TRADUCIDO POR MARÍA ALEJANDRA PAIXÃO Y MARÍA ÁNGELES SALMERÓN

Hace más de un año, en diciembre del 2015, el actual presidente argentino Mauricio Macri toma el lugar de Cristina Kirchner. Transición de izquierda a derecha, reapertura de los mercados… cambios políticos que alegraron a los actores internacionales. Análisis desde la capital, Buenos Aires.

Tras el expediente de Le Journal International sobre la situación en Buenos Aires, nos cruzamos con habitantes de perfiles muy diferentes. Retratos de tres de ellos.

Pablo*, pro-Kirchner

Pablo, joven padre de familia proveniente de una familia de orientación peronista, es director de una organización sin ánimo de lucro. Según él, Macri no le aporta ninguna ideología al país. Al contrario, sacrifica la calidad de vida de sus ciudadanos en nombre del capitalismo y de la imagen de Argentina ante los mercados internacionales. Junto a sus amigos, llegan a formular una hipótesis que vería renunciar al gobierno de Mauricio antes de cumplir la mitad de su mandato. Sorprendente es el hecho de que, al hablar de revoluciones populares que destituirían el régimen, Pablo utiliza la tercera persona del singular en lugar de la primera, posicionándose así como espectador más que como actor.

La hipótesis de una caída del régimen descansa en la memoria histórica. Raúl Alfonsín, único presidente de derecha entre Perón y Macri, se vio forzado a huir del país y así renunciar precipitadamente a la presidencia durante el escándalo del Corralito. La figura de Pablo representa el apego de una parte de los porteños a su pasado. Para ellos, el peso de la historia es lo que dicta las expectativas del futuro.

Luli*, convencida por Cambiemos

Luli, madre de familia y entrenadora deportiva particular, es propietaria en un barrio residencial. Ella votó por Cambiemos. «Este cambio va a beneficiar al país, a pesar de que el precio a pagar repercuta en mi vida cotidiana». Con sus amigas, dejaron de frecuentar las cafeterías y prefieren reunirse en sus casas. Su hija, por su lado, se ve obligada a trabajar para ahorrarles a sus padres su matrícula escolar.

Pese a todo esto, su situación económica no es frágil. Luli representa el perfil de la clase media en aumento, quien ve en Macri una vía de salida al exterior. Como ella, muchos anhelaban poder viajar al extranjero, un lujo poco accesible bajo el gobierno de Cristina Kirchner. En esa época, los argentinos pagaban un 40 % de impuestos sobre los vuelos internacionales, cantidad que se ha reducido considerablemente hasta la fecha.

Diego*, desilusionado por su voto

Diego trabaja como taxista independiente. Él votó por Macri, con la esperanza de ver mejorar a su país y aumentar el turismo. Declara no ponerle atención a los detalles de los programas electorales y solo informarse “según los titulares”.

Después de un año de gobierno Macri y en vista del aumento de los precios, a Diego le preocupa el estado de su cartera. Si se pudieran repetir las elecciones, su voto hubiera sido, sin duda, diferente. “El precio que hay que pagar es muy alto”, se queja.

*Los nombres se han modificado.

Crédito foto de portada: Tiziana Bombasser Frascani de Vettor.

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