Cataluña: ¿el momento de la independencia?

TRADUCIDO POR PAULA JO GALLEGO Y CORREGIDO MÓNICA LICEA

Carles Puigdemont, Presidente de Cataluña y líder de los independentistas.

El domingo 1 de octubre, Cataluña organizará un referéndum de autodeterminación unilateral con el fin de acceder a la independencia. Y eso, a pesar de la prohibición del gobierno español. Regreso a las tensiones históricas entre Madrid y Barcelona que parecen alcanzar su paroxismo a unas horas del escrutinio. Desde hace más de 40 años, Cataluña conduce un verdadero combate para conseguir siempre más autonomía ante el poder central español. El referéndum de este domingo representa la oportunidad para los catalanes de acceder por fin a la independencia.

Un largo combate por la independencia

Cataluña goza históricamente de un trato partícular dentro del Reino de España. En 1978, la Constitución española reconoce a Cataluña un estatus particular, el de “comunidad histórica”. Esta singularidad catalana es confirmada en 1979 con la adopción por referéndum del estatuto autonómico regional. Este estatuto atribuye nuevas competencias a Cataluña en materia de educación, sanidad e incluso de política lingüística. Bajo ese dominio la lengua oficial se atribuye principalmente al catalán juntamente con el castellano.

Desde hace 40 años, el movimiento independentista no ha dejado de tomar impulso en la región. Las reivindicaciones de los independentistas catalanes se apoyan esencialmente en argumentos culturales, históricos, económicos y políticos. A nivel fiscal, sobre todo, la región pide desde hace años una remodelación del régimen de redistribución nacional. El sentimiento de exasperación parece hoy estar generalizado entre los catalanes que se consideran expoliados por el sistema actual. Según los cálculos de la Generalitat de Cataluña, en 2011, la diferencia entre la suma que Cataluña paga a Madrid a través de los impuestos y la que recibe es del orden del 8,5%. El gobierno español avanza la mitad, el 4,3% del PIB de la región.

Se han organizado varias consultas no oficiales sobre la independencia de Cataluña desde 2009. Pero la llegada de Artus Mas a la cabeza de la Generalitat de Cataluña en diciembre de 2010 dio un nuevo soplo a la causa independentista. Por lo que, un referéndum de autodeterminación, impulsado por los partidos nacionalistas de la región, fue de tal forma organizado el 9 de noviembre de 2014. El resultado fue indiscutible: casi 2 millones de personas se desplazaron a las urnas y votaron en un 80,7% a favor de la independencia de Cataluña. El referéndum se consideró ilegal y nunca fue reconocido por Madrid. El Tribunal Constitucional lo invalidó.

Menos de tres años después de aquel referéndum, los electores catalanes son llamados a acudir de nuevo a las urnas el domingo. Tienen que responder a una única pregunta: “¿Quiere que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república?”.

Aunque cerca del 70% de los catalanes declara que desean la organización de un referéndum, la sociedad catalana sigue muy dividida en cuanto a la cuestión de la independencia. Según El País, un 61% de los catalanes consideran al día de hoy que este referéndum no es legal y que su validez no podrá ser reconocida en caso de éxito del “sí”.

El contraataque de Madrid

La organización de este referéndum es de aquí en adelante el origen de una crisis mayor en España. Pero igualmente procede de una verdadera inseguridad política y jurídica a nivel europeo. El Estado español sigue firmemente opuesto a la celebración de esta consulta. El gobierno español ha decidido emplear todos los medios posibles con el fin de impedir su organización. Durante quince días, las autoridades españolas se adjudican una vasta operación policial y judicial y no han cesado de reforzar la presencia de fuerzas del orden en la región.

El 20 de septiembre de 2017, 14 personas (principalmente altos responsables del gobierno catalán) fueron arrestadas y se efectuaron más de veinte registros. El mismo día, en rueda de prensa, el presidente español Mariano Rajoy pidió a los dirigentes catalanes que “volvieran a la ley y a la democracia”, este tampoco dudó en calificar el escrutinio de “quimera imposible”.

Después de esos diversos registros y arrestos, la tensión ha escalado en Cataluña. Miles de manifestantes han salido a la calle. Han desfilado por el centro de Barcelona para protestar contra la represión policial, pero también para reafirmar su voluntad de expresarse en ese referéndum.

Carles Puigdemont, presidente de la región y líder de los independentistas, se expresó cuanto a él el 21 de septiembre. Confirmó su voluntad de organizar el referéndum a pesar de la oposición de Madrid.

“El primero de octubre se celebrará el referéndum de autodeterminación que convocamos. Se hará porque hemos previsto planes de emergencia para garantizar su organización. Pero sobre todo porque cuenta con el apoyo de la inmensa mayoría de la población. Un pueblo que está harto de la arrogancia y los abusos del gobierno del Partido Popular”

Desde entonces, el gobierno español ha atacado a los medios logísticos de los independentistas. El Ministerio de Cataluña ordenó que sobre todo el martes, la policía precintase los colegios electorales potenciales.

En la víspera del escrutinio, nadie puede decir en qué condiciones se desarrollará la consulta. Es innegable, sea cual sea el resultado de la votación del domingo, que este episodio va a dejar huella en las relaciones entre Madrid y Barcelona. Se avecinan enfrentamientos entre independentistas y las fuerzas del orden.

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