en conjunto. La industria del glifosato no estaba obteniendo la prórroga de diez a quince años que pedía, mientras que las ONG medioambientales ni siquiera podían argumentar a favor de una prohibición del producto en los próximos tres años. La necesidad de que la Unión Europea (UE) tomara una decisión técnica sobre si la sustancia era o no peligrosa (al exponerse a una acción por defecto) había sido puesta en peligro por estos enfrentamientos, y luego eclipsada por las sospechas de conflictos de intereses y los incumplimientos de su protocolo de análisis de productos fitosanitarios. Mientras que la UE estaba siendo criticada por la opacidad de su sistema democrático, los agricultores lo estaban por su uso del modelo agrícola convencional.

¿PEST, la solución?

Antes de la renovación de cinco años – contra diez inicialmente propuestos por la Comisión Europea, el eurodiputado socialista del S&D, Eric Andrieu, había pedido la creación de un comité especial para “restaurar la transparencia, la confianza pública […], evaluar el procedimiento, analizarlo y, a continuación, hacer propuestas en caso de que existan disfunciones o problemas en el protocolo de evaluación de plaguicidas”. Temido por los funcionarios de la Comisión Europea, este dispositivo de control parlamentario de su trabajo, denominada PEST, fue adoptado el 6 de febrero. Se le asignaron nueve meses para llevar a cabo, bajo la presidencia de E. Andrieu, audiencias con expertos y controles de los actores implicados en el protocolo, en particular en la Comisión y sus agencias.

En su conclusión, el 6 de diciembre, los treinta miembros aprobaron el informe final de su comisión, concluyendo que hubo algunas deficiencias en el proceso de evaluación. A pesar de haber sido aprobada con 23 votos a favor, 5 en contra y 1 abstención, esta votación cuasi consensuada deberá repetirse en el Pleno del 17 de enero. “La ambición es tener una votación amplia, de modo que la posición del Parlamento no pueda ser cuestionada, en particular con respecto a las cuestiones de salud para los ciudadanos europeos”, dijo É. Andrieu, confiado, porque la Comisión Europea seguirá siendo libre de tener en cuenta o no el informe.

Ahora es el mundo político el que se está quedando atrás

Unirse para influir en la Comisión Europea: esto es aún más complejo ya que, en el caso del glifosato, es a menudo el interés general el que se opone al de los agricultores.

Para la eurodiputada liberal conservadora Angélique Delahaye, inicialmente reacia a su creación, PEST concilia partidos e intereses en materia de salud “porque los agricultores son las primeras víctimas potenciales de los plaguicidas”. Al igual que ella, desde febrero otros eurodiputados han reconocido un descenso en el uso de pesticidas y una mejor recepción del trabajo de la PEST por parte del sector agrícola; “ahora es el mundo político el que se está quedando atrás”, reconoce Andrieu. La Cámara de Agricultura de Alsacia, al igual que la “Agence Bio” [“Agencia Orgánica”, en francés], lo confirman. Una mejor gestión de la eficiencia de los productos, el desarrollo de métodos alternativos, y la reconfiguración de los sistemas de producción han conducido a una reducción en el uso de plaguicidas del 15% al 20% en 2018.

En las mismas proporciones, el comienzo del 2018 estuvo marcado por la aceleración de las conversiones de las granjas convencionales a las orgánicas, a pesar de que en 2016 y 2017, 10.000 granjas ya habían dado el paso; cifras bastante satisfactorias para Florent Guhl, Presidente de la “Agence Bio”. Pero lejos de concientizar a los agricultores sobre los peligros de los plaguicidas, dichos cambios se deben a una anticipación de su abandono a largo plazo. Aunque su uso sea limitado, este sigue siendo un seguro “esencial” para la producción y los ingresos de los agricultores, con el riesgo de limitar la transición a la producción ecológica.

Planicie agrícola del norte de Alsacia, muy centrada en la agricultura ecológica. Créditos: Luca Campisi.

¿Transición financiada por una reforma de la Política Agrícola Común (PAC)?

Criticado y descrito por los diputados de todos los grupos parlamentarios como “el bricolaje de la Comisión”, el proyecto de reforma de la PAC presentado por la Comisión Europea al Parlamento Europeo está siendo modificado actualmente por los miembros de la Comisión AGRI (Agricultura) e influido por el trabajo de PEST.

Es necesario fomentar en mayor medida la agricultura ecológica en el marco de la PAC” afirma el Sr. Tarabella, socialista belga y miembro de PEST y AGRI, para quien la que la utilización de plaguicidas en menor medida o nula podría convertirse en una condición para la concesión de la ayuda europea. Sin apoyar directamente la propuesta, É. Andrieu, también ponente del segundo capítulo de la PAC, subraya sin duda el “valor añadido en términos de empleo, economía territorial y sobre el terreno[…] de un modelo agrícola que debe fomentarse”, a través de las ayudas, así como del apoyo político y material a los agricultores, pero no a cualquier precio. Tener cuidado de no apresurar a los agricultores ni de cambiar repentinamente de sistema es también y sorprendentemente la posición defendida por F. Guhl.

El objetivo de dicha versión de la PAC requeriría también, según él, la financiación de una mejor accesibilidad y la promoción de los cortocircuitos porque “no es lógico importar, con diferencia, un producto virtuoso”; de ahí la complejidad del sistema propuesto por el Sr. Tarabella. Establecido en Suiza, este ha conducido a una reducción de la producción agrícola, lo que ha obligado a la Federación a importar los excedentes de la producción europea. Además de otros, la aplicación parcial de este mecanismo de apoyo por parte de la UE podría equilibrar los sectores agrícolas europeos, aumentar los precios de coste, y reducir al mismo tiempo el uso de plaguicidas. Pero la idea no atrae a los primeros interesados, incluido L. Baehl, un productor alsaciano convencional, el cual parece preferir abandonar la PAC, por un incentivo para la transición; “esto evitaría decir que los agricultores son cazadores de recompensas”. Deplorando el hecho de que algunos agricultores dependan en un 80% de la PAC, insinúa que ésta produce una forma de “agri bashing” en la sociedad, misma que el sector podría prescindir.

Foto de portada. Créditos: Luca Campisi.

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