Universidades suecas: ¿la excepción que confirma la regla?

TRADUCIDO POR: BERNAT ARANDA Y NÚRIA HURTADO SERRAMALERA

Cada año se publica la clasificación de las mejores universidades del mundo. No resulta sorprendente que los Estados Unidos y el Reino Unido dominen el ránking. Sin embargo, tienen muy de cerca la competencia de las universidades públicas suecas. En un momento de privatización a todos los niveles en todos los sectores, Suecia intenta conservar lo que hace de este país uno de los más igualitarios del mundo. Una fuerte financiación pública, uno de cuyos pilares es la educación.

¡Seis universidades en el top 200!

Este año, 6 de las 12 universidades suecas figuran entre las 200 mejores universidades del mundo en las clasificaciones Times Higher Education (THE) y QS University Ranking. Con sus campus imponentes, estas instituciones tienen un poco el aspecto de la vida estudiantil a la anglosajona y no parecen diferenciarse de las universidades de prestigio internacional. Pero hay una diferencia notable: los estudiantes suecos. así como sus homólogos europeos, no avanzan ninguna tasa de escolaridad para estudiar en ellas.

Una financiación pública importante de las universidades

En su página web oficial, la universidad de Lund celebraba después de las vacaciones de formar parte de las 100 mejores universidades del mundo, seguida por el Instituto real de tecnología (KTH) en el lugar número 98 y la universidad de Uppsala en la posición número 112.

Contrariamente al Reino Unido y a los Estados Unidos, con los que Suecia frecuenta las mejores posiciones de las clasificaciones mundiales en materia de formación e investigación, un 90 % del apoyo económico de las universidades suecas son inversiones públicas. Esta tendencia se repite en otros países escandinavos, como Noruega o Dinamarca. Según la Agencia nacional de educación superior (Universitetkänslerämbetet), la suma total concedida en 2016 a la enseñanza superior es elevada a casi 70 mil millones de coronas suecas (7 mil millones de euros), un 6,5 % del PIB sueco. Además, el país es el segundo miembro de la UE en cuanto a inversiones en investigación y desarrollo, muy por encima de la media europea (4,9 %). Suecia intenta convertirse en un líder mundial en el campo.

Los centros disponen de una gran autonomía

El sistema de enseñanza superior de Suecia se distingue también por una gran autonomía de los centros para tomar decisiones. Aunque se benefician muy generosamente de un apoyo económico público, también gozan de una gran independencia respecto a las formaciones que desean ofrecer. «Las universidades y escuelas superiores son autoridades independientes que deciden qué formaciones quieren ofrecer y como las organizarán», precisa la Agencia nacional de educación superior.

Una clasificación que hay que matizar

Hanna Maria, estudiante de la universidad de Estocolmo, matiza este prestigio «a la sueca». «Es evidente que no se pueden comparar [las universidades suecas] con Harvard o Oxford y es difícil decir que hace que una universidad sea prestigiosa […]. Si tuviese que decir en que se basa el renombre de las universidades suecas, diría que es en el nivel relativamente alto de formación, particularmente en las mejores universidades del país».

Añade que las universidades no pueden relajarse con sus buenos resultados en las clasificaciones mundiales. Al contrario, deben mantener su nivel para atraer a nuevos estudiantes y doctorando.

«Otro problema que no solo afecta a las universidades suecas, pero también al conjunto de la sociedad es la gestión de la crisis de la vivienda. Si muchos quieren venir, la dificultad de encontrar donde vivir puede ser una razón para no estudiar aquí» explica Hanna Maria. El informe sobre la situación establecida por el sindicato sueco de inquilinos (Hyresgästföreningen) en 2017, subraya que la situación actual del mercado de la vivienda afectaba a largo plazo «el potencial y talento de los jóvenes».

Imagen de portada: Imagen de ilustración – Créditos: Alma Cohen

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