Portugal se la juega por la silver economy

TRADUCIDO POR MÓNICA LICEA Y ÀLEX MÁSPOCH LUQUE

Cada vez más jubilados deciden ir a Portugal para pasar días de vejez. Vuelta al desarrollo de la silver economy lusitana.

Portugal era considerado como un elemento débil de Europa, al igual que Grecia durante su crisis financiera. Abandonado por los inversores, los peores escenarios para la economía nacional habían sido proyectados en el sector financiero. Por lo que, según los datos del Banco mundial, el país logró reactivar su situación económica al pasar de un crecimiento de un -4% del PIB en el 2012 a cerca de un 1,5% en el 2015.

Una voluntad gubernamental declarada

Esta recuperación se ha hecho a expensas de una política de austeridad, pero también por el desarrollo de nuevos sectores económicos. Entre ellos, la silver economy, que designa las actividades económicas dirigidas a los jubilados. En pocos años, el sector se ha desarrollado mucho, hasta el punto de hablar de una nueva Florida.

En el 2009, en plena crisis presupuestaria y económica, el gobierno portugués promulgó un decreto ley oficializando el estatus de residente no habitual (RNH). Este pretendía facilitar la instalación de inversores y de jubilados extranjeros. Preveía una exoneración del impuesto sobre las pensiones por una duración de 10 años, con la condición de vivir al menos 183 días al año en Portugal. En el 2012, el gobierno insistió y anunció la simplificación en la obtención del estatus RNH a partir del año 2013. Para beneficiarse, bastaba con demostrar no haber sido residente fiscal portugués en el transcurso de los últimos 5 años. La fiscalidad portuguesa para extranjeros se mostraba así muy atractiva y las expectativas gubernamentales eran ambiciosas. El objetivo era, por ejemplo, acoger a 20 000 franceses entre 2014 y 2016.

Los motivos del éxito

Estas medidas llamaron rápidamente la atención de consultorías y de la prensa especializada en las inversiones. Un país como Marruecos, había sido hasta entonces considerado como “Eldorado” de los jubilados para disfrutar de una alegre y calurosa jubilación. Sin embargo, los conflictos geopolíticos y las perturbaciones terroristas en el Magreb han estimulado el atractivo hacia Portugal, considerado como estable y sin problemas de seguridad.

El país se beneficia de su situación geográfica costera. Sobre todo, su región más popular, Algarve, llama la atención debido a su clima soleado y sus cálidas temperaturas a lo largo del año. La afinidad cultural y la calurosa bienvenida de los portugueses, son constantemente destacadas en las revistas especializadas. El país, al pertenecer a la zona del euro, permite que los europeos se beneficien al utilizar el mismo tipo de cambio. Además, está bien comunicado por aerolíneas low-cost. Podemos incluso visitar el país por alrededor de unos cincuenta euros, desde numerosas ciudades de Europa y por un trayecto de apenas unas cuantas horas.

Los bienes raíces son mucho más económicos y el costo de vida, según la OCDE es menor al de Francia con 35%. Desde el punto de vista de salubridad, el sistema de salud portugués está clasificado como el 12avo. de 154 países por la OMS. Portugal se presenta como un edén para los jubilados, que se quejan constantemente por su mínimo poder adquisitivo. En el 2014, de 7000 franceses que se instalaron ahí, 80% eran jubilados.

Foto: un mercado inmobiliario bastante atractivo. Créditos Les Échos

Un sector económico que se desarrolla

En respuesta a estas medidas y al éxito conseguido, la silver economy, se ha verdaderamente desarrollado. Constatamos la multiplicación de consultorías para la optimización de pensiones y para la ayuda en la instalación, así como en los trámites administrativos. Su presencia es cada vez más evidente en los centros de jubilados. Notamos igualmente la creación y el desarrollo de empresas aseguradoras. Estas cubren la expatriación; el sector privado juega un papel prácticamente fundamental el en sistema de salud.

Pero el sector más significativo es sin duda el de los bienes raíces. En el 2014, uno de cada cinco bienes era comprado por extranjeros. Una creciente parte del sector se dirige hacia la clientela de expatriados. Los profesionales estudian lenguas extranjeras y contratan siempre a personal de habla francesa e inglesa. Los bienes raíces no han conocido una verdadera burbuja especulativa antes de la crisis. Esto resulta muy atractivo para los europeos provenientes de países donde el alquiler es mucho más elevado, inversores en búsqueda de plusvalías y jubilados con pocos ahorros, Portugal atrae.

Foto de portada: Praia da Rocha en Portimão, Algarve, Portugal. Créditos Steven Fruitsmaak

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