Crédit Muriel Epailly.

Gambia: fin del reinado de Yahya Jammeh

TRADUCIDO POR MARC LAMAS ESCRUELA Y JOSÉ LUIS GARCÍA QUIRANTE

Yahya Jammeh, presidente de Gambia durante 22 años tras un golpe de Estado, ha dejado su poder bajo la amenaza de una intervención militar de los estados del África occidental y ha encontrado refugio en Guinea Ecuatorial. Había sido derrotado en las elecciones por su oponente Adama Barrow pero se había negado a cederle su puesto.

La presión ha podido finalmente con él. En la tarde del 20 de enero, Yahya Jammeh anunciaba que dejaba el poder. Hoy, he decidido conscientemente abandonar la dirección de esta gran nación, con una infinita gratitud hacia todos los gambianos”. Frente a las amenazas de una intervención militar para derrocarlo hechas por la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), no habría tenido otra elección que rendirse ante la evidencia.

Retrato de Yahya Jammeh. Autoría Muriel Epailly.

En el transcurso de su declaración, siempre fiel a sí mismo, ha querido poner de manifiesto que no son las presiones lo que le ha obligado a irse, sino su voluntad propia: “La decisión de hoy ha sido dictada pensando en nada más que el máximo beneficio de los gambianos y de nuestro querido país”. Unos días antes, afirmaba que no dejaría el poder ni se lo cedería a nadie.

Un giro de 180 grados

Tras conocer su derrota en el escrutinio que tuvo lugar el pasado 1 de diciembre frente al candidato de la oposición Adam Barrow, el presidente saliente se dirigió a su adversario para felicitarlo delante de las cámaras de la televisión nacional. Le afirmó entonces que la transición estaba garantizada.

Si la idea misma de una derrota de Yahya Jammeh era inimaginable, aún lo era más su actitud en cuanto al anuncio de los resultados. Había habituado a sus conciudadanos desde hacía mucho tiempo a golpes de efecto de todo tipo. Enseguida, escenas de alegría estallaron en las calles de Banjul, la capital gambiana. La población pensó entonces en deshacerse de alguien como él, que afirmaba claramente ser un simple “dictador del desarrollo”.

Mientras afluían los mensajes de felicitación y muchos recibían ese avance democrático, Yahya Jammeh dio un giro de 180 grados al declarar que ya no reconocía la victoria de su adversario Adama Barrow. “Del mismo modo que acepté los resultados con lealtad, creyendo que la comisión electoral era independiente, honesta y fiable, ahora los rechazo en su totalidad” declaró.

Inmediatamente después, quiso asegurar la fidelidad del ejército concediendo ascensos a diversos oficiales. Las críticas brotaron de todos lados. La oposición se mantuvo firme, teniendo como única consigna la salida de Yahya Jammeh del poder. Varios miles de gambianos, temiendo disturbios, empezaron a abandonar el país el 19 de enero, el último día del mandato del presidente saliente.

Estado de emergencia en Banjul y toma de posesión en Dakar

A dos días de finalizar su mandato, Yahya Jammeh decretó el estado de emergencia del país, provocando así un mayor temor a un conflicto. El ambiente estaba especialmente tenso porque los seguidores del presidente habían empezado a abandonarle. Tres de sus ministros habían dimitido.

El Senegal, el único país que tiene frontera terrestre con Gambia, acogió al vencedor del escrutinio Adama Barrow por razones de seguridad. Este, prestó juramento en la embajada de Gambia el 19 de enero.

Mientras tanto, los países de la misma región amenazaron a Yahya Jammeh con una intervención militar al pedir la aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La resolución que presentó el Senegal fue aprobada por unanimidad. Las tropas senegalesas franqueaban la frontera pero su intervención  fue de inmediato suspendida para dar una oportunidad a la última mediación iniciada por los presidentes de Guinea, Alpha Condé, y de Mauritania, Mohamed Ould Abdel Aziz. Estos acabaron por convencer a Yahya Jammeh para que dejara el poder pacíficamente.

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