TRADUCIDO POR MARÍA DEL MAR RODRÍGUEZ Y MARÍA ALEJANDRA PAIXÃO

Hace más de un año, en diciembre del 2015, el actual presidente argentino Mauricio Macri toma el lugar de Cristina Kirchner. Transición de izquierda a derecha, reapertura de los mercados… cambios políticos que alegraron a los actores internacionales. Análisis desde la capital, Buenos Aires.

Créditos Tiziana Bombassei Frascani de Vettor.

Afinales del 2015, el 51.34 % de los electores argentinos decidieron darle las llaves de la Casa Rosada a Macri. Este último es un antiguo empresario que promueve el liberalismo y el regreso de Argentina al mercado mundial. Su política es calificada de centro-derecha. Desde la era de Juan Domingo Perón [de 1946 a 1955, luego de 1973 a 1974] y a excepción de un breve paréntesis de 1999 a 2001, este es el primer gobierno que no es de izquierda.

De los kirchneristas a Cambiemos

Tal cual lo deja presagiar el nombre del partido de Macri, Cambiemos, muchas cosas han cambiado desde la llegada del nuevo presidente. Es a partir de esta idea que el candidato de centro-derecha ha desarrollado su campaña y su presidencia. “Austeridad” y “recesión”, podemos leer en la prensa internacional. Sin embargo, las palabras que adornan los muros de la ciudad son más bien “inflación” y “salario”.

“Los medios le pertenecen a Macri, los muros al pueblo”. Créditos Tiziana Bombassei Frascani de Vettor.

En términos de austeridad, Argentina es un ejemplo clave para los principales macro-economistas. El cálculo de la inflación es simple y transparente, contrariamente a los mandatos de los Kirchner. Estos últimos se habían rehusado a divulgar los números de la inflación al Fondo Monetario Internacional.

Pero, sobre el terreno, Argentina pierde su resplandor y las consecuencias son pesadas. Si el cálculo de inflación es simple, la adaptación al aumento de los precios no lo es tanto. Mientras que las tarifas crecieron un 43 %, el salario de los porteños solamente aumentó un 20 %. Muchos se ven, contra toda expectativa, obligados a apretarse el cinturón.

“42 % de aumento del salario”. Crédit Tiziana Bombassei Frascani de Vettor.

Corte de las subvenciones: consciencia ecológica, costo social

Los porteños recibían subsidios de energía por parte del gobierno de Kirchner para el agua, la electricidad y el gas. Desde la llegada de Macri, se vieron privados de estos. El precio de la energía aumentó un 700 %. Concretamente, un hogar que consumía 202 kWh mensualmente será ahora testigo de un aumento en su factura de 26 a 158 pesos. La población estaba acostumbrada a lavar los andenes con agua potable, e incluso los barrios más precarios tenían acceso a esta misma agua. Hoy en día, la situación ha cambiado.

La ecología, la cual había estado excluida durante los últimos diez años, se vuelve una prioridad para las autoridades. Paralelamente al aumento de las facturas de energía, el gobierno estableció una estrategia de incitación al ahorro energético. Los utilizadores podrán así reducir sus recibos de energía en función del ahorro de energía que efectúen. Siguiendo el ejemplo ya mencionado, si el hogar reduce 10 % de su consumición eléctrica con respecto al año anterior, él no pagará más que 120 pesos el año siguiente, contra 158 del año precedente.

Otros sectores también dependían de los subsidios. El 9.5 % de la población vive en las villas, barrios precarios parecidos a las favelas brasileras. Bajo el gobierno Kirchner, los comedores les servían a los niños una comida caliente por día. Hoy en día, sus cocinas solamente se llenan cinco días a la semana. “La comida llega, a veces, el día de vencimiento” testifica María*, una jovencita que da clases particulares en el comedor de la villa.

Abolición del dólar paralelo

Otro cambio mayor concierne la política monetaria y la abolición del dólar paralelo. Bajo el mandato de Cristina Kirchner existían cerca de 15 categorías distintas de dólar. Las principales eran el dólar oficial [que seguía el curso del cambio fijado por el Banco Nacional, ndlr], el dólar azul [vendido y comprado en el mercado negro a una tasa mucho más ventajosa que el dólar oficial], y el dólar soja [reservado a la industria de la soja]. A estos se les agregaban el dólar líquido, el dólar tarjeta, el dólar maíz, el dólar carne, etc… Esto no hizo más que acelerar la inflación.

En el 2014, podíamos intercambiar un dólar de tasa oficial por 9 pesos, mientras que podíamos obtener hasta 15 pesos con el azul. Actualmente, el dólar azul persiste tímidamente, pero la diferencia con el oficial es generalmente de menos de un peso. Una diferencia mínima.

*Los nombres fueron modificados.

A continuación:

Buenos Aires, de Kirchner a Macri, parte 2: “El antes y el después de una capital latinoamericana”

Buenos Aires, de Kirchner a Macri: “Tres voces porteñas”

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