Fin del secreto bancario helvético

TRADUCIDO POR AGOSTINA MASSARINI Y MARÍA DEL MAR RODRÍGUEZ

Seguido a la falla creada por la FATCA (Foreign Account Tax Compliance Act), el secreto bancario de la Confederación helvética es nuevamente puesto a prueba. El acuerdo por la introducción del Intercambio automático de informaciones (IAI) fue establecido el pasado 1ro de enero.

Hace tres años, la ley FATCA ponía en duda un principio fundamental de la esfera bancaria helvética: el secreto bancario. Una lista de personas sujetas a la tributación americana había sido revelada por las autoridades suizas. Esta brecha creó nuevas limitaciones en el campo de acción de los bancos.

Intercambio automático

El Intercambio automático de informaciones fue definido por la OCDE en julio del 2014. La “norma de intercambio automático de informaciones relativas a las cuentas financieras en materia fiscal” propone un modelo de intercambio automático estandarizado y armonizado. Tiene como objetivo principal el aporte de soluciones comunes en una perspectiva de incrementación de la eficiencia y el respeto de la confidencialidad.

El texto define precisamente el tipo de datos analizados, la manera en que la información es recolectada, y la organización del intercambio entre los países signatarios. Esta medida debería reducir las posibilidades de evasión fiscal con la ayuda de una cuenta extranjera. Cientos de países ya han decidido adoptarla.

Concretamente, el intercambio se realiza en tres etapas. Los bancos colectan las informaciones sobre sus clientes extranjeros con la condición de que el país del contribuyente, haya concluido el acuerdo. Aquí hablamos de personas físicas y morales. Los datos tratan sobre la identificación del titular: nombre, dirección, fecha y lugar de nacimiento. Las informaciones financieras como el número de cuenta, los ingresos anuales y el sueldo final, son igualmente transmitidas. Sin embargo, los datos sobre las transacciones siguen siendo confidenciales. La segunda etapa consiste en la transmisión de estas informaciones a la autoridad fiscal nacional. Esta última las transmite después a las autoridades nacionales de los otros países. Esto puede hacerse automáticamente, a petición, o de manera espontánea en algunos casos específicos.

Caso helvético

El consejo de los Estados ratificó el acuerdo en el mes de marzo del 2016. El Consejo federal lo aprobó en junio del 2016. La adopción de la norma del OCDE significa el fin del secreto bancario helvético con los países firmantes, entre ellos están sobre todo los 28 países de la Unión Europea. “Se trata de un cambio de estado de ánimo, pero sería inútil apretar los dientes y aferrarse al secreto bancario; hoy en día se volvió indispensable, por el lugar económico y financiero suizo, de llenar los estándares internacionales”, explicó Ueli Maurer, jefe del Departamento federal de finanzas.

Esta nueva medida tendrá efectos nefastos en la economía suiza. Para comenzar, porque pide inversiones financieras en términos de infraestructura y la implementación dentro de los bancos y las autoridades. Acto seguido, porque probablemente muchos clientes van a cerrar sus cuentas en los bancos helvéticos y se alejarán del sistema bancario suizo. El tema de la imposición de los ingresos no declarados sigue en duda.

La recopilación de informaciones comenzó desde el primero de enero del 2017. Los bancos suizos estarán en la obligación de transmitirlas a partir del 2018. Esta etapa marca el fin del secreto bancario para los ciudadanos extranjeros.

Foto de portada: cuartel de bancos de Ginebra. Crédito Eugénie Rousak.

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