Mario Draghi. Crédit harrivicknarajah0 (Pixabay).

¿Está el BCE bajo influencia alemana? (1/2)

TRADUCIDO POR NÚRIA HURTADO SERRAMALERA Y BERNAT ARANDA CASAJUANA

La llegada de Mario Draghi a la presidencia del Banco Central Europeo (BCE) en  2011 obstaculizó el ordo-liberalismo propuesto por Alemania. Antes de esto, en junio, el BCE se dedicaba a la política económica alemana. Sin embargo, ¿es posible que se produzca un cambio político? Para responder a esta pregunta, Le Journal International ha intentado descifrar su funcionamiento.

El BCE es una institución de muy poca relevancia en la actualidad en relación a su importancia. Se inauguró en junio de 1998. Helmut Kohl, y luego Gerhard Shroeder aprovecharon la ocasión para llevar al extremo el “modelo alemán”. Pero la toma de posesión de Mario Draghi a la cima del banco ha provocado incluso la dimisión de su  economista jefe, Jurgen Stark y posteriormente la de Jens Weidmann, el presidente de Bundesbank, quien recurrió a la Corte constitucional de Jalsruhe con el argumento de que el BCE violaba los tratados.

División geográfica e institucional

Tanto el presidente como el vicepresidente y los otros miembros del  Comité Ejecutivo se nombran llegando a un acuerdo común entre los presidentes de cada estado o de cada gobierno. Estos   nombramientos se efectúan a partir de la recomendación del Consejo de Europa y después de varias consultas con el Parlamento europeo y el Consejo de Gobierno del BCE, a quienes se les reconoce autoridad y experiencia profesional en el sector monetario y bancario. Es decir, los miembros del BCE tienen que haber pasado sus respectivas pruebas en el sector bancario. Si esto parece algo lógico, la proximidad con los bancos privados a veces pone en duda el tipo de política que se lleva a cabo. Por ejemplo, Mario Dragui estuvo relacionado con Goldman Sachs.

El BCE y sus miembros están unidos por sus tratados in-influenciables. Michel Dévoluy, economista y profesor en la Universidad de Estrasburgo, distingue cuatro formas de autonomía de las que disfruta el BCE: formal, institucional, funcional y financiera. Lo justifica con “la necesidad de distinguir entre el poder de responsabilizarse de gastos y el de crear dinero. Un gobierno que se vea instado a volverse a presentar a unas elecciones podría tener la tentación de bajar las tasas de interés. Eso estimularía la economía a corto plazo pero alimentaría la inflación a un largo plazo, resumiéndolo en […] el endeudamiento público”.

Una institución independiente, pero no aislada

El Parlamento europeo es quien controla el BCE. En primer lugar, este control se lleva a cabo en  el nombramiento de los miembros de su órgano ejecutivo. El Consejo de Europa debe consultarlo durante  el nombramiento de los seis miembros del Comité Ejecutivo del BCE. A continuación, cada candidato recomendado por el Consejo se presenta a una audición para la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios (ECON),  la cual notifica su opinión sobre cada candidato al Consejo. Sin embargo, el Consejo es libre de no comunicar su recomendación y dar, además, una posible opinión negativa.

El BCE publica cada año un informe anual de lo que presenta el presidente en el Consejo y en el Parlamento. Esto puede dar lugar a un debate general y conducir hacia el voto de una resolución no legislativa. Por otro lado, el BCE también tiene que publicar un boletín mensual con las actividades del Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC).

El Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE) permite que exista una organización de diálogo regular entre el BCE y el Parlamento europeo. El presidente del BCE y los otros miembros de dirección pueden, a partir de la demanda del Parlamento europeo o por su propia iniciativa, hacer que les escuchen las comisiones competentes del Parlamento europeo. Gracias a esta base se ha establecido un “diálogo monetario”: la CAEM escucha al presidente del BCE cuatro veces al año. Durante estas entrevistas, se informa de la política monetaria del BCE y de otras misiones. Con cada reunión, el Parlamento dispone de un panel de expertos que preparan sus notas sobre varias preguntas específicas, que se publican en su web. El presidente del BCE integra sus temas ya en la presentación inicial. A continuación le sigue una sesión de preguntas y respuestas con los diputados.

“Mejorar la comprensión”

Además, cada diputado puede hacer seis preguntas y pedir la respuesta por escrito al BCE. Las respuestas todavía están publicadas en la web del Parlamento, aunque se indica la voluntad de transparencia. Eso sería una tentación “para mejorar la comprensión de su política y de sus decisiones para el público”. Su presidente y su vicepresidente realizan una rueda de prensa después de cada reunión del Consejo de Gobierno, en el que también explican las decisiones que han tomado. Desde  2015, el BCE también publica un informe de las reuniones dedicadas a la política monetaria.

Sin embargo, evita dar información acerca de la identidad de los votantes, justificándolo como la voluntad de protegerles de posibles presiones del estado al que pertenecen. Los miembros del Consejo de Gobierno intervienen regularmente frente a comunidades especializadas o a la prensa general. Se trata de un medio informal de más intercambios, a través del cual el BCE informa acerca de sus actos.

En relación a su autonomía, parece complicado modificar su política. Pero, ¿de qué política estamos hablando? ¿Es tan independiente que ni se deja ver?

La continuación de este artículo estará disponible muy pronto haciendo clic aquí.

Foto de báner: Mario Draghi. Crédito: harrivicknarajah0 (Pixabay).

También te gustará