El rostro oculto de la revolución siria

TRADUCIDO POR MÓNICA LICEA Y AGOSTINA MASSARINI

El sábado 21 de enero de 2017, el segundo año de maestría Política y Administración de la Cultura, (de Sciences Po Estrasburgo) organizó en colaboración con el Festival “Les Vagamondes de la Filature” (“Los Vagamundos del Seguimiento”), Escenario nacional – Mulhouse, un encuentro con la diseñadora gráfica siria, Sana Yazigi, en torno a su proyecto “La Memoria Creativa de la Revolución Siria” y Cécile Boëx, doctora en ciencias políticas, especialista en el uso del video como medio de expresión contestaria. Le Journal International fue participe de este evento, el cual permitió abordar el conflicto sirio desde un nuevo enfoque.

Entre Dáesh y Bashar al-Ásad, los sirios no ocupan más que una mínima posición en los medios de comunicación tradicionales. Presentes y refugiados, víctimas o catalogados bajo el término “rebeldes”, tendemos a verlos como sujetos dañados por los sucesos, sin alma, sin expresión, sin reacción. Es por esto que Sana Yazigi creó, en el 2012, el sitio The Creative Memory of the Syrian Revolution (La memoria creativa de la Revolución Siria), con el objetivo de documentar todas las maneras de expresión de los sirios durante la revolución.

Una plataforma para salvaguardar el alma de los sirios

En total, esta colección de recuerdos y memorias comprende, hoy en día, más de 22 000 obras, repartidas en alrededor de 23 categorías. Todas las formas de expresión están catalogadas: yendo desde el grafiti, al teatro, pasando así mismo por la escultura, las caricaturas, el cómic, las manifestaciones, la música y los cantos. “Buscamos contextualizar las obras, indicando el lugar, el nombre del artista, la fecha, para darle al lector una lectura más o menos homogénea y completa”, explica la diseñadora gráfica siria, enfatizando aquí, la vocación pedagógica, que se añade al interés memorial del proyecto.

A lo largo de la conferencia, aún y cuando “siempre es difícil escoger las obras entre las cientas miles”, Sana Yazigi compartió, mediante una presentación, algunas de estas destacadas creaciones. Ella, en seguida, retomó los grafitis, particularmente los de los niños en Daraa, los cuales fueron hechos en marzo de 2011 sobre el muro de su escuela, un eslogán hóstil contra Bashar al-Ásad: “Tu turno vendrá, doctor”. Al arrestar y torturar a los jóvenes de esta obra, el régimen incitó las primeras manifestaciones contra él mismo: “¿Quién hubiera podido creer que los grafitis y las palabras desencadenarían este movimiento y con ello dichas atrocidades?”, interrogó la conferencista.

Supervivencia en el infierno de las cárceles sirias, de Najah al Bukaï, Memoria Creativa

Más allá de la muerte, los sirios le temen, sobre todo, a las prisiones del régimen. “Es el miedo al arresto lo que nos impulsa a pedir el asilo político. El arresto bajo Assad es peor que la muerte, y muchos testimonios se inclinan en este sentido”, explica Sana Yazigi, todo esto, proyectando una obra del artista sirio  Najah al Bukaï, encarcelado en tres ocasiones debido a su opinión en contra del régimen. Actualmente refugiado en Vandea, este profesor de Bellas Artes, relata las peores horas de su existencia a través de los dibujos hechos en realismo crudo y a con aspectos desgarradores. Hoy en día, todavía hay, “miles de prisioneros “de opinión” en las cárceles del régimen”.

Expresarse en tiempos de guerra a pesar de la censura y represión

Los sirios comenzaron a expresarse desde el inicio de la revolución y no han cesado desde entonces. En el 2011, tras el arresto y tortura de los autores de la obra en grafiti “Tu turno vendrá, doctor” se manifestaron en Banias al noroeste de Siria, agitando rosas en sus manos para enfatizar el carácter pacífico del movimiento de protesta en contra del régimen.

Más aún, “siempre olvidamos que los primeros en decir que Dáesh estaba ahí, fueron los sirios”, subraya la diseñadora gráfica. “En septiembre de 2013, en las calles de Alepo, los sirios agitaban pancartas donde se leía ‘Dáesh viene de al-Ásad’”. De la misma manera, en Al Raqa, una vez que el Estado Islámico sitiara la ciudad, algunos civiles continuaron manifestándose, realizando protestas en contra de la censura y la represión. Uno, por ejemplo, tomó una fotografía de la palma de su mano, tras haber inscrito en grafiti: “Desde Al Raqa, me degollan en silencio”.

La “manifestación de las rosas” en Banias en el 2011, créditos a Syrian Freedom & Memoria Creativa

Los grafitis son, de hecho, un medio de expresión privilegiado durante la revolución. “Todos los sirios han recurrido a ellos, por doquier, en los muros, los autobuses, los edificios e incluso en los botes de basura…Hemos dejado trazos de grafiti por todos lados. Es la expresión más popular. Inclusive han sido reutilizados para realizar otras obras”, explica la conferencista.

Además de los grafitis, los recuerdos de la guerra incluyen también formas de expresión más gráficas, como  la serie de cuadros por Tamman Azzam, para darse cuenta de la devastación y destrucción de ciertas ciudades como Alepo, Homs, Darayya o hasta Deir Ezzor. Algunas otras consisten en cantos, de piezas de teatro o incluso de cortometrajes protestantes y denunciantes. “Estas obras aquí presentes, verdaderamente me dan esperanza, pues demuestran que este régimen no logró matarnos, seguimos aquí, la causa sigue viva”, asegura Sana Yazigi, a emotiva voz.

Los dos refugiados, obra de teatro de los hermanos Malas, acerca de los problemas vividos por miles de refugiados que encuentran dificultades frente a su nueva vida en Francia.

La acción protestante siria: entre apropiación y reinvención

Cécile Boëx, de su lado, vivió durante diez años en Siria y se sustentó mucho en la labor de censo de Sana Yazigi, para sus análisis sobre el uso del video para los activistas sirios durante la revolución siria. Ella enfatiza la necesidad del planteamiento de registro y recolecta, que transmita la complejidad en los eventos, otorgue rostros a la revuelta y documente de cierto modo el conflicto: “Perdimos la huella de los sirios, de la gente ordinaria, de aquellos que durante tres años salieron a las calles poniendo en riesgo sus vidas. Toda esa gente que se volvió víctima en los medios, que mostramos en la miseria y en la muerte con toda impunidad”.

Sin importar los cientos de miles de videos publicados en YouTube sobre el conflicto sirio, solo aquellos que conciernan a Dáesh o Bashar al-Ásad consiguen efectivamente multiplicar el número de vistas. Esta jerarquización de videos testimonia la incapacidad, de ciertas imágenes, para dirigirse a un público más extenso, aún y cuando internet debería permitir eso.

Mural, 2014. Créditos a Yara Al Najem (fotografía), Azza Abo Rebieh (pintura) – Memoria Creativa

Para dar una “breve imagen de esta cultura protestante” filmada, la doctora en ciencias políticas primeramente presentó una manifestación organizada durante la Eurocopa de 2012, en la ciudad de Idlib. Inspirándose en la cultura y efervescencia futbolística de la época, los manifestantes reprodujeron, con ayuda de pancartas alzadas al cielo, hacia el ángulo de la cámara, un terreno de fútbol donde se opuso un equipo del régimen contra un equipo de participantes de la revuelta. Después de cierto tiempo, los manifestantes mostraron así pues, las pancartas para revelar los distintos mensajes, en árabe y en inglés, dirigidos a Bashar al-Ásad.

Podríamos destacar las miles de acciones de este tipo, cada una única en su género. Para protestar en contra de los enviados de la ONU, encargados de negociar la paz entre las partes involucradas; los sirios, por ejemplo, realizaron un cortometraje amateur escenificando a marcianos que venían a difundir un mensaje de paz y amor con… flores de plástico inodoras. Detrás del absurdo escenario se esconde una metáfora crítica de inutilidad contra los agentes internacionales involucrados en la resolución del conflicto.

En una última instancia, Cécile Boëx retomó un modelo de acción inventado por mujeres sirias y que, a priori, no existe en ningún otro sitio. Se trata de un “sit in” a domicilio. La actuación completamente filmada, se desarrolla en un espacio privado. Generalmente, este tipo de género de protesta hace intervenir a una decena de mujeres, con o sin el rostro descubierto, reunidas para rendir homenaje a los mártires de la revolución cuyos rostros son mostrados, pero también para oponerse al régimen mediante la entonación del himno nacional o de cantos revolucionarios. El movimiento se desvincula enseguida del espacio privado con la publicación de la versión filmada en internet. Aunque de un “sit in” a otro el formato puede cambiar, la esencia sigue siendo la misma.

El destino de la colección del sitio Creative Memory

El sitio Creative Memory expone así múltiples intereses. Antes que nada, muestra el interés por la memoria, la cual permite revitalizar el alma del pueblo sirio, la cual ha sido mutilada por los medios de comunicación tradicionales. Ya sea directamente en el sitio de internet o exponiendo las versiones impresas de las obras archivadas, Sana Yazigi contribuye de esta manera, a difundir este aspecto olvidado del conflicto.

Seguido de eso, se encuentra el interés científico y pedagógico. Cécile Boëx, en su intervención, ilustró la heterogeneidad en el repertorio de acción protestante sirio. La investigadora explica que los archivos constituyen una “materia viva” útil para investigadores, historiadores, estudiantes…para entender mejor el conflicto, tanto hoy como mañana.

Créditos : Jaber Al Azmeh, “Yo quiero que mi hija tenga una vida mejor que la mía”. Kais Zakaria – dentista, Damasco (2011)

Por último, está el interés manifestante. Con la identificación de posibles modos de expresión, los activistas tienen acceso a una inspiradora base de datos para exponer a manera de obras sus propias maneras de protesta. Esto igualmente permite, de manera unitaria, mostrar la extensión de las protestas y la diversidad de los actores comprometidos.

Foto de portada: de izquierda a derecha: Cécile Boëx y Sana Yazigi (expositoras), Sabrine Ben Ouirane, Camille Guihard, Charline Hessmann y Marion Guillaume (organizadoras de la maestría Administración de la cultura) y Michel Charles-Beitz (secretario general de la Filature, Teatro de artes escénicas nacionales – Mulhouse, colaborador del evento).

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